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viernes, 3 de marzo de 2017

EL FRAUDE DEL CRISTIANISMO (1/5)

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En los próximos artículos vamos a tratar un tema sensible, un tema políticamente incorrecto: Nuestra religión, el Cristianismo.

Vayan por delante algunas matizaciones, para que lo que defendamos no hiera sensibilidades, o no hiera la sensibilidad de personas razonablemente maduras.
Lo primero es distinguir entre una doctrina, cualquier doctrina, y las personas que la profesan. Las personas merecen nuestro respeto. Toda persona, sea cual sea la creencia a la que da su conformidad, merece respeto.
Este artículo no va en contra de ninguna persona, no es personal. No va en contra de los cristianos practicantes, ni de los no practicantes, ni va contra las personas agnósticas, ni contra los ateos.
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Para todos ellos, nuestro respeto. No se busca que modifiquen ni un ápice sus creencias. Las creencias son cosa personal, de cada uno. Y todos somos libres para elegir la que nos parezca más apropiada.
Incluso no tener ninguna. Eso, defendemos, ya es adoptar una postura en el campo de la ideología: Cero doctrinas.
Ahora bien, respetar a todas las personas no exige la obligación de abstenerse de analizar las doctrinas.
Las doctrinas en sí se pueden analizar y llegar a conclusiones sobre las mismas, siempre que ese análisis esté realizado con mentalidad científica, con rigor, y que las conclusiones sean fehacientes, comprobables por cualquier persona normalmente dotada.
Hechas estas aclaraciones previas, adelantemos qué se ofrecerá al lector en los próximos cinco artículos sobre este tema, incluido éste.
Se comenzará por describir el estado actual de nuestro mundo, presentándolo como lo que es, un mundo completamente desequilibrado, dividido, sin un norte claro. Casi podríamos decir vergonzoso, impresentable.
La atención se fijará en la educación recibida por los occidentales (los habitantes de Europa, América y parte de Oceanía). Más en concreto, analizaremos las pruebas documentales que demuestran que la religión predominante en Occidente, el Cristianismo, es una religión falsa, inventada en el siglo IV, no en el siglo I. Con un supuesto fundador, Jesús de Nazaret, inexistente.
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Dedicaremos tres artículos a explicar y mostrar las tres pruebas documentales, fehacientes, de que la tesis aquí defendida es correcta:

Los occidentales vivimos engañados desde hace 1.700 años.
Todas nuestras ideas sobre la vida, la muerte, el Más Allá, la Ética, el objetivo de vida de los seres humamos, todo eso es falso, una manipulación.
Y las consecuencias de este engaño abarcan todas las facetas de la vida de los occidentales y muchas de los no occidentales.
Finalmente, en el artículo quinto, se obtendrán las consecuencias de tal situación y una propuesta de solución.


Nuestra situación global es muy similar a la que habría en nuestra sociedad si no hubiera enseñanza de ningún tipo para ejercer las diversas profesiones de la vida habitual.
Como si no hubiera Facultades de ninguna de las disciplinas conocidas, ni Colegios; sólo una formación básica, en la Escuela Primaria, donde se aprendiera a leer, a escribir, a sumar y a restar.
Las otras dos reglas, sólo a los hijos de los guerreros principales. A partir de ahí, a ganarse cada cual la vida como pueda.
El chiquillo que le gustara diseccionar renacuajos y pececillos del río, sería el futuro médico de la aldea. Al chaval que le gustaba hacer construcciones con piedras y barro se le encomendaría la dirección de los puentes para salvar los ríos del entorno. Y lo mismo para los demás oficios.
Y ellos enseñarían a sus hijos sus habilidades. Y éstos heredarían el oficio.
Total ausencia de educación en todos los campos. Sólo la experiencia personal, a lo que cada cual llegue. Preparación, nula.
Ya se comprende que un mundo así equivaldría a volver a la edad de las cavernas. Todos los frutos de la civilización quedarían prácticamente borrados.
Pues bien, así estamos – defendemos – en el campo de las ideas: Asilvestrados, salvajes, ignorantes de todos los progresos de que podríamos disfrutar si hubiéramos recibido una educación digna del ser humano.
Y el mundo que esa ignorancia ha generado es el nuestro, lleno de desigualdades, ambiciones, corrupción, guerras, abusos de unas naciones a otras, de unos seres a otros.
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Hace menos de una hora he leído en Facebook un artículo titulado algo así como “10.000 frases célebres de ateos empedernidos”. Si hay en nuestro Occidente tantos ateos es porque todos han sido inoculados, de pequeños, con una doctrina falsa, que hace aguas. Y su alejamiento, de mayores, es la reacción. Normal.
El Cristianismo, como se demostrará en los artículos que siguen, es una religión falsa, que nació para algo absurdo.
Absurdo para nuestra mentalidad. No era absurda la razón en el tiempo en que se inventó: Para evitar el fin del mundo, por extraño que parezca.
En Roma se permitían múltiples religiones. Eso era obligado, ya que Roma conquistaba indefectiblemente todos los reinos vecinos que no la superaban en potencia militar.
Sólo paró sus conquistas ante los Partos, en Oriente, y ante los Germanos, al Norte, por la derrota sufrida en tiempos de Augusto. Y por la inclemencia del clima. Ante el desierto, al Sur. Y ante el Océano, al Oeste.
Con tantos pueblos, adorando a distintos dioses, Roma debía permitirlos todos. No por tolerancia, sino por sentido común.
aaeaaqaaaaaaaaxtaaaajdm2ngjlogfklwiyymutnddhmy1hmwnilwixm2q1oti1ntg4mq Tal hecho, según un desdichado personaje, había indignado al Dios Único. Y éste, furioso, estaba a punto de enviar el fin del mundo sobre Roma. Salvo que se le desagraviara, instaurando una religión única en todo el Imperio, que le diera el culto debido. Tal dislate fue rechazado por Diocleciano, Augusto Máximo el año 303. Pero convenció a Constantino, que supo del plan de Lactancio, que así se llamaba el personaje de la feliz idea.
Veinte años más tarde toda la ficción cristiana estaba montada. Los “textos sagrados”, escritos. Los nuevos obispos, designados a lo largo y ancho del Imperio.
Y el Concilio de Nicea iba a dar el pistoletazo de salida, iba a suponer la puesta de largo de la nueva religión.

