El pasado persigue a Trump - .

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domingo, 22 de abril de 2018

El pasado persigue a Trump

El imperio empresarial levantado por Donald Trump tenía tal aura de éxito hace una década que era capaz de vender casi cualquier producto, por disparatado que fuera, con sólo ponerle su nombre.
Trump transmitía “lujo”, como sus sábanas, albornoces y colchones. Olía a “éxito”, como sus colonias y desodorantes. Era sinónimo de “fuerza”, como sus filetes de carne. Y, aunque abstemio, era capaz de vender vodka y champán (falso). También complementos vitamínicos. E incluso corbatas y gorras made in México y China, pese a que ya por entonces defendiera el discurso embrionario de su futuro lema, America First. Sólo en el 2009 se vendieron productos con la marca Trump por valor de 215 millones de dólares.


El aura de éxito de la marca Trump vendía desodorantes, vodka, sábanas, corbatas...
Fueron años de gloria para el neoyorquino. Su participación en el programa de televisión El aprendiz borró de un plumazo a ojos de los estadounidenses el negro recuerdo de la década de los noventa, marcada para Trump por las bancarrotas y los divorcios. Presentó el reality show durante 14 temporadas, hasta poco antes de convertirse en presidente. Fue en ese momento cuando la estrella de su merchandising se apagó: si en el 2015 las licencias de explotación le reportaron 2,4 millones, en el 2017 la cifra se rebajó a 370.000 dólares, según una investigación del Washington Post, que ha revelado que sólo dos de las 19 compañías que vendían artículos con su logo todavía los fabrican.
Aunque seguramente doloroso para su ego, que las ventas se hayan desplomado es ahora mismo el menor de los problemas del presidente. Lo que puede estar cerca de conocerse es la naturaleza de lo que había debajo, los tratos y secretos sobre los que levantó un emporio empresarial cuyo estado de salud financiera en realidad se desconoce porque Trump –a diferencia de anteriores presidentes– se ha negado a publicar su declaración de impuestos.


El FBI irrumpió por sorpresa en las oficinas de Cohen para llevarse documentos

 

Sus secretos han dejado de estar seguros desde que agentes del FBI irrumpieron hace una semana en la oficina, la casa y el hotel del abogado Michael Cohen y se llevaron todos los documentos, ordenadores, discos duros y teléfonos que encontraron. Cohen es el abogado personal del presidente pero durante una década fue mucho más, más incluso de lo que daba a entender su cargo de vicepresidente ejecutivo de la Organización Trump, la multinacional que concentra sus negocios inmobiliarios.Cohen fue su fixer, su consigliere, el hombre que hacía y deshacía tratos, el amigo que –cheque mediante– silenciaba sus infidelidades, el matón que amenazaba a periodistas para que no publicaran historias, el confidente de sus secretos profesionales y personales. 


Cuenta el New York Times que Trump lo trató a menudo con desdén, como a tantos de sus empleados, fiel a su estrategia de mantener la tensión en su entorno de trabajo, aunque al mismo tiempo tenía detalles de afecto con su familia. [El presidente lo negó ayer y dijo que siempre le ha parecido “una persona maravillosa”]. Cohen, que lo admiraba desde su juventud, siempre respondió con gratitud. “Soy el tipo de tío que encajaría una bala por él”, dijo el año pasado a Vanity Fair para ilustrar hasta dónde llega su lealtad a la familia Trump, quien lo fichó en el 2006, cuando el abogado aplacó una rebelión interna de los propietarios de algunos apartamentos en su torre de Nueva York.


El abogado ha lavado los trapos sucios del ahora presidente desde el año 2006

Esa adhesión incondicional a su jefe atravesará una dura prueba con la investigación criminal que pesa sobre Cohen desde hace varios meses, revelada por el Departamento de Justicia esta semana. Para Trump, las pesquisas son potencialmente más peligrosas que las que lleva a cabo el fiscal especial Robert Mueller sobre la presunta injerencia rusa en las elecciones del 2016 y que pueden llevar a la cárcel a algunos de sus antiguos empleados de campaña, como su exdirector, Paul Manafort, acusado de conspiración, lavado de dinero y de mentir al FBI sobre sus lazos con Rusia.
Aunque Trump despida a Mueller, como sopesa hacer, no podrá frenar la investigación abierta a su abogado, en manos de un juzgado federal de Nueva York.


