- .

La Actualidad

.

domingo, 27 de mayo de 2018


Cada día me convenzo más de que el periodismo profesional se encuentra , bajo la era digital, en el mejor momento para redimensionarse y preservar su rol como fuente confiable de información e interpretación de las realidades de la sociedad.
Mientras las redes sociales desfogan su torrente de informaciones con velocidad indisputable, el periodismo profesional encuentra campo ideal para dar el salto hacia un nuevo modelo superior al del rompecabezas digital, formado de piezas dispersas o inconexas de la realidad.
Anteriormente la prensa tradicional descubría y cubría los eventos y decisiones en su fase original y primaria, daba primicias y se esmeraba en completar el rompecabezas de una realidad, pero desde que los medios digitales y especialmente las redes se ocuparon de ser los canales de la información inmediata, no siempre comprobadas, la responsabilidad ahora del periodismo profesional es la de agregarle valor al conjunto de esas piezas dispersas para que la realidad no quede fragmentada ni deformada.
¿Y cómo se logra esto? Pues procurando ir más allá de la noticia, exponiendo los efectos y consecuencias de los hechos ya reportados en las redes y medios digitales, examinándolos a profundidad, en la diversidad de sus aristas, situándolos en su justo contexto, con sus pro y sus contra, y estableciendo la verdad.
Es una manera de remediar los traumas de la desinformación que se generan en un ambiente en el que cualquier usuario de dispositivos electrónicos es libre de difundir, a través de las redes, lo que ve, lo que piensa, sintiéndose ser un “periodista ciudadano” pero sin el rigor del profesional que maneja la información, la comprueba, la completa con todos los elementos esenciales, sin sesgarla con la opinión interesada o parcializada, y la difunde cuando está seguro de que es fehaciente y
La esfera digital abre nuevos caminos al periodismo de calidad, aunque muchos crean que pueden convertirse en su sepulturero. Los medios tradicionales pueden y deben convivir con las herramientas del mundo digital, aceptando que las nuevas generaciones las asumen como sus vías predilectas para informarse y aprovechándolas para fortalecerse aún más, como de hecho está ocurriendo.
Frente a las dudas e incertidumbres que causa la inmediatez y la superficialidad de los contenidos digitales, la misión del periodismo de calidad es preservar la validez de los principios y rigores que lo caracterizan y mantenerse como la plataforma más confiable que tiene la sociedad para tomar decisiones correctas y fundamentadas en la verdadera realidad.
El periodismo del día después es, precisamente, el complemento que debe privilegiarse para dar a las audiencias, cualquiera que sea la plataforma, una visión más completa y depurada del acontecer, descubriendo sus posibles efectos y consecuencias sobre la base de un buen mecanismo de investigación, de comprobación y cotejo de datos, y de análisis competente.
No dejar que el torrente de contenidos digitales se vaya al mar sin extraerle sus piezas de valor y completar el rompecabezas con la sobriedad de la verdad y la contundencia de sus fundamentos.
El periodismo de calidad puede entroncarse en cualquier plataforma. Los que vivimos ahora la experiencia de una redacción integrada sabemos que las plataformas tienen características y lenguajes distintos, que manejamos horarios disímiles, que ahora tenemos un público más exigente que defiende su derecho a interactuar y dictar sus preferencias de contenidos, pero esto no nos inhibe de proteger el rigor y la verdad para seguir siendo, como medio,  la conciencia de la sociedad.verdadera.Miguel Franjul, www.listindiario.com.

Post Top Ad

Responsive Ads Here