Evidentemente, el mundo marcha hacia una gran guerra guerra impulsada por los grandes emporios - .

La Actualidad

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martes, 27 de febrero de 2018

Evidentemente, el mundo marcha hacia una gran guerra guerra impulsada por los grandes emporios

 Evidentemente, el mundo marcha hacia una gran guerra guerra impulsada por los grandes emporios de energía internacionales y lo más grave, que el escenario está siendo preparado por las grandes potencias y las que, como un presagio fatídico, no tienen como evitarlo y porque en juego están sus propias hegemoníasBastaría con ver como las potencias occidentales y por presiones de sus grandes grupos petroleros y de energía natural, se adentran con sus demostraciones de fuerza bélicas, tanto en el mar mediterráneo oriental o en el golfo pérsico y para no hablar del medio oriente, en donde las principales naciones del norte del cuerno africano prácticamente ya ensayan aprestos bélicos.

            Al mismo tiempo y solo con notar como en el mar de China y en todo el sudeste asiático y para no entrar de lleno en el enfoque de la gran tragedia en ciernes que pende sobre la península coreana y sus dos pueblos y naciones y la ramificación expresa  que caería sobre Japón y en el caso de que EEUU se lance en definitiva contra Corea del Norte y lo que este panorama tan inquietante significaría para China Popular  y las naciones de la meseta asiática y ni hablar para las naciones que conforman la mancuerna geoestratégica militar de la India y Pakistán, para que entonces se entienda, que por donde quiera que se mire, el ambiente es de crispación, guerra en ciernes y torrentes de sangre humana a perderse en el desarrollo de la gran guerra que se gesta.

            Obsérvese, que de las cincuenta y tantas naciones en África, cerca de 37 se encuentran dentro de guerras civiles o por el hambre, en tanto Somalia se ha convertido en un grave dolor de cabeza para el cuido y viabilidad de las rutas marítimas, en tanto otras naciones de este continente, lucen más dentro de la posibilidad ominosa de la extinción ciega por la guerra o la hambruna terrible que azota a la mayoría.

            Concomitantemente y si se vigilan la serie de actores desatados dispuestos a encender la mecha de la gran conflagración, encontraremos en primer lugar, a Israel, Palestina, el mismo Líbano e igual Egipto y Arabia Saudita, totalmente dispuestos a tratar de imponérsele a sus vecinos, en tanto desde Paris, Londres y Washington, no se oculta a los políticos y sectores gubernamentales y de la industria de la guerra que mueven los hilos de lo que pondría devenir en una gran tragedia.

            Así las cosas, ni siquiera el continente americano se libra de este clima tan ponzoñoso de crispación e incitado por los poderes mayores del mundo y en particular desde la Casa Blanca con su presidente, Donald Trump a la cabeza.

            Pues como se ha visto, el presidente estadounidense y en el año y pico que tiene en el poder, no solo ha puesto de cabeza a su propio país y alentando una verdadera división social interna de grave crispación, sino que abiertamente, aboga por tratar de lograr restablecer el dominio imperial estadounidense en esta parte del mundo.

            Primero, con el pretexto de la construcción que aboga de un gran muro en la frontera con México y la fuerte política migratoria divisionista que lleva dentro de sus fronteras y colocando en una situación de guerra social abierta a los millones de estadounidenses y latente contra los millones de “latinos” dentro de sus fronteras, sino que el señor Trump no tiene reparos en incursionar directamente con una marcada política intervencionista en los asuntos internos de las naciones americanas al sur del río grande y con el pretexto de profundizar la lucha armada contra la guerrilla en Colombia y su secuela de los carteles de drogas ilícitas, para generar un grave movimiento de pinzas por medio del cual, la Venezuela chavista se vea confrontada en sus propios cimientos.

            Ni que decir, que, con semejante pretensión, EEUU se muestra a su vez, inflexible en determinadas políticas expansionistas de índole comercial y disfrazadas de iniciativas, que tienen su eje en la organización de las Naciones Unidas (ONU), en tanto utiliza la organización de los Estados Americanos (OEA) como el pie de amigo para imponérsele al resto de las naciones del hemisferio.

            De esa manera y al señor Trump crispar a todo el mundo, de hecho, ha generado una situación novedosa tipo guerra fría y por lo que se está viendo, con una pretensión esclarecedora y tan inquietante, de hacerse entender y ver tal como si la nación estadounidense fuese el único poder global de todo el planeta.

            El resultado primario no podía ser más preocupante. China Popular y Rusia, ya impulsadas por sus propios esfuerzos e iniciativas y convertidas en las únicas naciones-poderes globales en condiciones objetivas de plantarle cara a EEUU, empiezan a entender y movilizarse, de que parecería, que en el momento menos pensado, el presidente Trump y el aparato militar industrial de su país, se irían por todas contra la humanidad y ante semejante desafío, que es también moral, a estas dos grandes potencias globales no les quedaría otra que hacerse las receptoras y protectoras de cuanta nación pequeña o vulnerable, entienda que deben buscar su cobijo y protección.

