El discurso anti corrupción no es de serios y sí un arriesgado juego de farsantes - .

La Actualidad

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domingo, 18 de febrero de 2018

El discurso anti corrupción no es de serios y sí un arriesgado juego de farsantes

El discurso anti corrupción no es de serios y sí un arriesgado juego de farsantes que se entienden dueños de la verdad mediática y por lo tanto, en capacidad de engañar y manipular

 La falta de una oposición cierta y la corrupción fomentada por periodistas y mass media dentro de la prensa mercancía, son los dos factores, que definitivamente hay que entender, del por qué el discurso anti corrupción y como hasta ahora ha sido planteado, no cala en el ánimo del público y la prueba es, que los políticos y partidos de alquiler no han podido derrotar al PLD y menos a Danilo o al mismo Leonel y por la determinante razón, de que ese no es el gran problema que preocupa a la población en general y sí solo a una minoría dentro de la clase media y la pequeña burguesía arribista y tal como lo confirma  el estudio que realizó el Instituto de Investigación Social para el Desarrollo sobre Ciudadanía y Democracia en la cultura política en la República Dominicana.

            Dicho estudio, establece “que la oposición política del país tiene un discurso desfasado y que por eso no logró conectar con la sociedad en los comicios del 2016”.El mismo estudio (efectuado en octubre de 2016 y mucho antes del Odebrechtgate y que apareciera el espectáculo de circo MVerde) ofrece un dato revelador: La encuesta realizada, establece,  “que el 52.24% estima que la corrupción puede disminuirse pero no eliminarse y solo el 26.87% considera que pueda “eliminarse algún día” y el 20.48% dice que no se podrá “cambiar nunca”.

           ¿Y esto por qué?, porque el gran público la aprecia como un pleito o debate entre pequeña burguesía elitista y sus medios y periodistas, quienes sí son los grandes beneficiarios de esa discusión inacabable y al extremo, de que en los últimos cinco años, a nivel periodístico es que han nacido las fortunas más increíbles  y en particular, de presumibles fortunas de periodistas, entre 500 y 3,000 millones de pesos cada una (Dani Alcántara, César Medina, Luis Martínez Pozo, Eury Cabral, para citar a los más representados y lo que sorprende, no, porque necesariamente sean dineros con origen ilícito, sino por lo desproporcionado, de que en menos de veinte y dos o en los  últimos siete años los hubiesen obtenido) y ni hablar del aumento extraordinario, de las fortunas de barones mediáticos como los dueños del oligopolio CORVI (Corripio-Vicini) y su concentración de medios de comunicación y de información de masas al servicio de ese gran capital y que si se hace una auditoria forense, tal vez podría descubrirse de cuanto han logrado en los dos lapsos arriba mencionados.

             Que es la razón, de que, entre otros datos, cada vez que se efectúa una encuesta, siempre sale la especie de mantra y en cuanto a que los sectores “mejor valorados” son los medios de comunicación y lo que sucede, porque los barones mediáticos, son a su vez, dueños de las principales firmas encuestadoras y las que publican sus resultados en los periódicos de cada grupo. Por lo que, en resumidas cuentas, se genera el factor de gran percepción, de que, para el gran público, la corrupción es una lucha entre ricos y nariz parada y pequeños burgueses afanosos por escalar social y económicamente.

            Por eso, los gobiernos del PLD y en particular, los presidentes, Danilo Medina Sánchez y Leonel Fernández, han sabido lidiar con las ambiciones desaforadas y constituirse en gobierno y oposición al mismo tiempo, resultando al final, que son los políticos mejor evaluados a nivel de la ciudadanía que no tiene apellidos conocidos o de esos otros apellidos eternos para los periódicos  y a cuyos miembros, lo único que les interesa es mejorar su nivel y calidad de vida y que es lo opuesto al accionar productivo que ambos políticos han vivido haciendo a favor del grueso de sus connacionales.

             Leonel cuando fue gobierno y Danilo mucho más aún y de forma sostenida y muy creativa. De ahí que, POR EL OJO DE LA CERRADURA, periódico digital y en el teleradioperiodico del mismo nombre, nos ocupamos más por desentrañar la corrupción y enriquecimiento desproporcionado de periodistas y barones mediáticos, que lanzarnos al cuello de los pobres, que es contra quienes los medios y periodistas de la prensa mercancía atacan y al señalarles en los peores términos y al calificarles y estigmatizándoles, como los fomentadores de la cultura del dao.

             Lo que obliga a que muchos entiendan, que  la “lucha contra la corrupción” y por parte de esos sectores, es un ataque directo contra los más pobres, en vez de ir contra “del clientelismo, el tráfico de influencia, el favoritismo y otras prácticas corruptas para articular oportunidades económicas de las grandes empresas y amplios sectores profesionales de clase media” y como argumenta con toda la razón, el estudio que realizó el Instituto de Investigación Social para el Desarrollo sobre Ciudadanía y Democracia en la cultura política en la República Dominicana y que es el punto de debate y opinión constante en nuestros medios.

