Venezuela bajo ataque: 7 apuntes sobre el shock eléctrico (informe especial) - .

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martes, 12 de marzo de 2019

Venezuela bajo ataque: 7 apuntes sobre el shock eléctrico (informe especial)

Entre la tarde del 8 de marzo y la madrugada del 10, Venezuela fue víctima de un nuevo ataque de sabotaje, el mayor en su historia republicana, esta vez a la central hidroeléctrica del Guri, que dejó sin electricidad a por lo menos un 80% de la población, con el objetivo de socavar todo intento por parte del Gobierno venezolano de lograr la estabilización de la economía y frenar el cuadro insurreccional que Estados Unidos y sus delfines como Juan Guaidó intentan culminar exitosamente en el país.
1. La preparación del shock. Previo al sabotaje que estremeció al conjunto del Sistema Eléctrico Nacional, dejando sin luz a gran parte del país durante los últimos dos días, varios movimientos y pronunciamientos anunciaban que recurrirían a una acción de fuerza bruta.
El retorno falsamente épico de Guaidó duró menos de lo esperado en cartelera, ante la llegada del "presidente interino" no hubo deserciones críticas en la FANB que mezcladas con una revuelta social generalizada lo instalara en Miraflores para ejercer el poder. Ese round de recuperación (su gloriosa llegada a Maiquetía), tras la derrota del 23 de febrero, día en que dio por sentado el ingreso de la "ayuda humanitaria", no surtió efecto más allá del frenesí temporal de los medios. En consecuencia, Guaidó volvió al incómodo punto de partida de hace dos meses. Desgastado por la derrota del 23 de febrero y sin acciones concretas de mando presidencial que lo catapulten a lo interno, la orquestación de las siguientes operaciones correría a totalidad por cuenta de Estados Unidos.
Un excitado como de costumbre Marco Rubio, anunciaba horas antes del apagón que los "Venezolanos vivirán la más severa escasez de alimentos y gasolina", dejando ver que tenía conocimiento de que algún tipo de shock se suscitaría en las próximas horas. Por su parte, el gobierno ruso emitió un comunicado alertando que "Estados Unidos está elaborando un plan de respaldo que trata de introducir en Venezuela grupos armados ilegales entrenados con el fin de llevar a cabo sabotajes y actividades subversivas". La guerra sucia en curso fue alertada por ambos bandos del conflicto geopolítico sobre Venezuela.
La profecía autocumplida de Rubio se hizo realidad en un apagón generalizado que tuvo un impacto ampliado en la red bancaria, de telecomunicaciones y de servicios públicos vitales del país (hospitales, provisión de agua, transporte, etc.), obstaculizando de forma prolongada su funcionamiento y paralizando las actividades rutinarias de la población. En resumen, un ataque encubierto al centro de gravitación del sistema eléctrico venezolano, planificado para agudizar el malestar social y económico, reflotar la narrativa de "crisis humanitaria" y "Estado fallido", con la cual esperan reactivar el alicaído liderazgo de Guaidó.
Pero esta tendencia de apelar a las opciones antipolíticas y de guerra no convencional cuando los recursos políticos no dan resultados, no es nueva ni reciente (basta recordar los ataques eléctricos continuados cuando las revoluciones de color de 2014 y 2017 entraron en reflujo). A su modo Bloomberg lo insinuó en su último reportaje. El desgaste de Guaidó, su incapacidad para encabezar un proceso de transición más o menos serio, despeja el terreno para que los ataques como los del Guri, la violencia armada, la guerra irregular al estilo Contra nicaragüense, se conviertan en alternativas "legítimas" y "urgentes" para confrontar al chavismo. De esas formas de guerra tiene amplio conocimiento el delegado de Trump hacia Venezuela, ElliottAbrams, el papá de la guerra mercenaria contra Nicaragua en los 80.
2. Embargo y sanciones: las armas de destrucción masiva. A las vulnerabilidades históricas de un sistema eléctrico dependiente de los ingresos de la renta petrolera, se ha sumado una feroz política de sanciones financieras que ha mermado la capacidad de inversión pública en ramas estratégicas del Estado. Se contabilizan en 30 mil millones de dólares el dinero venezolano embargado por Estados Unidos, que utilizando como herramienta el "gobierno paralelo" de Guaidó, ha dejado al país sin recursos líquidos para atender las dificultades que estimulan las sanciones. Mientras tanto, Guaidó usa el dinero embargado, según él, para cancelar opacamente algunos intereses de la deuda externa.
El sistema eléctrico nacional ha estado bajo ataque por una mezcla explosiva entre desinversión potenciada por el bloqueo financiero, pérdida de personal técnico especializado por la depreciación del salario y operaciones de sabotaje sistemático, las últimas puestas siempre en vigor cuando la ofensiva política la recupera el chavismo. Razón tenía Chris Floyd, autor del libro TheEmpireBurlesque en designar las sanciones financieras como un "holocausto": el empleo de esta arma de destrucción masiva en países como Irak, Irán y Siria, da cuenta de que el daño a la infraestructura crítica es similar a una intensa campaña de bombardeos con misiles crucero.
