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sábado, 10 de marzo de 2018

Dos candidatos a presidente pueden frenar el giro a la derecha en América

Latina Dos de los países más grandes y poblados del continente elegirán presidente en los próximos meses y en ambos figuran al tope de las encuestas candidatos de centroizquierda. El impacto que podría tener su eventual triunfo para la región El fuego del "giro a la izquierda" en América Latina que tanto maravilló a la intelectualidad progresista de todo el mundo se viene apagando desde hace algunos años.

 Con la caída del precio internacional de los commodities, muchos de los gobiernos que habían basado su política en la expansión del gasto público se quedaron sin recursos y entraron en crisis. En algunos países, como Argentina, Brasil y Chile, fueron incluso sucedidos por partidos de un signo político contrario. Este proceso llevó a ciertos observadores a hablar de un "giro a la derecha" que empezaría a perfilarse en la región. Sin embargo, en los próximos meses hay dos elecciones que podrían enterrar ese cambio de rumbo. Curiosamente, se realizan en las dos naciones que más lejos estuvieron del vuelco hacia la izquierda de los 2000. Este domingo se celebrarán en Colombia los comicios parlamentarios, que serán un anticipo de las presidenciales del próximo 27 de mayo.

 Por el momento, el ex alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, lidera las encuestas con una intención de voto que oscila entre el 20 y 25%, según las principales encuestadoras. Ex guerrillero en su juventud y admirador de Hugo Chávez, compite cabeza a cabeza con el candidato del uribismo, Iván Duque, que está a una distancia de entre dos y tres puntos. " Para buena parte del electorado, Petro representa la ruptura con la vieja política y encarna el cambio hacia una política decente " "Definitivamente, el desempeño de Petro en las encuestas es el fenómeno político de estas elecciones.
  Petro no es cualquier candidato de izquierda. Tiene una historia pesada. En los 80, cuando tenía poco más de 20 años, fue un combatiente del Movimiento 19 de Abril, una organización guerrillera famosa por la sangrienta toma del Palacio de Justicia en 1985, que terminó con 98 muertos y 11 desaparecidos. Siempre se sospechó que el operativo estuvo financiado por Pablo Escobar, que venía amenazando a los jueces del máximo tribunal para que declararan la inconstitucionalidad del tratado de extradición con Estados Unidos. Petro se desmovilizó junto a otros guerrilleros en 1990 y se incorporó a la vida civil.

Con un discurso de indudables componentes socialistas, pero alejado de la violencia, ganó mucha popularidad por su retórica. Fue electo senador en 2006 y alcalde de Bogotá en 2012. En 2004 lo destituyó la Procuraduría General de la Nación por un escándalo vinculado a la administración de la basura, aunque luego fue absuelto y restituido en el cargo por el Tribunal Superior de Bogotá. "Uno de los ejes centrales de la agenda de esta elección es la dimensión que opone la nueva política a la tradicional —dijo Rodríguez Raga—. Tiene su correlato en la percepción creciente entre la población de que la corrupción es generalizada. Aunque Sergio Fajardo, y su coalición con la Alianza Verde y el Polo Democrático, intentaron desde el inicio de la campaña apropiarse de la bandera de la lucha anticorrupción, todo parece indicar que es Petro quien, para buena parte del electorado, representa la ruptura con la vieja política y encarna el cambio hacia una política decente".

 " López Obrador ya no es el mismo de antes. Ha hecho una coalición que para muchos es sumamente dolorosa y hace difícil usar el calificativo de izquierda Por otro lado, el auge de Petro se puede explicar también a partir de la desmovilización de las FARC, que e " ra el gran fantasma que ahuyentaba cualquier alternativa que oliera a socialismo. Su desaparición como guerrilla, y su fallida incursión en el terreno electoral, que terminó con la declinación de la candidatura Timochenko, dejó el camino libre para un partido de centroizquierda. De todos modos, aunque parece que Petro entrará en la segunda vuelta, difícilmente pueda ganarla. Su figura es muy polarizante y, en un país marcado a fuego por el conflicto armado, muchos no le perdonan su pasado guerrillero ni su afinidad con Chávez.

