La reelección presidencial no es el problema. La otra, de legisladores y munícipes, sí - .

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sábado, 17 de marzo de 2018

La reelección presidencial no es el problema. La otra, de legisladores y munícipes, sí

 QUE alguien abogue a favor de la reelección presidencial, bajo ninguna circunstancia quiere significar que haya atraso político, cuando de lo que se trata es de llamar la atención al hecho cierto de que en este país la partidocracia existente ha impuesto una peligrosa variable de supuesto ejercicio democrático, por medio de la cual, la reelección es permitida todo el tiempo, solo a senadores, diputados, alcaldes y regidores y absolutamente para nada cuando se trata de la reelección presidencial.

Desde el punto de vista jurídico, no es posible que una clase política imponga un impedimento de tal naturaleza un solo ciudadano de la República, aquel que esté al frente de la presidencia de la nación. En todo caso, si de a verdad hubiese un anti reeleccionismo realmente institucionalizado, lo que la Carta Magna debería de imponer debería de ser la no reelección en su conjunto, es decir, para todos los sectores políticos involucrados en la gobernanza política.

 Debido a semejante falla es que recurrentemente se dan las situaciones que generan que el Poder Ejecutivo directamente o vía de terceros, impongan las también recurrentes reformas constitucionales dirigidas a otorgarle una especie de beneficio “transitorio” a quien sea presidente de la República en ejercicio y con el solo propósito de que ese ciudadano pueda igualar su derecho de elegir y de ser elegido con relación a los demás ciudadanos. Es por eso, que muchos insistimos en cuanto a que esa distorsión debe ser llevada hasta el Tribunal Constitucional y que sea allí donde se dirima definitivamente este punto de debate y de fricción y para que de una vez y por todo el debate concluya.

 Ahora bien, hace mal el presidente Danilo Medina Sánchez, al mostrarse excesivamente cauto, en un asunto tan angular en la vida nacional, pues independientemente de que él decida o no ir a una nueva repostulación partidaria que le llevara a una nueva reelección, es su deber político, moral e institucional, ejercer la presión suficiente y para que el TC se pronuncie de una vez y por todas y todos los políticos y como todos los ciudadanos, sepan en definitiva a que atenerse, pues encarando la distorsión existente, creemos que se le rinde un verdadero servicio patriótico al desarrollo de la educación política e institucional de todos los ciudadanos y mucho más cuando la reelección continua en el Poder Legislativo como en el Municipal, se ha demostrado que es la fuente originaria y continua de la corrupción política existente.

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