EL APAGÓN ES UNA EXTENSIÓN DEL EMBARGO CONTRA VENEZUELA
En tal sentido, el apagón es una extensión del embargo contra Venezuela, de la política estadounidense de restringir importaciones, bloquear cuentas y obstaculizar el acceso a dinero líquido en el mercado financiero internacional y en su propio mercado petrolero, prohibiendo el pago de las exportaciones a Venezuela. El apagón también es una metáfora del estado de sitio en el cual se mantiene al país y cómo el bloqueo financiero, que obstaculiza el uso de dinero para recuperar un ya debilitado sistema eléctrico nacional que sostiene la actividad petrolera y económica del país, es el sustituto de las armas bélicas.
3. La modalidad del golpe cibernético y crimen de lesa humanidad. En un primer momento, y así lo haría saber Guaidó con su llamado a un "paro nacional" el pasado martes frente a algunos sindicatos de la administración pública, una acción de fuerza vendría a precipitar esa parálisis anunciada. La modalidad de fabricar una situación de colapso, como cuando la plataforma de pagos Credicard, en 2016, anuló su sistema para interrumpir todas las actividades comerciales y económicas del país, esta vez fue ejecutada ampliando su radio de afectación.
Y es que la carga de estrés y descontento que se busca inducir en la población, a modo de combustible para estimular una situación de anarquía generalizada, que de alguna manera pudiera ser canalizada en protestas violentas a favor de Guaidó, indica que la estrategia de caos (mediante sabotaje cibernético y artesanal focalizado hacia infraestructuras críticas que hacen funcionar al país) es utilizada como herramienta de shock masivo con el objetivo de desgastar a la población. La operación no es solo de guerra eléctrica, pues sus consecuencias cubren todas las actividades rutinarias de la sociedad venezolana, a la cual se le obstaculiza el acceso a los alimentos, al servicio hospitalario y a las comunicaciones básicas.  Los focos violentos que buscaron prender se extinguieron rápido ante un clima de agotamiento colectivo que esperaba la llegada de la electricidad.
Un crimen de lesa humanidad visto a la luz del Estatuto de Roma y de la legislación internacional, en tanto se busca la destrucción física de un grupo poblacional utilizando como armas de guerra los elementos básicos de su subsistencia.
Marco Rubio y Mike Pompeo reaccionaron de forma jocosa ante el apagón imprimiéndole una carga de humillación y sadismo que refleja con exactitud las motivaciones y la estrategia de fondo del golpe contra Venezuela: a medida que el "plan Guaidó" falla en sus objetivos de alcanzar la fractura de la FANB que deponga a Maduro, la población civil (sin discriminación ideológica) asciende a víctima de primer orden de las continuas agresiones militares encubiertas que encabeza Estados Unidos.
Este golpe cibernético contra el sistema eléctrico nacional implica una agresión militar de facto, una extensión de la ocurrida en la frontera colombo-venezolana el 23 de febrero.
4. No es un fin en sí mismo: condiciones para la guerra irregular. Desde el regreso de Guaidó su proyección en medios se ha vuelto marginal. Esta premeditada reducción de su visibilidad, contrasta con el peso cada vez mayor que tiene en cuanto a la orientación del cambio de régimen el Comando Sur, John Bolton, Marco Rubio y Mike Pompeo. En tal sentido, los efectos nocivos del apagón encajan a la perfección con la narrativa de "crisis humanitaria", bajo la cual el Comando Sur y la ultra derecha venezolana, desde 2016, movilizan la "urgencia" de activar un dispositivo de "intervención humanitaria" que neutralice la prohibición del Congreso estadounidense, del Consejo de Seguridad de la ONU y del consenso pragmático por la no intervención que se ha gestado en Latinoamérica.
Sin embargo, el apagón como tal no es un fin en sí mismo. En un nivel operativo, pareciera más bien, sobre todo por el blackout que generó la interrupción del sistema eléctrico, que se trata de una maniobra para agudizar las vulnerabilidades del país y medir la capacidad de respuesta militar de los sistemas defensivos de la República de cara a una acción militar irregular y mercenaria, que aprovecharía el contexto de bloqueo informativo para encubrir incursiones armadas, su mapa operacional y a los responsables directos en el terreno.
