EL RETIRO DE LA VISA. ¿HABRÍA QUE VERLO COMO PARTE DE UNA APARENTE NUEVA GUERRA FRÍA, REDIVIVA Y EN MATERIA DE CUENTAS VIEJAS POR SALDAR? - .

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viernes, 9 de septiembre de 2016

EL RETIRO DE LA VISA. ¿HABRÍA QUE VERLO COMO PARTE DE UNA APARENTE NUEVA GUERRA FRÍA, REDIVIVA Y EN MATERIA DE CUENTAS VIEJAS POR SALDAR?



Retiro de visados al presidente JCE, como funcionario y como persona. ¿Guerra Fría, rediviva?

 Sin pretender teorizar sobre los aspectos de la Convención de Viena en los cuales pudiera destacarse cualquier tipo de información respecto a cuándo un Estado entiende que debe revocarle su visado al funcionario de otro Estado. Lo cierto es, que el solo hecho de que el Departamento de Estado hubiese dado el paso de revocarles sus respectivos visados en sus pasaporte oficial y ciudadano, al presidente de la Junta Central Electoral, Roberto Rosario Márquez, abre una serie de interrogantes, que sin duda alguna los días por venir darán respuesta al por qué de tan delicada decisión.

            Delicada, porque es la primera vez en más de los ciento setenta y dos años de relaciones entre República Dominicana y Estados Unidos de América, que se da un acontecimiento semejante y el que obliga  a analizar en detalle el porqué de su ocurrencia y sobre todo, cuando están en juego las buenas relaciones diplomáticas y amistosas que siempre han existido entre las dos naciones, signatarias ambas de acuerdos bilaterales, de los que hasta ahora se entendía que robustecían los lazos entre los dos Estados.

            Ahora bien, ¿qué fue lo que hizo el presidente de la Junta Central Electoral (que es un poder no dependiente del Poder Ejecutivo y sí más bien del Poder Legislativo) que hubiese ameritado decisión de tal magnitud y por las implicaciones de toda índole que la misma arrastra? ¿En qué pie quedan ahora las relaciones entre los dos Estados, sabiéndose que semejante medida, de hecho, es un agravio al Estado a cuyo funcionario se le hace tal desconsideración?

            Pero hay algo más y que no puede ser tratado frívolamente y como en los mass media de la prensa mercancía y para todo, siempre ocurre. ¿A quién o a quienes es que va dirigido el meta mensaje que implica semejante revocaciones de visados?

            Por lo pronto, se debe suponer, que el escenario que se abre, no es precisamente uno por el que el Gobierno Dominicano pudiera marginarse del todo, cuando y como se sabe, por lo menos oblicuamente, la desconsideración inferida le abarca también y de lleno, a menos que en el Departamento de Estado se hubiese tenido la delicadeza de avisar previamente al Poder Ejecutivo dominicano del porqué de la decisión.

            Es decir, por la manera de como el presidente Danilo Medina Sánchez maneje esta especie de granada diplomática fragmentaria que le ha estallado de improviso, se podría deducir si el encono de Washington, en realidad, no es solo contra Rosario Márquez y sí contra el mismo gobierno de Medina Sánchez, por lo que la reacción o respuesta de este podría dar pie a que se entendiera que fue lo que realmente motivó la delicada decisión.

            Delicada, porque ahora mismo, las relaciones oficiales dominico-estadounidenses quedan dentro de un suspenso -quiérase que no- de gran tensión y lo que, por lo tanto, políticamente hablando es necesario dilucidar.

            En este sentido y dejando cualquier tipo de necia especulación a un lado, lo concreto es, que de golpe, nadie en este país sospechaba, que después de tantos años de relaciones bilaterales, EEUU demostraría su desagrado por determinadas políticas dominicanas, que por lo poco que ha trascendido, parecería que también y en cierto modo, entiende responsabilidad del gobierno dominicano y que de no aclararse con cierta presteza, generará una fuerte crisis política interpretativa interna y justo en momentos que la plutocracia oligárquica y el sector opositor allegado a la embajada estadounidense, abiertamente se encuentra en una posición común de cuestionamientos duros  a los resultados electorales recién pasados.