 "Quizás su hándicap más notorio es la percepción de una porción importante de los votantes de que Petro es un caudillo populista con tintes autoritarios, y el temor de que un gobierno suyo representaría un salto al vacío para el país. Por estas razones, en un escenario de segunda vuelta electoral parece razonable esperar que un conjunto de fuerzas dispares se unan en una coalición anti Petro, que podría ser suficiente para derrotarlo", sostuvo Rodríguez Raga. Será muy importante lo que ocurra en los comicios del domingo, donde se verá la fuerza real de Petro. "Todavía le falta pasar un filtro. Creo que las encuestas pueden cambiar después de las elecciones del Congreso, que serán un catalizador que arrojará proporciones más cercanas a la realidad", dijo a Infobae Fabián Alejandro Acuña, profesor de ciencia política en la Universidad Javeriana de Colombia. "Además, en las encuestas hay un problema de subregistro, ya que generalmente miden en los espacios urbanos. Pero el voto rural, que está más apalancado por el clientelismo, es muy fuerte"

. México, ante una izquierda no tan izquierdista La trayectoria y las perspectivas de López Obrador son muy diferentes. Para empezar, porque siempre disputó el juego democrático. Empezó siendo reconocido como uno de los líderes del Partido de la Revolución Democrática (PRD), surgido en 1989 como una escisión por izquierda del PRI. En 2000 fue electo alcalde de la Ciudad de México y en 2006 lanzó su candidatura presidencial. En unos comicios muy discutidos por la paridad y la gran cantidad de irregularidades, fue derrotado por Felipe Calderón, del PAN, pero no reconoció los resultados. "La contienda presidencial de 2006 fue muy ríspida y polarizada. Desde el gobierno federal, el empresariado y desde el equipo de Calderón se emprendió una feroz campaña en su contra, en la que lo señalaron como un 'peligro para México'. La negativa de AMLO a contestarla a tiempo le costó mucho en aquella elección. Muchos mexicanos consideran que lo robaron, y esa percepción se ha generalizado. Sin embargo, las protestas de AMLO y de sus seguidores tuvieron un impacto negativo en la opinión pública", dijo De la Garza. Tras esa derrota, López Obrador creó el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), con el que compitió en las presidenciales de 2012, con mucho menos éxito. Al año siguiente, rompió con el PRD y ahora se presenta como candidato de la alianza Juntos Haremos Historia, conformada por Morena, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Encuentro Social (PES). "Una vez que AMLO decidió tomar distancia del PRD, en el gobierno de Enrique Peña Nieto, creó su propio partido —continuó De la Garza—. Muchos auguraban que la división de la izquierda alejaría a esta corriente política del triunfo, pero lo cierto es que desde entonces, Morena ha ocupado progresivamente este espacio, dejando al PRD prácticamente liquidado. El enorme desprestigio de Peña Nieto, un mandatario que tiene hasta el 80% de desaprobación, algo no visto antes en México, fortaleció la imagen pública de AMLO, incluso entre aquellos que lo veían con temor". En este punto sobresale uno de sus parecidos con Petro, la posibilidad de capitalizar el rechazo a la política tradicional. "Un motivo que favorece a López Obrador es que hay un hartazgo por los niveles de corrupción y de violencia, que son inusitados incluso para lo que el país está acostumbrado.

Los demás opositores no logran repuntar debido a la crisis de gobernabilidad dentro de sus partidos y a que varios de ellos están salpicados por escándalos de corrupción, particularmente diputados y alcaldes del otrora baluarte de la izquierda, el PRD", dijo Arditi. Pero hasta ahí llegan las coincidencias. La diferencia crucial con el aspirante colombiano es que ha logrado presentarse como un candidato mucho más lavado y aceptable para el votante medio. "Ya no es el mismo de antes —continuó Arditi—. Ha hecho una coalición que para muchos es sumamente dolorosa y hace difícil usar el calificativo de izquierda. Se alió con el PES, un partido minoritario fundado por un pastor evangélico, pero que en el cálculo electoral le dará un 2-3% del electorado". Además, incluyó en su lista de postulantes al Senado a antiguos dirigentes del PAN, que están en el extremo ideológico opuesto, pero le aportan recursos valiosos. "Esa incorporación de gente del establishment lima el perfil de izquierda, pero reduce el riesgo de que lo acusen de ser un peligro para México, o que esté pensando en fundar una república bolivariana", concluyó Arditi.

 infobae

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