BUSCAN DARLE CONCRECIÓN FÍSICA A LA "CRISIS HUMANITARIA"
Venezuela. Las pruebas del sabotaje eléctrico, mostradas por el ministro de Comunicación En Venezuela, un ataque cibernético al sistema eléctrico del país fue causa del colapso de este servicio en todo el territorio nacional. El ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, demostró la participación del senador estadounidense por el estado Florida, Marco Rubio, en el saboteo cibernético que dejó sin energía eléctrica al país suramericano por más de 24 horas, pues él sabía dónde ocurrió la falla antes que los propios técnicos de la corporación eléctrica de Venezuela lo supieran. Rodríguez también desmintió la matriz mediática sobre supuestas muertes en hospitales durante el apagón nacional. Por ende, a nivel del teatro de operaciones de la guerra contra Venezuela, el apagón se traduce en la generación de un panorama difuso y de confusión que favorecería la ejecución de operaciones de bandera falsa, incursiones paramilitares y otras acciones violentas que precipiten un estado de conmoción generalizado, que pueda ser presentado como el hecho desencadenante de una intervención militar preventiva, sea para "estabilizar al país por la crisis humanitaria" o para "salvar a los venezolanos de una situación de Estado fallido" en "crisis humanitaria". En ese marco narrativo, Julio Borges, Antonio Ledezma, Juan Guaidó y el gabinete de la guerra contra Venezuela en Washington, se dan la mano y trabajan en conjunto amparados bajo la doctrina del caos controlado de factura estadounidense.
Con el apagón buscan darle concreción física a la "crisis humanitaria", ya no sólo a nivel propagandístico, sino aprovechando las bajas humanas y complicaciones de distinto orden que ha generado la operación de sabotaje.
5. Características de la agresión. Esta vez no hubo un ataque a subestaciones o a líneas de transmisión eléctrica, como se había ensayado en distintas ocasiones, según manuales de sabotaje de la CIA contra la Nicaragua sandinista de los 80, ya desclasificados.
Cabe acotar que el software usado (llamado Scada) en el Sistema de Control Automatizado (SCA) que operativiza el funcionamiento de los motores es el creado por la empresa ABB, que desde hace años no trabaja en el país. Esta empresa ABB, que en Venezuela trabajó como Consorcio Trilateral ABB (ABB Venezuela, ABB Canadá, ABB Suiza), diseñó un proyecto de modernización  del  Guri a finales de la década pasada, durante el gobierno de Hugo Chávez, en el que describe a profundidad tanto el sistema atacado como la organización básica del Guri.
El analista geopolítico Vladimir Adrianza Salas, en entrevista con TeleSur, relaciona el ataque con el consorcio. Explicó que el embalse del Guri "requiere un sistema de control que técnicamente se llama 'sistema scada', el cual no es otra cosa que un sistema de supervisión, control y requisición de datos que permite, desde la perspectiva informática, controlar todos los elementos de generación de energía. Si saboteas esto, saboteas el funcionamiento. Pero para sabotear esto necesitas dos cosas: o debes tener acceso desde afuera o debes tener complicidad interna para modificar los procesos".
Precedentes de este tipo se encuentran en países atacados o presionados directamente por Estados Unidos, como Irak y el Líbano, donde los apagones han sido sistemáticos y de forma consecutiva, uno tras otro durante decenas de horas. Las "réplicas" en la interrupción del suministro de energía responderían a estas secuencias de ofensivas que ya han sido experimentadas en otros contextos de guerra asimétrica e irregular.
La creación de ejércitos de hackers y de materiales de ciberguerra por parte de la CIA y la NSA ha sido documentado por esta tribuna: reseñamos un documental en el que explicaba el origen del virus Stuxnet, por el que se debe señalar los pasillos de estas agencias de inteligencia estadounidenses. Aquel instrumento de ciberataque tuvo como objetivo tanto el sabotaje en las instalaciones de investigación nuclear en Irán como el fin de instalar un cuadro circunstancial que pudiera concluir en un ataque a la red nacional automatizada iraní de electricidad (sistema análogo al del Guri), en caso de guerra declarada entre Washington y la República Islámica.
El presidente Nicolás Maduro, en horas de la tarde noche del 9 de marzo, aseguró que este el más grande ataque contra Venezuela en los últimos 200 años republicanos, luego de que se extendiera, de manera intermitente, el ataque al sistema eléctrico nacional a las 60 horas.
LOS CÓDIGOS SOCIALES Y HÁBITOS COLECTIVOS Y DE SOLIDARIDAD DE 2002-2003 SE VIERON ESTOS DÍAS Y NOCHES
6. Frenar las tendencias de recuperación. El apagón ocurre en medio de tendencias en la recuperación a distinta escalas, a nivel económico, una baja de los precios en alimentos sensibles ha reducido la crispación de principios de año, mientras que a nivel financiero la reestructuración del mercado cambiario ha logrado contener una de las variables de la inflación inducida: el aumento del precio de las divisas en el mercado negro. Estas tendencias han favorecido a la estabilidad política del país, en medio de agresiones no convencionales y amenazas de intervención militar, quitándole a Guaidó no sólo poder de convocatoria, sino capacidad de maniobra para capitalizar el malestar generalizado provocado por las sanciones.
