"Libertad total", primer ramadán en Raqa sin la amenaza yihadista - .

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domingo, 20 de mayo de 2018

"Libertad total", primer ramadán en Raqa sin la amenaza yihadista

AFP / Delil souleiman Unos panaderos preparan un pan dulce en la ciudad siria de Raqa, el 17 de mayo de 2018
"Hoy somos libres de ayunar o no", dice Ahmed Al Husein, un residente de Raqa, la ciudad siria ahora libre de yihadistas donde todos pueden retomar el ramadán sin temor a la intimidación o la violencia.
"El que no ayunaba era encerrado en una jaula de hierro en un lugar público, bajo el sol y delante de todos, para servir de ejemplo", recuerda Hussein, cantero de cuarenta años.
Raqa, una gran ciudad en el norte del país, vivió más de tres años bajo el dominio del grupo yihadista Estado Islámico (EI), famoso por sus innumerables atrocidades, antes de ser tomada en octubre por tropas kurdas y árabes apoyadas por Washington.
En esta ciudad devastada por los combates, el ramadán, el mes del ayuno sagrado musulmán que empezó el jueves, presenta una atmósfera diferente este año. Los habitantes ya no están obligados a seguir la estricta interpretación del islam impuesta por los yihadistas.
En el programa, las noches en familia frente a la televisión para ver las famosas telenovelas del ramadán.
"Con el EI nos vimos privados de telenovelas. Faltaban las tradiciones del ramadán", confía Hussein. Los yihadistas prohibieron los canales por satélite y los entretenimientos considerados contrario a las enseñanzas de la religión.
- "Complacer a los niños" -
"En tiempos del EI se podía abrir el restaurante sólo dos horas antes del descanso del ayuno", que tiene lugar en el momento de la puesta del sol, recuerda el dueño de uno ubicado en el centro de la ciudad, Dajil al Farj.
"El que era visto comiendo (antes) era detenido por la Hisba (la policía religiosa)", continúa este cuarentón de barba espesa.
"Ahora empezamos a recibir a los clientes desde las 10H00. La gente es libre. Los que quieren ayunar lo hacen, los que no quieren también son libres" de no hacerlo, añade.
AFP / Delil souleiman Un puesto de frutas y verduras en un mercado de Raqa, Siria, el 17 de mayo de 2018
Después de la toma de la ciudad por las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), una coalición kurdoárabe apoyada por Washington, han vuelto a la ciudad decenas de miles de habitantes que habían partido.
Barrios enteros fueron arrasados, especialmente por los bombardeos de la coalición internacional contra el Estado Islámico. En cada esquina se ven edificios destrozados.
La electricidad no ha sido restablecida pero los residentes recurren a generadores y los comerciantes están muy ocupados.
En la panadería más famosa de la ciudad, los empleados extienden la masa que se utilizará para hacer Maaruk, un pan tipo brioche espolvoreado con sésamo, muy popular durante el ramadán.
"Compramos pasteles para complacer a los niños, hacerles sentir el espíritu del ramadán", dice Nadia al Saleh, con un elaborado velo, azul oscuro y salpicado de brillantes, enmarcando su rostro de suaves facciones.
Pero para ella, tal compra no es fácil. "Todavía no tenemos casa, nos instalamos en casa de otras personas, nuestros maridos no trabajan, nuestra situación es muy mala", dice.
- "Vivir como queremos" -
El dueño de la panadería Al Andalus se muestra, sin embargo, optimista.
"No hay comparación posible, a pesar de toda la destrucción, la gente está muy feliz, la pesadilla ha terminado", se alegra Heneif Abu Badie, que luce un cuidado bigote negro.
Bajo el dominio del grupo EI, este sexagenario dice que recibió 40 latigazos, fue encarcelado tres días y su tienda fue cerrada dos semanas.
¿El motivo? Uno de sus empleados, un niño, se escondió cuando la policía religiosa del grupo EI llegó a buscar a los hombres para la oración.
"Este año vamos a ayunar sin el EI. Viviremos como queremos, en total libertad", dice.
AFP / Delil souleiman Unos clientes compran pan y pasteles en una panadería en Raqa, Siria, el 17 de mayo de 2018
En los mercados han reaparecido las naranjas y los plátanos, los puestos se desbordan con patatas, coliflores y berenjenas.
La gente se apresura en busca de diferentes productos para preparar iftar, una comida que marca la ruptura del ayuno.
Pero todavía hay muchos que no tienen manera de llenar sus bolsas, como Huran al Nashef, de 52 años, calvo y con barba enmarañada.
"Todo está demasiado caro y no hay trabajo", se lamenta.

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