Debe facilitarse el trabajo del CIDH, hay más de 200 mil dominicanos de origen haitiano sin su registro civil - .

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lunes, 9 de abril de 2018

Debe facilitarse el trabajo del CIDH, hay más de 200 mil dominicanos de origen haitiano sin su registro civil

La Mesa de Trabajo de la CIDH no debe ser obstaculizada y sí bienvenida
 NADIE debe de objetar la mesa de trabajo, (en realidad, un novedoso mecanismo burocrático nuevo compuesto por el gobierno, la sociedad civil, organismos de derechos humanos y la Organización de Estados Americanos -OEA- y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos-CIDH-) dirigido a contribuir a resolver de una vez y por todas todo lo relativo a la apatridia que existe en este país, donde hay más de 200 mil dominicanos de origen haitiano sin su registro civil como dominicanos y que es un tema absolutamente distinto al del indocumentado haitiano, que a su vez tiene dos vertientes. La del haitiano que inició los pasos para registrarse en el PNRE y la del haitiano que todavía insiste en entrar a este país ilegalmente, por sí mismo o ayudado por agentes dominicanos civiles o militares que son abusadores traficantes de personas y todas clases de contrabando. De acuerdo a la página en internet de la OEA “tocará 12 temas que han sido calificados de prioritarios en el aspecto de la nacionalidad, migración, la discriminación y los derechos de las mujeres e igualdad de género”. Y entendemos que todos los dominicanos de buena voluntad debemos apoyar la iniciativa, que, por lo ya expresado en la OEA, viene a contribuir a terminar por resolver la grave situación delineada por la abusiva sentencia TC-0168-13, que empezó a ser corregida con la ley especial PE-0169-14 y en lo que se supone que todos debemos estar de acuerdo. Menos los extremistas ultranacionalistas de derecha y el obstruccionista ministro de Interior y Policía, Carlos Amarante Baret, quien desde que llegó al cargo, ostensiblemente ha pretendido sabotear el PNRE.





En Chile, a los haitianos los acosan, humillan y les niegan sus derechos, nada comparado a la realidad dominicana

 AQUI y entre las oenegés anti dominicanas se hablan muchas mentiras con relación al trato dominicano al inmigrante haitiano, pero los mismos grupos defensores “de los derechos humanos de los haitianos indocumentados”, no dicen nada de lo que le ocurre a la inmigración haitiana en Chile y que recoge esta mañana un reportaje del matutino español El País, donde se dice: “De los inmigrantes que han llegado a Chile en los últimos años —de 416.000 en 2014 habrían pasado a un millón, según estimaciones del Ejecutivo—, probablemente la inserción haitiana ha sido la de mayor complejidad. “Hay una configuración racializada de la inmigración, pero quienes más sufren estas consecuencias son los haitianos”, explica la socióloga María Emilia Tijoux, académica de la Universidad de Chile. “El tema principal tiene que ver con el color de piel y, por lo tanto, con el racismo contra las personas negras que llegan del continente. Se dice mucho que la gran dificultad es que hablan otro idioma, pero un inglés o un polaco, ¿enfrenta los mismos problemas?”, se pregunta la académica. Junto con el caso de Benito, muerto por hipotermia, en Chile se han producido situaciones indignantes. Hace algunas semanas, un hombre le lanzó un sándwich en la cara a un trabajador haitiano en una gasolinera, por no tener aguacate. A comienzos de marzo, la policía impidió el ingreso de 62 haitianos en el aeropuerto internacional. Los inmigrantes fueron reembarcados, aunque la Corte Suprema luego declaró ilegal la decisión policial. En septiembre de 2017, la haitiana Joane Florvil, de 28 años, falleció en un hospital de Santiago. Un mes antes, la habían acusado injustamente de haber abandonado a su hija de dos meses, por lo que fue detenida. “En el caso de la inmigración haitiana se exacerba la discriminación y la vulnerabilidad en que los deja Chile. Tienen dificultades para acceder a sus documentos, porque el Departamento de Extranjería no da abasto, lo que los deja en una situación irregular. Se empieza a configurar un proceso complejo, que los empuja a los bordes del mercado laboral, de la economía, de la vivienda, quedando en una precariedad extrema”, analiza Carolina Stefoni, académica del Departamento de Sociología de la Universidad Alberto Hurtado. Para Yasna Contreras, del Departamento de Geografía de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, el problema habitacional es uno de los de mayor complejidad: “Entran a competir por un mercado negro de la vivienda, con prácticas informales y precios abusivos”. Relata casos de hacinamiento extremo, materiales de construcción inadecuados para enfrentar los inviernos, riesgos de incendios, falta de agua y electricidad, humedad y poca ventilación. Jean Claude Pierre-Paul ha visto lugares donde viven 12 personas, adultos y niños, en dos habitaciones pequeñas. Pero, pese a los problemas, “la inmigración llegó para quedarse”, señala la socióloga Tijoux. En el caso de los haitianos, se reparten por todo Chile a diferencia de otros colectivos. En busca de trabajo se han radicado incluso en el extremo sur, en Punta Arenas, donde el clima es muy diferente al Caribe: mucho frío y poco sol”.

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