Así, el apagón busca frenar estas tendencias de recuperación social, política y económica, agravando mediante un boicot generalizado los medios de pago, el acceso a los alimentos y a los hospitales y el desenvolvimiento normal de la sociedad venezolana. De igual forma, la agresividad del ataque tiene como objetivo debilitar la producción petrolera e industrial del país.
7. La conciencia del país (recordar 2002-2003) y el pulseo de la intervención. Así como en 2002, la población venezolana ha vivido una prueba de fuego generalizada. Una operación de sabotaje dirigida a precipitar un caos generalizado, que ponga en riesgo la salud y la alimentación de la gente, la actividad económica del país, sus telecomunicaciones y nuestras rutinas más básicas, nos retrotrae al paisaje del sabotaje petrolero de los años 2002-2003, donde la oposición de ese momento, los mismos que gestionan una intervención junto a Estados Unidos y Colombia, ejecutaron un estado de sitio paralizando la industria petrolera.
La reacción de la población, atacada psicológicamente durante los últimos años con el fin de estimularla a una guerra civil que posibilite una intervención, ha sido adversa al cálculo del sabotaje. Se ha impuesto la calma, el empleo de reverberos en los edificios y barrios para cocinar, la movilización de los recursos físicos del país para atender las emergencias más apremiantes; pero sobre todo la vocación generalizada del país de no caer en una provocación que busca desembocar en una confrontación civil y armada. La violencia fue derrotada como en 2002-2003, ese paisaje que marca nuestra historia contemporánea hoy ofrece la lección de que tras una prueba de fuego superada, donde la brutalidad del golpe es de impacto masivo, la cohesión del pueblo se reafirma.
Al cierre de esta publicación, Juan Guaidó intenta canalizar el impacto del apagón para "declarar una emergencia extraordinaria" en la Asamblea Nacional, porque según él "llegó el momento de dar el paso", coqueteando con la idea de usar la Constitución para legitimar una intervención. Justamente en esa orientación a modo de cierre del ciclo del sabotaje, puede verse que el fin del apagón intenta fabricar las condiciones de anarquía, caos y ausencia de servicios vitales, para presionar por una "intervención humanitaria" en suelo venezolano, con el beneplácito de la Asamblea Nacional y la "coalición de países" latinoamericanos, prestos a una acción de fuerza, que está armando John Bolton.
Esa presión, sin embargo, es específica y escalonada. Ante la llegada de la misión técnica de la Alta Comisionada de DDHH, el apagón buscará ser canalizado hacia un engorde del expediente de la "crisis humanitaria" en Venezuela, que bien agenciado y promovido en los medios, pueda resultar en un cambio de posturas a nivel de la región, de la misma ONU, del Congreso estadounidense, sobre la "urgencia" de una acción de "socorro humanitario" solicitada por el "gobierno paralelo".
Una maniobra que baja el telón para Guaidó, quien preso de un plan mal concebido y dependiente de la cadena de mando del gabinete de la guerra contra Venezuela en Washington, debe ser sacrificado en función de abrirle a la guerra. Imagen lo suficientemente convincente del sacrificio, es que un política use una palanca del poder del Estado, en este caso la Asamblea Nacional, para legitimar una intervención militar extranjera. Un suicidio acompañado por sectores de la ultra caraqueña, hijos directos de los primeros colonizadores españoles, que claman por que se active la Responsabilidad de Proteger (R2P) que destruyó Libia, Kosovo, Irak, y otras regiones que Estados Unidos ha saqueado para mantener su estatus de potencia.
Pero el apagón debe ser otra lección, y debe obligarnos a mirar en los códigos sociales y hábitos colectivos y de solidaridad que emergieron en 2002-2003, nuestras armas como comunidad histórica y espiritual a disposición para mantener el hilo de vida de la historia patria.
Forbes sugiere que Washington ordenó ciberataque contra Venezuela
Un colaborador de la revista Forbes, KalevLeetaru, afirmó que "es muy realista" pensar que el gobierno de los Estados Unidos efectivamente lanzó un ataque cibernético contra el complejo hidroeléctrico Guri, lo que ocasionó el apagón.
"La idea de que un Estado extranjero manipule la red eléctrica para forzar un gobierno de transición es muy real", dice el columnista de inteligencia artificial y big data.
Él mismo afirma haber sido el propulsor de la idea, en 2015, de que cada vez los gobiernos incrementarían sus operaciones de ciberguerra, tanto por su cuenta, como fuera arrastrados por las circunstancias de las actuales guerras híbridas, para intentar derrocar otros gobiernos.
"Interrumpir los suministros de energía y agua, perturbar los patrones de tráfico, desacelerar o interferir  el acceso a Internet", causando la caotización de las cotidianidades y hasta de centrales nucleares (si ha de ser el caso), dice Leetaru, "son todos tópicos cada vez más discutidos en la comunidades de seguridad nacional (estadounidense) como tácticas legítimas y legales para socavar a un Estado foráneo".