La noticia cayó como una bomba. Si ya de por sí es inusual que un juez dé autorización al FBI para registrar las oficinas de un abogado, que Cohen sea el representante legal del presidente de Estados Unidos lo hace aún más excepcional y ha sido interpretado como una señal de que los indicios de que ha cometido algún delito tienen que ser muy sólidos. “Soy el tipo de tío que encajaría una bala por él”, asegura Cohen hablando del magnateAparte de lavar los trapos sucios del presidente, Cohen tiene sus propios negocios en el sector de las licencias de taxi en las ciudades de Nueva York y Chicago, que le reclaman cientos de miles de dólares atrasados en impuestos. El registro del FBI buscaba, en parte, información sobre estas actividades, según la CNN. El entorno del presidente teme que, a pesar de sus promesas de lealtad, Cohen –casado, padre de dos hijos y endeudado– acabe colaborando con la Justicia y se vuelva contra Trump para evitar posibles multas y penas de cárcel por los delitos de violación de las leyes electorales, fraude bancario y grabaciones ilegales por los que se le investiga. Sí, el abogado era conocido por registrar las conversaciones en su despacho, como el propio Trump presumía de hacer hasta hace poco tiempo.


Fue el fiscal especial para la trama rusa quien refirió los hechos a la juez Kimba Wood. El presidente se puso furioso al saber de las pesquisas, en plenas discusiones con sus asesores sobre el ataque con misiles a Siria. Mientras él se lanzaba a Twitter para tachar la investigación de “caza de brujas” y “ataque al país”, sus abogados en la Casa Blanca presentaron un recurso urgente para impedir el acceso a la documentación incautada alegando que violaría la confidencialidad entre un abogado y sus clientes. La moción fue rechazada, aunque Wood sopesa involucrar a algún asistente en la criba del material.


Los acuerdos de silencio de Trump podrían ser una donación ilegal

Algunos de los socios extranjeros de la Organización Trump están siendo investigados por blanqueo de dinero, en ocasiones procedente del narcotráfico, como es el caso del hotel en Panamá o sus proyectos en Brasil, dirigidos por su hija Ivanka y su yerno, Jared Kushner. Según la CNN, el FBI está investigando un contrato de la empresa en Vancouver, valorado en 360 millones de dólares, un acuerdo de explotación en el que la princesa del Ala Oeste de la Casa Blanca tuvo un papel clave.
Kushner, por su parte, ha visto reducido su nivel de acceso a información confidencial en la Casa Blanca ante los posibles conflictos de intereses identificados debido a su actividad profesional pasada. Los detractores del presidente esperan que la documentación obtenida en las oficinas de Cohen aporte pruebas de los presuntos comportamientos delictivos de estas empresas y ayude a determinar hasta qué punto Trump y sus hijos estaban al corriente de esas prácticas.


Algunos socios extranjeros de Trump son investigados por blanqueo de capitales

Aunque el ahora presidente pagaba a Cohen por hacer desaparecer sus problemas, la realidad es que sus dotes prestidigitadoras no eran perfectas, porque algunos siguen ahí. Dos mujeres –la actriz porno Stormy Daniels y la exmodelo de Playboy Karen Douglas– aseguran haber suscrito acuerdos de silencio con él para callar sus relaciones sexuales con el entonces candidato poco antes de las elecciones presidenciales del 2016. En el caso de Daniels, el abogado asegura que pagó con dinero personal y que su cliente no estaba al corriente de nada, pero ese pago podría ser considerado una donación ilegal y ha atraído la atención de la justicia. Cohen intervino también en la firma de un contrato de la exchica Playboy con la revista de un amigo de Trump para enterrar su affaire (ella pensaba que para publicarla).Pasaporte de Pargiolas aportado por la DEA al caso contra el empresario
La primera comparecencia del abogado ante el juez, este martes, fue un circo mediático de esos que adora Nueva York. Contó con la presencia estelar de Stormy Daniels y su no menos mediático abogado, Michael Avenatti. “Ya lo dije hace tiempo: Cohen es radiactivo”, proclamó Avenatti a la salida de los juzgados. “Cualquiera que haya tenido contacto con él en los últimos 20 años –advirtió– debería estar muy preocupado”.

 lavanguardia

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