Entretanto, Constantino se había hecho con el control total del Imperio, derrotando primero a Majencio, en el Puente Milvio, y luego a Licinio, su cuñado, en dos batalla definitivas.
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Debe darse en Occidente un cambio de paradigma. Un cambio de paradigma en la Historia y un cambio de paradigma, aún mayor, en las ideas. Hay que rehacer nuestro concepto de la Historia del siglo IV. Todo lo que nos han referido es falso, inventado, interesado, deformado, falsificado, un fraude. Y es vergonzoso que lo sigamos dando por bueno. Impropio, infantil.
No hay otra opción, si queremos pasar a la posteridad como una civilización digna de tal nombre, que acceder a un nuevo paradigma, restaurando los valores auténticos, dejando atrás la falsificación ingente que Lactancio, Constantino y Teodosio impusieron a sus coetáneos, nuestros antepasados de hace 17 siglos.
Ahora que las pruebas de todo ello están sobre la mesa, es inadmisible – y sería incomprensible, por no decir inaudito – que se siguiera dando crédito y valor al viejo paradigma, lleno de engaños infantiles, que sólo sirve a unos pocos, en perjuicio de todos los demás.
Instalados en el viejo paradigma, lo que aquí se afirma podría calificarse de locura, insensatez, algo imposible de que sea cierto.
La realidad, como se demostrará en los próximos artículos, es que la inmensa mayoría de los occidentales razona dentro del viejo paradigma, discurre en el seno de la locura.
Occidente lleva 1.700 años instalado en la locura. Por eso tenemos, los occidentales, un grave problema.
El problema más grave que puede tener una civilización. Algo que habrá que solucionar …