            Obsérvese, que para el factor mediático, lo que importa, es desviar la atención nacional hacia el enriquecimiento desproporcionado de funcionarios y empleados públicos, pero precisamente para ocultar toda posibilidad, de que la misma atrapada opinión pública pudiera caer en cuenta, de que la matica de la corrupción se encuentra en el periodismo y lo que los mass media y las fundaciones periodísticas tratan de ocultar y con el festival de diplomas y reconocimientos de premios “nacionales para todo” que viven otorgando con mucha asiduidad y en lo que es una abrumadora política de imágenes y espejos rotos que no tiene parangón y como lo es también, cuando un barón mediático utiliza sus medios para presionar a algún competidor comercial o adquirir una fabrica determinada y hasta que al final, logra, que “espontáneamente”, el presionado se la ceda, al tiempo que meses después, se sabe de algún decreto presidencial, favoreciendo a la actividad empresarial o fabril, ya en manos del barón mediático de que se trate.

            Desde luego, comprendemos, que a nadie que esté en esos afanes de hacerse de dinero y bienes sin importar como, puede estar contento cuando su afán se esboza en los medios que no son suyos y lo que recuerda aquel caso de un cura católico -obispo emérito él y dizque mediador entre ricos, que descalabró la producción agrícola, tabaquera y ganadera en la provincia de Santiago, en la zona Licey al Medio y movilizando sus influencias políticas y gubernamentales y mediáticas, para que esas tierras -las de mejor vocación agrícola de esa parte del Cibao Central- fueran sepultadas en toneladas de cemento y para dar paso al importante aeropuerto internacional, del que ahora, aquel cura-obispo es uno de los socios y habiendo obtenido beneficios anuales por más de trescientos millones de pesos.

            De ahí, que cuando se descubre este tipo de casos de corrupción amañada y como ese nuevo, por el que el Estado y vía el gobierno de turno construye un gran desprendimiento industrial de energía  y no en tierras públicas, sino en manos privadas y ante lo cual, rápidamente se advierte de la terrible marrulla pecaminosa, pues si se construye en tierras de terceros, al final de cuentas, serían esos terceros los que se quedarían con la propiedad en construcción y descubriéndose, que de tan singular e indudablemente, creativa maneras, el poder político quiere compensar al poder empresarial que se beneficia  de tan “inocente” operación, que finalmente, resulta una operación “táctica-estratégica” imposible de considerar de absoluta característica de corrupción a gran escala.

            Por supuesto, en un país como República Dominicana, donde la capacidad de servilismo y cobardía de mucha de su gente no tiene horizontes, el medio o periodista que se permita revelar esos tipos de comportamientos nada decentes, sabe, que el costo a pagar, será el del ostracismo en todas sus maneras, formas y facetas y  recibiendo el accionar de presiones incalificables y lo más grave, no tanto por parte de los actores principales de todos esos ilícitos, sino y esto lo desconcertante, de la misma población que sale en defensa de los pro hombres involucrados en semejantes inconductas.

           De este modo y hasta el infinito y por más de cincuenta años, en el territorio nacional, los únicos que prosperan, son los que están aliados, ligados o son parte del entramado de poder político, económico y empresarial y ante esas circunstancias, ¿podría ser extraño, que casos criminales como el Quirinogate, la compra de aviones Tucano o el Odebrechtgate y solo para citar tres casos de los más de mil que se han sucedido desde el asesinato de Trujillo, nunca se resuelvan y sus autores y beneficiarios jamás sean castigados?

           Con razón entonces y ante tanta impunidad e inmunidad, que haya un ramal de clase media nacida en los últimos 22 años y con un enclave periodístico de mega millonarios y lo más asqueantes, que sus autores y sabiéndose apoyados, tienen el descaro de pregonar sus riquezas tan cuestionadas y desafiando con gran desparpajo a quienes pudieran atreverse a cuestionales, todos ellos, creídos de ser los hombres y mujeres “más serios de este país”. ¿Pudiera sorprender que en 56 años de la caída del trujillismo a la fecha, sobre dos millones de dominicanos han salido despavoridos de su misma nación y al sentir, que la enequidad que existe y gobiernos van y gobiernos vienen, parecería que nunca será corregida y ante tal desaliento, mejor probar suerte en el exterior y antes de continuar en la esclavitud y colonialismos abusivos que nunca ha dejado de practicarse?

            ¿Sorprendería conocer que el discurso anti corrupción no es de serios y sí un arriesgado juego de farsantes que se entienden dueños de la verdad mediática y, por lo tanto, en capacidad de engañar y manipular? Con Dios. [DAG. Domingo, 18 de febrero de 2018. Año XVI. Número 6,183]    

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