Mnangagwa, el exaliado de Mugabe convertido en su principal detractor - .

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viernes, 3 de agosto de 2018

Mnangagwa, el exaliado de Mugabe convertido en su principal detractor


AFP/Archivos / Jekesai Njikizana El presidente saliente de Zimbabue, Emmerson Mnangagwa, después de votar en un colegio en Kwekwe el 30 de julio de 2018
Emmerson Mnangagwa fue durante más de 30 años un aliado fiel del presidente y autócrata zimbabuense Robert Mugabe. A sus 75 años, el hombre que dirige el país desde noviembre tras un golpe militar, confirmó en las urnas su liderazgo.
Apodado el "cocodrilo" por su carácter implacable, el excombatiente de la guerra de "liberación" fue elegido presidente en la primera vuelta de las elecciones con un 50,8% de los votos, según los resultados oficiales anunciados este viernes.
Durante la campaña electoral, recorrió el país presentándose como el hombre del cambio, a pesar de haber sido la mano derecha de Mugabe durante casi cuatro décadas, antes de enemistarse con su mentor.
"Estamos en vísperas de un nuevo Zimbabue, del que estarán orgullosos nuestros hijos", repitió en las últimas semanas, prometiendo un repunte de la economía, muy deteriorada tras el reinado de Mugabe.
Mnangagwa llegó al frente del país en noviembre a raíz de un golpe del ejército y del partido en el poder, Zanu-PF, que querían impedir que la primera dama, Grace Mugaba, sucediera a su marido nonagenario.
Con el apoyo del aparato del Estado y de Zanu-PF, que controla el país desde su independencia en 1980, Emmerson Mnangagwa era el favorito de las elecciones, aunque su camino hasta el poder no ha sido sencillo.
En noviembre, el entonces vicepresidente fue destituido, víctima de las ambiciones políticas de Grace Mugabe. Como temía por su vida, huyó al vecino Mozambique con una maleta llena de billetes como único equipaje.
En la frontera lo pararon unos soldados. "Intentaron dispararme pero (...) uno de mis hijos gemelos que estaba conmigo logró agarrar el arma y salí indemne", contó Mnangagwa.
- "Traición" -
Dos semanas después, regresó de forma triunfal a la capital, Harare, con el apoyo del ejército, que había puesto a Mugabe en arresto domiciliario antes de obligarle a dimitir.
El amigo de los generales obtuvo así su venganza y asumió enseguida el mando del país.
"Una traición", declaró más tarde Mugabe desde su retiro dorado en la capital. "Jamás imaginé (...) que él sería el que se volvería contra mí", dijo el presidente depuesto.
Con la independencia de Zimbabue en 1980, Mugabe confió a Mnangagwa, uno de sus compañeros favoritos, importantes cargos y ministerios, como Defensa o Finanzas.
La ambición del "cocodrilo" le granjeó sin embargo enemistades en su propio bando.
En 2004, perdió su cargo de secretario de la administración de Zanu-PF por haber conspirado para alcanzar la vicepresidencia, un cargo que acabó alcanzando 10 años después.
En 2017, sus allegados acusaron al entorno de Grace Mugabe de haber querido envenenarlo.
Y en junio, el jefe de Estado escapó por poco a un atentado con una granada, en el que murieron dos de sus guardaespaldas, al final de un mitin electoral en Bulawayo, en el sur del país. Una vez más acusó a los seguidores de la ex primera dama.
- "Destruir y matar" -
Emmerson Mnangagwa nació el 15 de septiembre de 1942 en el distrito de Zvishavana, en el suroeste de Zimbabue, pero creció en Zambia.
AFP / Vincent LEFAI Emmerson Mnangagwa
Hijo de un militante anticolonialista, se unió en 1966 a las filas de la guerrilla independentista contra el poder colonial. Fue detenido y evitó la pena capital, aunque cumplió una pena de 10 años de prisión.
El "cocodrilo" no derrama lágrimas y sólo se lo conoce por su dureza. Explica que sus años de guerrilla le enseñaron a "destruir y a matar".
Cuando era jefe de la seguridad nacional, dirigió en 1983 la brutal represión de las fuerzas de seguridad en las provincias disidentes de Matabeleland (oeste) y Midlands (centro), que dejó supuestamente unos 20.000 muertos, un balance nunca confirmado.
En 2008, se encargó de la organización de las elecciones junto al presidente y dirigió los fraudes y la violencia que permitieron a Mugabe conservar el poder a pesar de haber sido derrotado en la primera vuelta.
Su ahínco le hizo ser objeto de sanciones estadounidenses y europeas. Pero también se ganó el cargo estratégico de comandante de las operaciones de todo el aparato de seguridad.
Por todos esos motivos, su principal rival en las presidenciales, Nelson Chamisa, califica a Mnangagwa de "representante del pasado", dispuesto a todo para conservar el poder.
El presidente niega esas acusaciones. "Soy suave como un cordero", declaró hace poco. La sangrienta represión de las manifestaciones opositoras del miércoles sugieren lo contrario.afp.com

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