Por ello, según la publicación, "es muy realista" que la mano de Estados Unidos haya estado en el sabotaje contra el Guri. Añade: "Las operaciones cibernéticas remotas rara vez requieren una presencia en tierra significativa, lo que las convierte en la operación ideal de influencia denegable. Dada la preocupación del gobierno de los Estados Unidos con el gobierno de Venezuela, es probable que Washington ya tenga una presencia profunda dentro de la red nacional de infraestructura del país, lo que hace que sea relativamente sencillo interferir en sus operaciones. La obsoleta infraestructura de Internet y energía del país presenta pocos desafíos formidables para tales operaciones y hace que sea relativamente fácil eliminar cualquier rastro de intervención extranjera".
Explica que este tipo de operaciones contra el Guri son ya de manual en el campo de la ciberguerra: "El corte de energía en la hora pico, asegurando un impacto máximo en la sociedad civil y un montón de imágenes post-apocalípticas mediagénicas, encaja perfectamente en el molde de una operación de influencia tradicional. Que ocurra una interrupción de este tipo en un momento de agitación social de manera que deslegitima al gobierno actual mientras un gobierno "en espera" se presenta como una alternativa eficiente, es en realidad una de las tácticas que se describen en mi informe de 2015.
Aunque el autor no quiera afirmar que efectivamente hubo un ciberataque estadoundiense contra Venezuela, de razones suficientes para creer que de hecho fue así: "Una planta de energía que se apaga debido a un equipo defectuoso o una falla en la línea de transmisión sobrecargada es más probable que se atribuya a una subinversión que a un ciberataque extranjero. Una línea eléctrica fallida que provoque un incendio forestal masivo se descartaría como un mantenimiento preventivo deficiente en lugar de un sabotaje extranjero deliberado".
Así, Forbes sugiere que la ciberguerra es la forma ideal de hacer golpear sin generar costos políticos, trasladando culpas de las interrupciones de la cotidianidad al gobierno atacado por Estados Unidos.
Adrianza sobre sabotaje eléctrico: “extrema derecha quiere hacer claudicar al pdte. Maduro”
El analista internacional, Vladimir Adrianza Salas, explicó que el embalse del Guri “requiere un sistema de control que técnicamente se llama ‘sistema scada’, el cual no es otra cosa que un sistema de supervisión, control y requisición de datos que permite, desde la perspectiva informática, controlar todos los elementos de generación de energía. Si saboteas esto, saboteas el funcionamiento. Pero para sabotear esto necesitas dos cosas: o debes tener acceso desde afuera o debes tener complicidad interna para modificar los procesos”.
Marco Rubio hace otra vez el ridículo El político estadounidense no entendió que Germán Dam era el nombre del periodista que reportó sobre la explosión en un transformador. Comentando sobre el apagón masivo en Venezuela, el senador estadounidense Marco Rubio se apresuró a tuitear sobre una supuesta explosión en un "dique alemán" en el estado Bolívar. "Hoy otra explosión en un transformador en German Dam en el estado Bolívar causó otro apagón masivo", escribió Rubio. Resulta que el político interpretó el nombre de un periodista, Germán Dam, que informaba sobre el apagón, como "dique alemán", ya que en inglés 'dique alemán' se dice 'German Dam'. El reportero acudió en ayuda del político. "Senador Marco Rubio, un importante transformador explotó en Bolívar [...]; sin embargo no sucedió en un dique ni mucho menos en uno alemán. Me llamo Germán Dam, soy uno de los periodistas que publicó la información", tuiteó. De inmediato, en las redes sociales llovieron las burlas contra el senador estadounidense. "Germán Dam es un periodista que reportó la explosión que causó el apagón. Afortunadamente, él no explotó"; "Es un poco difícil tomarte en serio cuando no puedes entender conceptos básicos como la diferencia entre los objetos inanimados y las personas reales", fueron algunos de los comentarios al respecto. El 8 de marzo, el vicepresidente de Comunicación, Turismo y Cultura, Jorge Rodríguez, denunció que el apagón fue resultado de un ataque cibernético lanzado contra al Sistema de Control Automatizado de Regulación, y lo calificó de "arremetida brutal de la Administración de Donald Trump". En particular, acusó al senador Marco Rubio de orquestar el apagón con ayuda del dirigente opositor Juan Guaidó, que niega que el corte se debiera a un sabotaje externo y responsabiliza al Gobierno de Maduro de la situación. "La falla eléctrica en todo el país, que ahora está en su 25ª hora, está causando daños económicos devastadores a largo plazo. En un abrir y cerrar de ojos, toda la capacidad de producción de aluminio del país fue destruida por los daños causados ​​por el apagón", señaló Rubio en su cuenta de Twitter. "¿Cómo supo Marco