Tres chiitas parten como favoritos para dirigir Irak - .

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domingo, 22 de abril de 2018

Tres chiitas parten como favoritos para dirigir Irak

AFP/Archivos / Kazuhiro NOGI, HAIDAR HAMDANI, HADI MIZBAN De izq a dcha, el primer ministro saliente iraquí Haider al Abadi en Tokio el 5 de abril de 2018, Hadi al Ameri, dirigente de Hashd al Shaabi, el 5 de octubre de 2015 en Nayaf, y el ex jefe de gobierno Nuri al Maliki en Bagdad el 8 de septiembre de 2014
El primer ministro saliente, su predecesor en el cargo y el jefe de los paramilitares que derrotaron a los yihadistas parten como favoritos en las primeras elecciones iraquíes desde la victoria frente al grupo Estado Islámico (EI).
Desde la caída en 2003 del dictador sunita Sadam Husein, la Constitución otorga el poder al primer ministro, un cargo que recae sobre los chiitas, la comunidad mayoritaria en el país.
El sistema establecido para evitar una vuelta a la autocracia establece, sin embargo, que el ganador de los comicios del próximo 12 de mayo forme alianzas con otras listas chiitas, sunitas o kurdas para alcanzar una mayoría.
Dos de los favoritos pueden presumir de figurar entre los artífices de la victoria contra los yihadistas que en 2014 controlaban un tercio de Irak.
El actual primer ministro Haider al Abadi, de 66 años, llegó al poder en septiembre de 2014 en un país en una situación desesperada.
Este ingeniero diplomado en el Reino Unido, del mismo partido religioso Daawa que su predecesor Nuri al Maliki, obtuvo el puesto gracias al apoyo de la Marjaiya, la jerarquía religiosa chiita, y a un consenso internacional.
- Victorias militares -
Como jefe de las fuerzas armadas, según la Constitución, subió la moral de decenas de miles de hombres con la ayuda de instructores extranjeros.
Este ejército, con la ayuda de una coalición internacional liderada por Estados Unidos, derrotó al "califato" proclamado por el EI en una zona a caballo entre Irak y Siria, y arrebató a los kurdos el control de la rica provincia petrolera de Kirkuk.
AFP/Archivos / AHMAD AL-RUBAYE Carteles de los candidatos a las elecciones legislativas iraquíes en una calle de Bagdad, el 19 de abril de 2018
Los expertos dan a Abadi como gran favorito. "Tiene una base popular que trasciende el marco confesional y étnico. Tiene un discurso de hombre de Estado y no se ha visto salpicado por la corrupción", asegura el politólogo Esam al Fili.
"Es el rival más sólido, pero no lo suficientemente fuerte como para lograr la mayoría", matiza Fanar Hadad, investigador asociado del Instituto de Oriente Medio de la Universidad de Singapur. "Tiene la ventaja de ocupar el cargo, puede vanagloriarse de la victoria contra el EI (...) y es aceptable para todas las partes extranjeras implicadas en Irak, desde los iraníes hasta los estadounidenses".
Su principal contrincante es el jefe de guerra Hadi al Ameri, dirigente del Hashd al Shaabi (Unidades de Movilización Popular), un movimiento paramilitar clave en la derrota del EI.
Este hombre originario de la provincia de Diyala (centroeste) es diplomado en Estadísticas por la Universidad de Bagdad. Se refugió en Irán después de que Sadam Husein ordenara la ejecución del ayatolá Mohamad Baqr en 1980.
Tiene 64 años y se le considera el hombre de Teherán. Combatió con las fuerzas iraníes en la guerra contra Irak (1980-1988) en el seno de la organización Badr fundada en 1982 y no regresó a su país hasta la caída del dictador.
Es diputado y fue ministro de Transportes bajo el mandato de Maliki (2010-2014). No pudo convertirse en ministro del Interior en el gabinete de Abadi debido al veto estadounidense.
Tras el avance yihadista en 2014 cambió su ropa de paisano por el traje de camuflaje y volvió al frente al lado de su amigo Qasem Suleimani, encargado de las operaciones exteriores de los Guardianes de la Revolución iraníes.
"Creo que Ameri tendrá un papel determinante en las negociaciones poselectorales pero la formación del gobierno quedará en manos de Daawa y muy probablemente de Abadi", estima Hadad.
AFP/Archivos / AHMAD AL-RUBAYE Carteles de los candidatos a las elecciones legislativas iraquíes de mayo en una calle de Bagdad, el 19 de abril de 2018
Además de los triunfos militares, Hashd al Shaabi puede presumir de haber puesto los bulldozers al servicio de la reconstrucción de infraestructuras como en Basora o Sadr City ante la impericia del Estado.
El tercero, Nuri al Maliki, de 68 años, hierve de impaciencia desde que fue apartado del puesto en 2014. Es jefe de Daawa y dirigió el país desde 2006 hasta 2014. Se le acusa de haber marginado a los sunitas y favorecido la corrupción.
"Intenta concentrar sus esfuerzos en las regiones donde el partido Daawa es fuerte y trata de acercarse a grupos armados chiitas para mantenerse en primera fila", asegura Fili.
Sus posibilidades son limitadas, opina Hadad, "porque su mandato no ha dejado un buen recuerdo a los iraquíes".
EFE

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