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lunes, 5 de febrero de 2018

Antiguos miembros de Facebook y Google luchan ahora contra todo aquello que construyeron



«Nuestra sociedad está siendo secuestrada por la tecnología», reza el manifiesto del Centro para Humanizar la Tecnología creado por antiguos empleados de los gigantes estadounidenses
Asentaron las bases de algunos de los avances de la tecnología de consumo que, con el tiempo, se han integrado en la vida diaria de millones de personas hasta el punto que, muchas de ellas, casi no despegan los ojos de las pantallas. Pero en los últimos meses se ha producido una quiebra en la percepción social sobre este tipo de servicios a priori tan inocentes. Algunas de las mentes más brillantes y expertos en tecnología han iniciado una cruzada contra los servicios digitales que construyeron, que potenciaron, que desarrollaron y que, por extensión, han provocado atención y adicción en las sociedades actuales.
La aparición de diversas voces autorizadas y figuras potentes en el sector que claman a los cuatro vientos aquello por lo que se esforzaron en levantar ha abierto una nueva visión de una sociedad tecnologizada. Un grupo de expertos en tecnología y emprendedores de Silicon Valley, la cuna de la innovación, que estuvieron involucrados en los avances y desarrollos de las grandes firmas Google y Facebook, se han unido para denunciar los «efectos nocivos» de las redes sociales y los teléfonos móviles inteligentes.
En un manifiesto fundación del llamado Centro de Tecnología Humana -Center for Humane Technology, en inglés-, estos expertos, pioneros en algunos aspectos de la tecnología que está a nuestro alrededor, se muestran interesados en comprender cómo impacta la transformación digital en la cultura y en la sociedad y de qué manera las técnicas de diseño y las estructuras de las empresa «impulsan la forma en que la tecnología secuestra» las mentes de los usuarios. «Estamos avanzando en soluciones inteligentes para cambiar el sistema», rezan los estatutos de esta institución.
«Estamos avanzando en soluciones inteligentes para cambiar el sistema»
El grupo incluye a ex empleados de algunas de las compañías tecnológicas más grandes de este momento como Tristan Harris (ex de Google), Sandy Parakilas (exgerente de operaciones de Facebook), Lynn Fox (exejecutiva de comunicaciones de Apple y Google), Dave Morin (que formó parte del plantel ejecutivo de Facebook), Justin Rosenstein (creador del botón «Me Gusta» en Facebook) o Renée DiResta (una tecnóloga experta en comportamientos de los «bots»).
El escenario que han perfilado estos expertos es que la tecnología actual ha derivado en una adicción profunda entre los usuarios. «Lo que comenzó como una carrera para monetizar nuestra atención ahora está erosionando los pilares de nuestra sociedad: la salud mental, la democracia, las relaciones sociales y nuestros hijos», sostienen en un comunicado, en el que califican a esta situación como un «problema invisible» que afecta a toda la sociedad.
En opinión de estos expertos, empresas como Facebook, Twitter, Instagram y Google han creado productos increíbles que han beneficiado enormemente al mundo. «Pero estas compañías también están atrapadas en una carrera de suma cero por nuestra atención infinita que necesitan para ganar dinero. Por esta razón, están constantemente obligadas a superar a sus competidores, utilizar técnicas cada vez más persuasivas para mantenernos pegados. Señalan en nuestras mentes las noticias, el contenido y las notificaciones impulsadas por la Inteligencia Artificial continuamente aprendiendo métodos para engancharnos aún más profundamente a partir de nuestro propio comportamiento», manifiestan.
Los posibles efectos perniciosos y tóxicos de la tecnología actual, especialmente entre los jóvenes, es uno de los debates más candentes que se han puesto en marcha en los últimos tiempos. Chamath Palihapitiya, exejecutivo de Facebook, ha criticado en los últimos meses la forma de operar de la empresa al considerar que está «desgarrando el tejido social de la sociedad». Otros como Sean Parker, primer presidente de Facebook, también se ha manifiestado en contra: «Solo Dios sabe lo que hace en el cerebro de nuestros hijos», dijo.
Este grupo de expertos se muestran contrarios a estas estrategias digitales, dado que lo más beneficioso para captar nuestra atención «no es lo mejor para nuestro bienestar». Para relatar su lucha han destacado algunos de los servicios más populares en la actualidad como la aplicación Snapchat, que en su opinión «convierte las conversaciones en rayas redefiniendo cómo nuestros hijos miden la amistad».
O la conocida red de fotografía Instagram que creen que «glorifica la vida de la imagen perfecta erosionando nuestro a amor propio». Sobre todo Facebook, la mayor red social del mundo, a la que acusan de «segregar en cámaras de eco, fragmentando nuestras comunidades». No se libra tampoco YouTube, la mayor plataforma de videos caseros, y a la que consideran que forma parte de un sistema «diseñado para crear adicción».

Concienciación social

Esta iniciativa, además, planea poner en marcha una campaña de cienciencación en más de 55.000 centros educativos públicos en EE.UU. bajo el lema «The Truth About Tech» -La verdad sobre la tecnología, en español-. Para ello, el grupo ha recaudado unos 7 millones de dólares de Common Sense, una plataforma similar, además de recibir la donación de varios socios entre ellos Comcast o DirecTV en una cantidad que asciende a 50 millones de dólares.
El proyecto está dirigido a educar a estudiantes, padres y profesores sobre los peligros de la tecnología, incluido la posible depresión que puede generar del uso intensivo de las redes sociales. «Estábamos dentro», apuntaba en una conferencia Tristan Harris, exespecialista en ética de Google y una de las personas que encabeza este proyecto. «Sabemos lo que miden las empresas. Sabemos cómo hablan y sabemos cómo funciona su ingeniería», relata a «The New York Times».
Los servicios digitales que han aparecido en los últimos tiempos al calor del auge de internet han modificado las conductas del ser humano en la forma en que se relacionan entre ellos. Un escenario que ha ido cada vez a más, pero empieza a ser cuestionado. Las «apps» de comunicación como WhatsApp han mejorado, en efecto, las formas de interrelación, las ha agilizado y, por su propia naturaleza, han contribuido a tejer puentes en las conversaciones humanas.
También servicios como Snapchat y el empleo de «emojis» y todo tipo de emoticonos se utilizan diariamente, modificando los patrones de conducta. El ecostiema digital que ya no se percibe como algo que aporte beneficios. Una encuesta de la consultora Honest Data concluye que uno de cada cuatro ciudadanos norteamericanos cree que Facebook es algo negativo para la sociedad.

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