Rubio pocos minutos después [del ataque] que los generadores de respaldo habían fallado? En ese momento, nadie lo sabía aún", declaró el vicepresidente. "Marco Rubio sabía en minutos lo que había pasado, mientras nuestro expertos estaban aún viendo de dónde provenía la falla", expresó, por su parte, Yuleinny Sánchez, trabajadora de Corpoelec, empresa eléctrica estatal venezolana. Maduro: objetivo del ataque eléctrico es provocar un estallido social CARACAS (Sputnik) — El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, denunció que el objetivo del ataque eléctrico que aseguró sufrió su país es provocar enfrentamientos entre la población. "La estrategia macabra de este ataque al sistema eléctrico es llevar a nuestro pueblo a un estado de desesperación y al enfrentamiento de venezolanos contra venezolanos, eso no va a ocurrir", señaló a través de un mensaje publicado en la red social Twitter. ​Los cuerpos de seguridad del Estado lograron controlar este domingo un conato de saqueo en el este de la ciudad, específicamente en el centro comercial Concresa, informaron fuentes policiales a Sputnik. "Se reportan en el Concresa cinco heridos", dijo una fuente policial. Además, se conoció de una situación similar en el centro comercial La Piramide en el municipio Baruta, también el este de la ciudad. Mientras, la madrugada de este domingo, un grupo de personas saqueó un supermercado situado en el sector La Florida, al norte de Caracas. En el lugar del suceso los vigilantes relataron a esta agencia que los saqueadores se habían llevado principalmente licores y productos de limpieza. Esto ocurrió en medio del apagón general más largo de la historia de Venezuela. EE.UU. presiona a la India para que deje de comprar petróleo de Venezuela El país asiático se ha convertido en una fuente crucial de ingresos para la economía venezolana tras la imposición de sanciones estadounidenses. EE.UU. ha urgido a la India a que deje de comprar petróleo venezolano. Lo ha revelado ElliottAbrams, enviado especial de la Casa Blanca para Caracas, en entrevista con Reuters. "Decimos que [ustedes] no deberían estar ayudando a este régimen. Deberían estar del lado del pueblo venezolano", aseveró Abrams respecto a la relación comercial indo-venezolana. Según afirmó el diplomático, esta presión forma parte de un enfoque estadounidense basado en "debatir, persuadir y urgir" a gobiernos, compañías y bancos extranjeros para que dejen de apoyar a Caracas. El asesor de Seguridad Nacional de EE.UU., John Bolton, había advertido días atrás que Washington podría sancionar a "las instituciones financieras extranjeras" que faciliten "transacciones ilegítimas" que beneficien al Gobierno de Nicolás Maduro. La nación latinoamericana se posiciona como el tercer mayor proveedor de petróleo para la India, mientras que el país asiático ha constituido históricamente el segundo mayor mercado petrolero de Venezuela después de EE.UU. Un reporte de Bloomberg indica que la India se convirtió en el principal comprador de crudo venezolano durante la primera quincena de febrero. Según trascendió, este martes se llevarían a cabo consultas diplomáticas entre Washington y Nueva Delhi en la capital estadounidense para discutir el tema de las adquisiciones de petróleo venezolano. Presión sobre la India El mes pasado, tras la imposición estadounidense de sanciones contra Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), el ministro de Petróleo venezolano, Manuel Quevedo, aseguró que su país quiere más que duplicar los más de 300.000 barriles de crudo que diariamente suministra a la India. El anuncio se produce en medio de presiones de EE.UU. sobre la India para que deje de comprar petróleo iraní. Se reporta que Washington planea poner fin al actual tratamiento comercial preferencial con Nueva Delhi que le permite exportar libre de aranceles al país norteamericano mercancías por hasta 5.600 millones de dólares. Ciberguerra contra el sistema eléctrico: las confesiones de EEUU en 2018 A principios del año pasado, el cuerpo militar de la Aviación de los Estados Unidos produjo un reporte sobre las posibles consecuencias en el caso de ser víctimas de un ataque electromagnético, lo que da cierto elementos a la luz del sabotaje del complejo Guri. A principios del año pasado, el cuerpo militar de los E.E.U.U. produjo un reporte titulado " Grupo de Trabajo para la Defensa Electromagnética". En dicho estudio se analizan las posibles consecuencias en el caso de ser víctimas de un ataque 'electromagnético'. En dicho estudio se profundiza en los 'Efectos Disruptivos'. " Ya que los sistemas de computadoras de las infraestructuras están interconectados, un ataque EMP (Pulso Electromagnético) puede interrumpir el sistema o red eléctrica nacional por largos períodos de tiempo. " pic.twitter.com/VUszcIphGl El estudio y análisis de los "efectos disruptivos" por medio de un ataque de pulso