AÑO 303. INVENTAN EL CRISTIANISMO
En “Año 303. Intentan el Cristianismo” de Fernando Conde, se hace una reconstrucción histórica en forma novelada del proceso por el que Constantino se hizo dueño absoluto del Imperio, desplazando a todos los demás Emperadores. Simultáneamente, Lactancio y Eusebio preparaban en secreto la redacción de todos los escritos del Nuevo Testamento, Evangelios, Epístolas, Hechos y Apocalipsis.
En la entrevista, el escritor irundarra, nos desvela todos los secretos de su novela que ha pergeñado durante los doce años que ha estado buceando en los evangelios. Sus conclusiones son escalofriantes.
Fernando Conde
Fernando Conde
¿Qué destacarías del contenido del libro?
Es demasiado fuerte para resumirlo en dos o tres frases. (…) toda la historia del Cristianismo se fraguó, se redactó, entre el año 303 y el 313. Todo lo escribieron dos personas, a las órdenes de Constantino: Lactancio, que era el hombre de la idea, y Eusebio de Cesarea, historiador y amigo de Constantino. Entre los dos se repartieron el trabajo y cada uno escribió dos Evangelios. Primero Eusebio escribió el Evangelio de Marcos. Y, a continuación, Lactancio copió de éste, añadiendo pasajes nuevos, el de Mateo y el de Lucas. Finalmente, Eusebio redactó el de Juan, con material inventado por él. Ya sé que esto es tremendo, pero así sucedieron las cosas.
¿Qué reacciones han despertado tales afirmaciones?
Sorpresa, incluso incredulidad. Yo llevo 24 años profundizando en este tema y lo he ido asimilando poco a poco, conforme iba descubriendo nuevos aspectos de la trama. Aún recuerdo que cuando, hace unos 15 años, revisando las Cartas de Santiago y Juan, llegué a la conclusión de que Jesucristo no había existido realmente, me entró una gran tristeza. A quien se lo dicen de repente, es natural que no lo pueda creer, pero están descubiertas las pruebas de que todos los Evangelios son obra de las dos personas citadas. Y uno de ellos, Eusebio, dejó la misma marca, “SIMÖN”, escrita en cada Capítulo de los Evangelios y en otros muchos escritos cristianos primitivos.
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¿Cómo un ingeniero industrial se dedica a investigar sobre un tema tan alejado de su especialidad?
Cuando iba a cumplir los 40 años, fruto de una conversación con un amigo que creía en la reencarnación, me propuse averiguar cómo están organizadas las cosas. No quería vivir engañado, sin saber seguro qué hay después de esta vida y si mi religión defendía cosas ciertas o no. Entonces traté de averiguar quiénes habían escrito realmente los Evangelios, cuándo, y por orden de quién. Porque las informaciones que había recogido hasta la fecha por parte de la jerarquía oficial eran confusas y ambiguas. No se ponían de acuerdo ni siquiera en qué Evangelio se había escrito el primero. Ante esa indefinición me propusé indagar. Y hasta hoy …
¿Que tiempo te llevó encontrar los datos necesarios para escribir Año 303. Inventan el Cristianismo?
Este libro es le tercero de la saga. Y para descubrir lo que expongo en él, y no estaba descubierto en los dos anteriores, me han hecho falta 12 años. Diez para investigar y dos para darle forma, para escribirlo. Básicamente en estos 10 años descubrí las firmas auténticas, puestas por Eusebio de Cesarea en todos los Evangelios, y la forma estructurada con que se escribía en la Antigüedad. Y los Evangelios no se escapan a esas reglas.Quiero aclarar que Lactancio murió primero y Eusebio tomó sus Evangelios, los de Mateo y Lucas, y los interpoló, los añadió unos cuantos capítulos, donde colocó la marca delatora, “SIMÓN”.
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¿Cuál era la personalidad del emperador Constantino, el promotor de toda esta historia?
Constantino era un joven tribuno, medio apadrinado por Diocleciano, que esperaba tener un papel relevante al lado de su padre. Cuando faltaba poco para su acceso al poder, Diocleciano cambió de opinión y lo relegó en favor de otros. Eso le impulsó a conseguir, fuera como fuera, el control que tenía Diocleciano, sobre todo el Imperio. Desalojó a sus colegas, haciéndose con el poder sobre todo el Imperio, donde implantó la religión que había ordenado crear a Lactancio y Eusebio. Era muy ambicioso, un gran general, el mejor de su tiempo. No salió derrotado en ninguna batalla de las muchas en que intervino. Pero si como general era el mejor, en temas de ideología era un profano. Se dejó engañar por Lactancio, que era un visionario, y apoyó una ideología, el Cristianismo, que era bastante peor que otras que había ya en el Imperio.
¿Se ha producido alguna reacción por parte de algún medio religioso?
No, es muy pronto y en cualquier caso no creo que la haya. La mejor forma de impedir la difusión de mi libro es hacer como si no existiera, de manera que no espero ninguna. Tendrán que ser los lectores los que se interesen y reaccionen.

Bien, a ojos de muchos, puede resultar demasiado chocante, por no decir, inaceptable, que alguien afirme que todo el cristianismo es un gran invento, una inmensa manipulación y que la figura de Jesús de Nazaret en realidad no existió.
Pero si este fuera el caso, estaríamos ante la mayor mentira de la historia, una conspiración de 2000 años de antigüedad, que habría llevado a la creación, no solo de la religión más poderosa sobre el planeta, si no a la creación de la institución más poderosa y posiblemente más longeva: el Vaticano.
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Esta posibilidad también pone sobre la mesa otro aspecto que mucha gente se empeña en negar: la existencia de conspiraciones y de mentiras capaces de pervivir durante largo tiempo y de vivir por sí solas.
Una mentira bien creada y bien apoyada en sus inicios, puede ir generando toda una inmensa mitología a su alrededor, hasta el punto de adquirir vida propia y pervivir en el tiempo, creciendo a partir de unos cimientos completamente falsos, arrastrando con ella, ciegamente, a generaciones enteras de seres humanos.
No hace falta ir demasiado lejos para encontrar estructuras que funcionen de esta manera: las redes están repletas de teorías falsas y mitos que han ido adquiriendo vida propia y en los que muchas personas creen.
Y a nivel histórico, podríamos sospechar de la existencia de cientos de ellas. Muy posiblemente, entre los comentaristas de este artículo encontraremos alguno que nos hablará del holocausto judío durante la segunda guerra mundial.
Pero claro, no es lo mismo un mito que hable de extraterrestres o de sociedades secretas inventadas y que tenga apenas una década de antigüedad, que hablar de un posible mito que haya cambiado la faz de la tierra durante dos milenios…
¿Es posible que toda la historia de Jesús sea una mera invención?

Fernando Conde Torrens  Fuente

Entrevista El Submarí. Día 4-9-2.016.
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