50 años de la Ofensiva del Tet en Vietnam y 10 cosas que no sabes sobre esa guerra. - .

La Actualidad

.

Click y Dona. USD$ 1.00

domingo, 4 de febrero de 2018

50 años de la Ofensiva del Tet en Vietnam y 10 cosas que no sabes sobre esa guerra.

 50 años de la Ofensiva del Tet en Vietnam«Me sobresalto por las noches con mi huida de Saigón»
El periodista español Diego Carcedo revive su intensa experiencia como informador en la Guerra de Vietnam
El principio del final de los quince años y tres millones largos de muertos que, medio siglo después, resumen la tragedia de Vietnam, la última guerra terrible de tantas como se sucedieron a la largo del siglo XX, lo viví en directo la noche del 27 para el 28 de abril de 1975 en la azotea del hotel Continental Plaza de Saigón, donde estaba alojado desde enero. Era imposible dormir ante el dantesco espectáculo que brindaban los bombardeos del aeropuerto, el último gran objetivo del Vietcong antes de emprender la conquista de los centros de poder, muchos ya abandonados.
De Vietnam a la Revolución de los Claveles
De Vietnam a la Revolución de los Claveles

Curtido en mil coberturas, Diego Carcedo (Cangas de Onís, 1940) es consciente de que si por algo se le recuerda «es por mis crónicas de la guerra de Vietnam y un tanto también por mis emisiones desde Portugal durante la Revolución de los Claveles». Al infierno indochino viajó en tres ocasiones para dar testimonio de «una de las mayores carnicerías del siglo XX». Luego ocupó distintas corresponsalías de TVE. Hoy preside la Asociación de Periodistas Europeos.

Las columnas de humo y fuego, seguidas del estruendo de las explosiones, recordaban las escenas de una película. Pero en esta ocasión eran reales y, ante lo inevitable, me planteaba continuamente qué hacer. Interiormente deseaba quedarme y ver qué ocurría ante lo imprevisible de la situación, pero la sensatez aconsejaba abandonar.

Cuando bajé a la habitación me esperaba en los pasillos Juan Carlos Algañaraz, el corresponsal del periódico «Clarín» de Buenos Aires, y sin saludar casi me acercó un transistor a la oreja. «Escuchá», me dijo. En medio de cerca de cuarenta grados de calor y con fondo de explosiones, la canción «Navidades Blancas», cantada por Bing Crosby, resultaba estremecedora.

Era la contraseña que los últimos periodistas teníamos para la evacuación en rojo, in extremis, a la desesperada, que los marines norteamericanos tenían planificada desde hacia semanas. Teníamos que presentarnos de manera inmediata en las inmediaciones del Ministerio de Marina, donde nos recogería un helicóptero que nos trasladaría a un barco de la flota. No podíamos llevar equipaje, apenas lo imprescindible. Bajé raudo a la recepción y la primera sorpresa fue que no estaban las recepcionistas habituales, dos muchachas siempre sonrientes que con frecuencia nos aportaban rumores interesantes. En su lugar había dos tipos malencarados y cuando pedí a uno la cuenta me dijo: «Cuatrocientos dólares».
«Diego, no hagas locuras»

Era una barbaridad. Abrí el portafolios que llevaba con decenas de miles de piastras y comencé a depositar los mazos de billetes equivalentes. «En dólares», me advirtió secamente el individuo. Argumenté que aquello era Vietnam -aún tenían la bandera al fondo y la fotografía del dimitido presidente Van Thieu- y que la moneda oficial era la piastra. Mientras tanto, el otro sujeto que pululaba se acercó y me preguntó: «Entiende usted inglés, ¿verdad? Es que mi compañero le está diciendo que ¡en dólares! En U.S. dólares». Se acodó con el brazo izquierdo en el mostrador y con la mano derecha sacó una pistola y me apuntó a menos de un metro.

Fue el instante más dramático que todavía hoy me sigue sobresaltando algunas noches. Todo lo que pasó por mi cabeza en aquellos momentos, entre la indignación a punto de estallar y el miedo que me atenazaba, un impulsó suicida me tentó a coger un florero que tenía al alcance y arrojárselo contra la cara. Alaiz, uno de los cámaras del equipo de TVE junto a Reverte y García Llamas, que presenciaba la escena en silencio, intuyó mis intenciones y gritó: «Diego, no hagas locuras. Dale los dólares». Nos quedamos sin dinero. En la calle el caos era absoluto. El tráfico estaba congestionado y parado en medio de la anarquía. Bandas de delincuentes rompían escaparates y con barras abrían los maleteros de los coches. El estruendo era ensordecedor.