electromagnético (EMP) concluye que puede interrumpir por un largo periodo de tiempo el sistema o red eléctrica de cualquier Estado. Esto se logra debido a la interconectividad de los sistemas e infraestructuas computarizadas; el caso Guri aplica. De igual manera, armas de ese tipo pueden inhabilitar los generadores de respaldo del sistema o red eléctrica nacional, incluyendo los de respaldo insertados en dichas infraestrcuturas. También se hace referencia a la posibilidad de dejar inservibles/inoperativos los sistemas de respaldo de esa red eléctrica nacional, (OJO) incluyendo los generadores de respaldo locales de la infraestructura. IMPORTANTE resaltar que entre los posibles resultados tras sufrir un ataque electromagnético, el cual dejaría fuera de uso el sistema eléctrico nacional y sus generadores de respaldo, se esperaría UNA REBELIÓN POPULAR a tan solo HORAS del ataque. Nada es coincidencia Venezuelapic.twitter.com/LxVGeETqC7 Según el informe, luego de un ataque de EMP por parte de Estados Unidos a otro país víctima, en teoría, empezaría una revuelta social en "horas", la ofensiva tendría consecuencias tecnologócias en numerosos equipos y circuitos de computadoras, fallaría la energía eléctrica durante "largo tiempo", y serían requeridos al menos 18 meses en sustituir los elementos clave de la red o sistema lastimado. El presidente Nicolás Maduro denunció en cadena nacional que hay indicios de que el Guri y demás sistemas eléctricos venezolanos fueron atacados por armas electromagnéticas, hipótesis irrenunciable a la par del ciberataque emitido. Son elementos que están a la luz pública para ahondar en las causas del sabotaje eléctrico al Guri, de Estados Unidos contra Venezuela. Análisis: Ricardo Hausmann: sicario financiero y lobbista del sionismo Nota editorial. Como parte de sus acciones ilegales y de usurpación, Juan Guaidó nombró al austericida Ricardo Hausmann como el representante de Venezuela ante el Banco Internacional de Desarrollo (BID). Esta designación totalmente ilegal puede leerse en dos niveles: 1) como un trofeo de guerra a la persecución financiera que encabeza el economista venezolano puertas afuera del país, al menos, desde 2015, y 2) como una declaración de propósitos de que la terapia de shock marca FMI, el austericidio “a la Macri”, es el paso posterior al cambio de régimen violento en Venezuela. Codeado con funcionarios de alto nivel de administraciones estadounidenses y economistas de prestigio de Harvard, Hausmann es el hombre bisagra, capacitado técnicamente, para gestionar la canibalización de los recursos venezolanos por parte de las redes de poder del capitalismo global. En vista de ello, esta tribuna republica un perfil de Ricardo Hausmann, realizado en el año 2015, cuando ya el “exitoso economista” hablaba de reeditar el paquetazo de Carlos Andrés Pérez y comenzaba a clamar por una intervención militar extranjera. Los llamados sicarios económicos no suelen vestirse con capucha negra y apuntar con pistolas. Suelen estudiar en las universidades top de Estados Unidos y se caracterizan por entregar a la miseria naciones enteras por un puñado de dólares. Hausmann, conspirador financiero contra Venezuela, es sin duda un operador de alta factura. Aunque diga que dedica su “tiempo libre a pensar cómo mejorar Venezuela”, sus acciones e historial indican lo contrario. De la cueva de anunciantes del caos, ajustes macroeconómicos y lobbistas del saqueo neoliberal salió Ricardo Hausmann. Hoy hace las veces de Director del Centro Internacional de Desarrollo en la Escuela Kennedy de la Universidad de Harvard, y también de profesor de Praxis de Desarrollo Económico en la Escuela Kennedy de Gobierno de la misma universidad, así como de la Cátedra George A. Cowan del Instituto Santa Fe. Su prontuario avala su actual currículo, sin desmerecer ningún bolsillo a los que ha servido durante décadas. Aunque venezolano hijo de inmigrantes, estudió en la Universidad de Cornell, Estados Unidos, a cursar estudios de Ingeniería y Física Aplicada. Más temprano que tarde se dio cuenta de que lo suyo era robar, por lo que decidió sacar máster y doctorado en Economía en la misma casa de estudios. Sin embargo, lo de robar tampoco es para peces recién nacidos, por lo que decidió ser cabildero de primer nivel, enlace calculador entre los tiburones de larga data y las presas rentistas del Estado en Venezuela. Fue así como, de vuelta a su país natal, realizó una investigación en torno al modelo Arepa en el Centro de Estudios del Desarrollo de la Universidad Central de Venezuela, que consistía en una rígida teoría de política económica pública para la industria petrolera avanzada en conjunción con el sector privado. Pasó por las oficinas de la Oficina Presidencial de Coordinación y Planificación (Cordiplan) durante el gobierno de Jaime Lusinchi en calidad de pasante. De ahí en adelante todo fue ganancia. LAS