            Más todavía, el panorama es mucho más siniestro, cuando  se conoce, que EEUU como tal, tiene cuatro grandes ejércitos esparcidos por los cuatro puntos cardinales y totalmente en guerra o en pie de guerra, en tanto el presidente Trump, tiene a su mano ese ejercito particular y casi privado de las fuerzas especiales que solo han sido creadas para responder a su mandato, mientras el aparato industrial de guerra, tiene a su vez, a su ejercito particular de empresas para militares y operando en territorios delicados como contratistas militares a destajo y quienes solo responden, a un Trump, que cada vez da muestras siniestras, de que en su preocupante megalomanía, sería bien capaz de hundir al mundo en una guerra de exterminio total.

            Para entenderlo, solo hay que ver los últimos movimientos que Washington ha tomado con relación a las dos Coreas y desde que la del Norte abrió un compás de negociación y contacto que tuvo su expresión más resaltante en los pasados juegos olímpicos de invierno, movimiento al que su igual de Sur, supo aceptar con intrepidez y sentido político más desarrollado.

            Sin embargo, EEUU se mostró inquieto ante tan sorpresivo movimiento político táctico y rápidamente, amenazó e impuso nuevas sanciones económicas mucho mas ultrajantes contra Corea del Norte y a las que este país no tuvo otro camino que calificarlo y rechazarlo como un insensato acto de declaración de guerra y lo que ahora se agrava con la gran prueba militar, de ejercicios bélicos que Washington y Tokio tienen proyecto para dentro de unas semanas.

          En otras palabras, Trump y el aparato militar industrial estadounidense no quieren la paz y sí la guerra y evidentemente, como principio básico para tratar de salir de la grave crisis financiera estadounidense que le lleva arrastrar un gran déficit de más de 900 mil millones de dólares estadounidenses y que y como ha ocurrido en el pasado, es el innegable y siniestro motor de la recuperación económica, para aquella potencia, inmersa en tal derrotero.

           Solo hay que ver y si se quiere comprobar por nueva vez cuanto ocurre, como EEUU se ha metido en Siria con el pretexto de destruir el terrorismo islámico, pero en realidad, con apetito feroz por enfrentar a una Rusia que, con su defensa de Siria frente al destruido, Estado Islámico, ofreció una formidable demostración bélica que no tiene parangón, aparte de que Washington quiere apoderarse de la riqueza petrolífera siria.

            Por ese interés, no solo que EEUU impulsa en Siria a la nación kurda y con el pretexto de evitar que esta sea tragada por Turquía, sino que esta potencia regional, ni tonta ni perezosa, ha entrado en el escenario y por lo que se está viendo, con mayor cercanía a Rusia y mucho mayor distancia con referente a Washington. Ni hablar, que tales movimientos paralelos, están generando a su vez, nuevos brotes belicistas en el medio oriente y la meseta asiática y hasta llegar a la misma India y su “amigo-enemigo” Pakistán, dos países, por demás potencias nucleares que tienen el criterio de que no hay que consultar a nadie para dar su propia versión de fuerza e irracionalidad.

            Y al hacer un alto ante esta nueva situación geoestratégica mundial, ¿qué hace República Dominicana para sobrevivir en un mundo tan inestable y violento? Hasta donde se conoce, muy poco. Bien que podría decirse, que su clase gobernante solo se encuentra expectante y como si no hubiese necesidad de qué preocuparse, cuando desde el momento que estalle un conflicto armado por asociación de intereses, el resultado inicial de restricción de los flujos de circulante, represarían los más de 20 mil millones de dólares estadounidenses que las grandes fortunas criollas tiene en bancos estadounidenses y europeos o el otro punto tan caliente, de un Haití perdiendo toda su capa vegetal y su provisión de aguas naturales y que potencialmente representa una fuente y dura de conflictos bélicos futuros y casi inmediatos.

            Razonándose, que lo que ahora debería de hacerse, es preparar planes para imponer una economía de guerra y en base al fomento de la auto producción alimenticia y la auto generación de energías naturales y preparar a su pueblo a enfrentar un difícil periodo de regresión económica y si los conflictos armados en el mundo se difunden y diversifican con mayor peligrosidad y lo que sería un grave desafío para nuestra propia sobrevivencia.

            De esta manera y al llegar a la conclusión de que nada de propuestas preventivas estuvieran bajo estudio, solo vamos a decir, que evidentemente, el mundo marcha hacia una gran guerra impulsada por los grandes emporios de energía internacionales y lo más grave, que el escenario está siendo preparado por las grandes potencias y las que, como un presagio fatídico, no tienen como evitarlo y porque en juego están sus propias hegemonías. Con Dios. [DAG. Martes, 27 de febrero de 2018. Año XVI. Número 6,192]

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