Ante un mar humano de sus adeptos lula se entrega a la policía federal - .

La Actualidad

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domingo, 8 de abril de 2018

Ante un mar humano de sus adeptos lula se entrega a la policía federal

- Detención agitada -
Lula se entregó a la policía en el Sindicato de Metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo, en el cinturón industrial de Sao Paulo, donde estaba atrincherado y rodeado de miles de partidarios desde que el juez Moro emitió la orden de captura, 48 horas antes.
Como último desafío, asistió a una misa en memoria de su esposa fallecida el año pasado, que tuvo lugar frente a la sede sindical y en la que anunció su intención de someterse al fallo.
AFP / NELSON ALMEIDA Una seguidora de Lula llora durante el discurso del expresidente en Sao Bernardo do Campo el 7 de abril de 2018
"Voy a cumplir la orden de cárcel (...) y cada uno de ustedes se transformará en un Lula", proclamó el exmandatario, desencadenando un clamor unánime de "¡Soy Lula! ¡Soy Lula!".
"Moro mintió al decir que esa apartamento era mío", reiteró.
Y explicó lo que a sus ojos motivó su desgracia actual: "Hace mucho tiempo que soñé que era posible gobernar este país incluyendo a millones de personas pobres en la economía, en las universidades, creando millones de empleos".

AFP / Miguel SCHINCARIOL
Lula trató en su mitin de alentar a sus partidarios, rodeándose de jóvenes candidatos de otros partidos de izquierda y reafirmando un programa de defensa de los derechos sociales y de las empresas nacionales.
Su detención es un nuevo golpe para su fuerza política, el Partido de los Trabajadores (PT), después de la destitución en 2016 de la presidenta Dilma Rousseff, su heredera política, acusada de manipular las cuentas públicas, y de la detención o la acusación de muchos de sus dirigentes históricos.
Queda por ver ahora quién puede capitalizar la detención de Lula y si el dirigente indiscutible del PT puede, desde la cárcel, transferir su electorado a otro candidato.
- El factor Lava Jato -
Los abogados de Lula interpusieron hasta último momento recursos para impedir su encarcelamiento. Uno de ellos consistió en cuestionar ante la corte suprema la posibilidad -vigente desde 2016- de comenzar las ejecuciones de penas a partir de una condena firme en segunda instancia.
AFP / Gustavo IZUS Lula y la justicia
El Supremo Tribunal federal (STF) rechazó su demanda, pero uno de sus jueces dijo que pretende plantear una moción el próximo miércoles, para discutir una medida cautelar que libere a aquellos que aún no hayan sido condenados por una tercera instancia judicial. Una decisión que sacaría a Lula de la cárcel más rápido de lo previsto.
Y a muchos otros presos más de Lava Jato.
Otro juez del STF denunció una "operación de sofoco" de las investigaciones.
En otra ala de la sede de la PF en Curitiba purga su pena de 12 años de cárcel Antonio Palocci, que fue ministro de Hacienda de Lula y uno de los hombres fuertes del PT, pero dispuesto ahora a negociar una "delación premiada" contra su exjefe.
La Operación Lava Jato condenó a decenas de empresarios y políticos. El presidente conservador Michel Temer fue objeto de dos acusaciones por parte de la Fiscalía General, pero ambas fueron bloqueadas por la Cámara de Diputados, donde decenas de legisladores se hayan igualmente en la mira de la justicia.
Tanto políticos de derecha como de izquierda consideran que el Poder Judicial cobró una dimensión desproporcionada y el propio Lula acusa a los fiscales de Lava Jato y a Moro de "criminalizar la política".Finalmente Lula abandonó el sindicato por su propio pie, rodeado por una multitud, y una caravana de la Policía Federal le trasladó primero a la Superintendencia de São Paulo, donde se sometió al protocolario examen médico, y después al aeropuerto de Congonhas, desde donde partió hacia Curitiba.
El líder izquierdista cumplirá en esa ciudad su condena porque es en Curitiba donde se centralizan las investigaciones anticorrupción de la Operación Lava Jato y donde se encuentra el tribunal del juez Sérgio Moro, que le condenó en primera instancia.
Lula fue condenado a 12 años y un mes por presuntos delitos de corrupción, y aunque podrá recurrir ante instancias superiores tendrá que esperar entre rejas, lo que complica su candidatura a las elecciones, para las que partía como favorito.
Antes de entregarse a la policía su defensa intentó in extremis que permaneciera en libertad, presentando recursos de habeas corpus (peticiones para evaluar la legalidad de un arresto).
Sin embargo, tanto el Tribunal Superior de Justicia como el Tribunal Supremo Federal negaron los recursos, lo que precipitó la entrada de Lula en prisión.

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