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viernes, 30 de marzo de 2018

China intenta frenar su elevada deuda

Una imagen del Gran Palacio del Pueblo, donde se ha celebrado la XIIIAsamblea Popular Nacional (APN)La Asamblea Nacional fusiona los reguladores de la banca y los seguros para que su endeudamiento no amenace a la economíaEn la mayor reestructuración de los últimos años, la recién concluida Asamblea Nacional de China ha centralizado la Administración para reforzar aún más al presidente Xi Jinping, quien ha reformado la Constitución para perpetuarse en el poder. Además de crear nuevos ministerios, este Parlamento orgánico del régimen ha aprobado la fusión de las comisiones reguladores de la banca y los seguros para luchar contra su elevada deuda, que supone un riesgo para la economía china.

Su altísimo crecimiento de las tres últimas décadas se ha producido a base de un excesivo endeudamiento de las empresas, administraciones públicas y hogares que, según el Banco de Pagos Internacionales, llega ya al 270% del Producto Interior Bruto (PIB). En diciembre, el Fondo Monetario Internacional (FMI) alertó de que 27 de los 33 bancos que había inspeccionado necesitaban más fondos.

Valorados en 42 billones de dólares (33 billones de euros), la banca y los seguros acumulan ya unos activos financieros que suman el 470% del PIB y ofrecen unos complejos productos de inversión de alto riesgo que amenazan a todo el sistema económico. A este peligro se suma la denominada «banca en la sombra», que mueve entre 70 y 80 billones de yuanes (entre 9 y 10 billones de euros) en préstamos privados al margen del sistema financiero. Un cóctel explosivo que ha convertido a China en uno de los países más expuestos a un colapso bancario que impactaría en todo el planeta.

Con la lección bien aprendida tras el «crack bursátil» de 2015, que reventó la burbuja del parqué chino e hizo desaparecer miles de millones de sus inversores, el autoritario régimen de Pekín toma cartas en el asunto para evitar que algo así vuelva a ocurrir. Con el fin de «impedir y disolver riesgos financieros» que podrían derrumbar la economía china en caso de crisis, el nuevo ente regulador estará bajo el mando directo del Gobierno. Pero, curiosamente, el regulador bursátil ha quedado fuera de esta fusión.

Rodeándose de sus aliados, Xi Jinping ha colocado como vicepresidente a Wang Qishan, quien tiene amplia experiencia económica, y como viceprimer ministro de política financiera a Liu He, formado en Harvard. Con sus atribuciones ampliadas, al frente del Banco Popular Central de China se situará Yi Gang, que era su vicegobernador.

Con estos nombramientos, Xi Jinping desplaza aún más del poder al primer ministro Li Keqiang, quien en teoría debería encargarse de la política económica pero ha quedado totalmente eclipsado por el personalismo del presidente. «Profundizar en la reforma del Partido y las instituciones del Estado es un requisito inevitable para fortalecer las tareas de gobierno a largo plazo», ha justificado durante estos días Liu He, asesor económico del presidente Xi, en una tribuna de opinión en el Diario del Pueblo, altavoz del régimen.

Además, la Asamblea ha creado otra oficina que controlará el mercado y se encargará de supervisar los precios y las leyes antimonopolio. Otro de sus cometidos será luchar contra los escándalos alimentarios que han minado la confianza de los consumidores chinos.

Nuevos ministerios

Con siete nuevos ministerios, donde destacan los de Cultura y Turismo, Gestión de Emergencias, Agricultura y Asuntos de Veteranos de Guerra, el Gobierno chino tendrá 26 carteras y comisiones de relevancia, como la de Salud. Por su parte, el nuevo Ministerio de Recursos Naturales intentará poner orden en el frenético desarrollo urbanístico de China. La connivencia de los constructores con las corruptas autoridades locales para dar «pelotazos» inmobiliarios da lugar a expropiaciones irregulares de tierras que son un foco de tensión constante para el régimen, obsesionado con la sacrosanta estabilidad social para que nada amenace el poder del presidente Xi Jinping.

Nuevo gobernador para un Banco Central con más poder

Asegurando una política de continuidad, Yi Gang ha sido nombrado gobernador del Banco Central Popular de China. Formado entre China y Estados Unidos, era vicegobernador desde 2008 y releva a Xiao Zhouchuan, quien llevaba dieciséis años al frente de esta institución. Licenciado en Económicas por la Universidad de Pekín y con un Máster por la de Illinois, Yi Gang hereda a sus 60 años un Banco Central que ha visto reforzadas sus competencias para atajar el riesgo de un colapso financiero que ponga en peligro a toda la economía china. Con más de dos décadas de experiencia como funcionario público y una larga trayectoria como profesor, ha escrito una decena de libros económicos y más de medio centenar de artículos en mandarín e inglés en publicaciones especializadas. Además, ha representado al régimen chino en reuniones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y en foros económicos como el de Davos. Sin independencia como en otros países, el Banco Central de China obedecerá las órdenes del presidente Xi Jinping y sus asesores económicos.

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