MANOS SOBRE EL ESTADO Luis Herrera Campíns lo tomó por el brazo para que actuara de Jefe de Planificación a corto plazo, con el “Viernes negro” respirándole en la nuca a Venezuela. Reclutado por el Grupo Roraima (comandado por Marcel Granier), entró en labor académica en el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA) en donde alista a otros prospectos de tecnócratas hoy concurridos por la mediocracia para seguir anunciando el caos financiero en detrimento de la estabilidad económica del país: José Gregorio Pineda (futuro economista en jefe de Venacham), Francisco Rodríguez (hoy representante para América Latina del Bank of America) y Felipe Pérez Martí, ex ministro de Planificación de Hugo Chávez entre 2002 y 2003. Cuenta Simón Andrés Zúñiga que Hausmann fungió de asesor de este último durante su gestión en el Gobierno Bolivariano, con videoconferencias incluidas en las instalaciones de la Corporación Andina de Fomento. Hablamos de la década de 1980. Formó parte de la Comisión para la Reforma del Estado (Copre), la cual pretendía atomizar hasta la privatización de todas las instituciones estatales de bienes y servicios. La tarea de Hausmann era sencilla por perversa: enlazar los tentáculos del gran capital foráneo con la burguesía local en una estrategia de saqueo intensivo. Carlos Andrés Pérez (CAP) reunió a Pedro Tinoco, Miguel Antonio Rodríguez, Moisés Naím, Ruth de Krivoy y Ricardo Hausmann, haciendo de nuestro personaje reseñado ministro formal de Cordiplan luego de los sucesos del 27 de febrero de 1989. Para aquella época, Hausmann, “hombre de confianza del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Venezuela”, anota Luis Salas Rodríguez, cuya presidencia del Comité de Desarrollo del FMI-Banco Mundial no pasó desapercibida por los peces gordos de la economía imperial. Luego de casi tres décadas en Venezuela fomentando la fuga de activos (financieros e industriales), armando directrices estructurales en connivencia con sus amigos de Fedecámaras, Venacham y Consecomercio, y metiendo mano para consolidar ciertas infraestructuras y enlaces comerciales en beneficio de Empresas Polar, hoy presidida por Lorenzo Mendoza, decidió irse demasiado (otra vez) para Estados Unidos, en donde fue economista en jefe del Banco Interamericano de Desarrollo de 1994 hasta el año 2000. PROPAGANDISTA DEL CAOS Y SIONISTA Desde el año 2001 hasta 2007 formó parte de la junta directiva de la entonces privatizada Compañía Anónima Nacional Teléfonos de Venezuela (Cantv) junto a Gustavo Roosen, éste ex presidente de Pdvsa durante la última presidencia de CAP y principal operador de la Apertura Petrolera a mediados de los 90. Tuvo una humillante aparición en 2004 en la campaña de Súmate (ONG de MariCori) para denunciar el fantasioso fraude que reafirmó la continuidad del Comandante Chávez en la jefatura del Estado venezolano. Desde entonces ha estado muy activo desde sus oficinas en Boston escribiendo artículos (tiene una columna ocasional en El Nacional) y dictando conferencias que presagian una caída económica que dejaría al país subsumido al caos profundo que hoy viven países como Guinea Ecuatorial y Sierra Leona. Erotizado con la idea del default, hizo su pronóstico para 2016: Venezuela deberá hasta las hormigas. En septiembre del año pasado, el presidente Nicolás Maduro anunció públicamente que Hausmann estaba implicado en una conspiración internacional contra Venezuela Bolivariana, y lo tildó de asesor económico del sector ultra de la derecha local, endilgamientoincuestionable cuando se trata del tipo que dio una hoja de ruta particular a los saqueadores habituales del puntofijismo. En aquella oportunidad dijo que no tenía “intereses financieros en este juego, no hay relaciones con ningún grupo de negocios”. Su pública amistad (de negocios, ofcors) con Alejandro Werner, ex subsecretario de Hacienda del ex presidente mexicano Felipe Calderón y actual director del Hemisferio Occidental del FMI, no es un dato menor. Ha insistido en retomar la confianza hacia el FMI porque, según Hausmann, “el sistema para evitar y resolver las crisis financieras está anclado en [esta] una institución plenamente constituida”. Sus relaciones con Israel lo hacen un sionista a carta cabal. Ha dichorecientemente que “América Latina es un complemento natural” del Estado que hoy preside Benjamín Netanyahu, en el sentido de mero apéndice minero. Este tipo de pensar es recurrente entre sicarios económicos. Ricardo Hausmann es el típico operador financiero que estigmatiza las soberanías y celebra las dolarizaciones. Cree que por haber sido intermediario alguna vez en la venta del país al gran capital podrá hacerlo hoy con el chavismo en la calle y en el Gobierno. Por eso, razones tiene para querer entregar a Venezuela a la boca del lobo, aun cuando “se jodan los acreedores“.

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