«Dos tipos mal encarados me pidieron 400 dólares y uno me apuntó a menos de un metro con una pistola»

Caminamos unos metros a la izquierda, en dirección al punto de evacuación, cuando me di cuenta de que había dejado el pasaporte en la habitación. Sin dudarlo, regresé en su búsqueda. Era un quinto piso y cuando llegué jadeante un grupo de cuatro o cinco personas se estaban repartiendo a gritos mis pertenencias. A la puerta me topé de espaldas con un tipo que sujetaba en el brazo derecho la sahariana verde en cuyos bolsillos tenía yo los documentos, mientras con la mano izquierda a gritos reclamaba más participación en el botín que se estaba repartiendo. No lo dudé, arrebaté de un tirón aquella vestimenta y eché a correr escaleras abajo perseguido por el ladrón y sus compinches.

Cuando en la calle me junté con el equipo, los marines que intentaban abrirnos paso nos advirtieron de que había estallado una bomba en la plaza donde teníamos que concentrarnos y por lo tanto deberíamos buscar otro lugar. Miles de personas que querían unirse al grupo de extranjeros nos imploraban ayuda e intentaban vencer las barreras de seguridad que la policía local intentaba defender.

En aquellos minutos de desconcierto, irrumpieron entre la multitud las dos recepcionistas del hotel con sus vestidos de libélula en una pequeña motocicleta roja. Querían unirse al grupo de extranjeros para escapar. Cuando se iban acercando, un guardia les disparó una ráfaga de subfusil y las dos cayeron aplastadas por la moto cuyas ruedas seguían girando en el vacío.

No terminaba nada, empezaba una odisea imposible de recordar sin temblores, que se prolongaría seis días.


Diez cosas que quizá no sabes sobre la guerra de Vietnam

Hoy se cumplen 40 años de la caída de Saigón, que puso fin a una contienda que tuvo lugar entre 1959 y 1975La guerra de Vietnam comenzó en la década de 1960 con los combates de la guerrilla en Vietnam del
Sur y continuó hasta que los últimos funcionarios civiles y militares salieron de Saigón en abril de 1975 Para los estadounidenses y los vietnamitas, la guerra fue costosa y divisiva. Incluso ahora, continúa el debate sobre el «correcto» entendimiento de los orígenes del conflicto y las lecciones que dejó, informa BBC Mundo.

A continuación ofrecemos un repaso por los puntos más importantes que vertebraron una guerra que dejó una profunda huella en la historia más reciente.

Rivalidad de la Guerra Fría. Vietnam del Sur dependía de la ayuda económica y militar de Estados Unidos, mientras que Vietnam del Norte recibía ayuda de la Unión Soviética y China.

Números de soldados. Más de 2,5 millones de estadounidenses sirvieron en Vietnam; 536.000 en 1968, el año de niveles máximos. En 1973, cuando Estados Unidos se retiró, las fuerzas de Vietnam del Sur eran alrededor de 700.000 mientras que las fuerzas de Vietnam del Norte sumaban cerca de un millón.

Número de muertos. Más de 58.000 estadounidenses y al menos 1,1 millón de vietnamitas murieron. Otros países también sufrieron víctimas, como Corea del Sur. Sus víctimas ascendieron a más de 4.000 soldados.

Guerra internacional. Algunas naciones enviaron personal militar para ayudar a Estados Unidos. En su nivel máximo, había 50.003 de Corea del Sur; 11.586 de Tailandia; 7.672 de Australia; 2.061 de Filipinas y 552 de Nueva Zelanda. China envió un número sustancial de soldados a Vietnam del Norte: 170.000 en su nivel máximo, para reparar el daño causado por las bombas y para ayudar en la defensa contra los ataques aéreos de Estados Unidos.

Guerra aérea. El tonelaje de bombas lanzado en Indochina fue más del doble de la cantidad derribada por Estados Unidos y Reino Unido en Europa durante la Segunda Guerra Mundial.

¿Quién fue el culpable? Durante 20 años, se pensó que un tanque de Vietnam del Norte, el número 843, fue el primero que irrumpió contra las puertas del Palacio Presidencial en Saigón el 30 de abril de 1975. Fue a mediados de 1990 cuando Vietnam concluyó que fue otro tanque, el número 390.

Arma icónica Ninguna otra arma está tan identificada con la Guerra de Vietnam como la AK-47. Fue la principal arma del ejército de Vietnam del Norte y las guerrillas de Vietnam del Sur y se convirtió en el arma revolucionaria preferida en todo el mundo. Las tropas estadounidenses utilizaron principalmente el M14 y después el M16. Los rifles de asalto de EE.UU. eran difíciles de manejar en las húmedas junglas de Vietnam.

Legado controvertido. Vietnam ha pedido, sin éxito, compensación para las víctimas del Agente Naranja, un herbicida que Estados Unidos roció en Vietnam del Sur.

División. Más de un millón de los llamados «boat people» (inmigrantes que viajaban en barco) huyeron de Vietnam del Sur entre 1975 y 1989. La mayoría se estableció en Estados Unidos.

Normalización. Estados Unidos y Vietnam normalizaron relaciones en 1995 y anunciaron una asociación amplia en 2013. El comercio bilateral creció a casi US$35.000 millones en 2014.
http://www.abc.es

Post Top Ad

Responsive Ads Here