            Por supuesto y como hemos dicho, aquí no valen especulaciones, sino simplemente ajustarnos a los pocos datos que hasta ahora han trascendido. Que, desde el consulado general estadounidense, su cabeza solicitó vía telefónica al presidente de la JCE., que tuviera la amabilidad en recibirle. Que la funcionaria consular, Silvia D. Johnson, se presentó en compañía de un asistente y con él penetró al despacho de Rosario Márquez y sin preámbulos le comunicó el objeto de su visita y la solicitud de que le entregara sus dos pasaportes, el oficial y el ciudadano con miras de cancelarles sus respectivos visados siendo correspondida de inmediato. Hasta ahí los hechos visibles.

            Si se hubiese tratado solo de la cancelación del visado en el pasaporte oficial, la reacción general hubiese sido que fue por una acción personal y política a achacar al embajador estadounidense, James Brewster, por los presumibles desencuentros que se reputa que ambos altos cargos habían protagonizado en el pasado reciente. Pero resultó, que no, que también la revocación del visado incluyó la visa estampada en el pasaporte ciudadano y personal de Rosario Márquez, entonces, esto quiere decir, que la situación es más que nueva y extremadamente critica.

            Por ejemplo, ¿qué fue lo que hizo o que pasos dio o con quienes se reunió el presidente de la JCE en su última visita a EEUU, donde se supone que fue a dejar inaugurada las nuevas instalaciones del registro civil para los dominicanos residentes en la ciudad de Nueva York, que motivara al Departamento de Estado a proferirle, lo que de hecho es una desconsideración pública de la magnitud ya conocida?

            Sin duda y como quiera que se le mire y en el momento menos deseado u oportuno, al Poder Ejecutivo, se le ha presentado una situación, que le obliga a una revisión exhaustiva del porqué de la ocurrencia y de lo que suponemos EEUU no tendrá ningún tipo de rechazo en ofrecerle la explicación correspondiente, máxime, cuando ello implica, lo que parecería una decisión desorbitada frente a una nación amiga con la que tiene relaciones diplomáticas de hace más de cien años.

            De ahí que haya que decir, que por la respuesta que desde el Palacio Nacional se emita directamente o por vía de la Cancillería de la República, se podrá tener una idea más o menos aceptable, de hacia dónde y cómo estarán las relaciones oficiales entre los dos Estados de ahora en adelante.

            También hay algo más. Como se conoce, quien designa al presidente de la Junta Central Electoral y todos sus demás miembros, lo es el Senado de la República, aun cuando es público que el Poder Ejecutivo también interviene, pero de manera consultiva, ¿no existiría también la posibilidad de asumir, que ciertas posturas, políticas y declaraciones de determinados legisladores, hayan sido lo suficientemente inquietantes como para que la revocación de los visados de Rosario Márquez, haya que entenderlos como un “pre aviso” para determinados senadores? Existe un antecedente, lo que le ocurrió al senador Amable Aristy Castro con el embajador (no de carrera) Hans H. Hertell (2001-2007) y el que ahora sería bueno que se estudiara.

            Como se puede entender, las implicaciones de tan sorpresiva como inusual decisión de Estado, que de suyo es una crítica al Estado en donde radica el funcionario que ha sido despojado de sus visados y lo que en cierto modo, plantea a su vez una interrogante nada sutil respecto a lo que el Tratado de Viena explica al respecto, generará y lo que nadie puede dudar, todo un gran terremoto político, que al gobierno dominicano es al primero que tiene que interesarle dilucidar lo más rápido posible.

            ¿Por qué debe resolver los interrogantes lo más rápido posible?, porque se sabe que grupos criollos muy allegados a la embajada estadounidense están detrás de que tano el Senado como el presidente Medina Sánchez, cedan lo suficiente a la llamada “sociedad civil” y para que la JCE caiga en sus manos, así como otros organismos de la alta política dominicana. No queremos decir más, pues lo prudente es esperar y no adelantarnos a los efectos de una situación diplomática inédita que tiene tantas repercusiones políticas delicadas para el mismo gobierno dominicano y ni se diga respecto al partido gobernante, el PLD.

            Finalmente, para este periódico digital POR EL OJO DE LA CERRADURA, no sería desatinado entender, que lo acontecido debe también verse como parte de la escalada de presiones no tan sutiles, que de pronto le han caído al Poder Ejecutivo y de las que ninguna es inocente. Al mismo tiempo, vamos a ver ahora cómo reaccionan los mass media de la prensa mercancía, pues en la medida que sus dueños entiendan “que los yaquis no están con Danilo”, los ataques que le vendrían a este, serían de todos los tonos y colores.

            Mientras tanto, solo terminamos diciendo y preguntándonos, si lo del retiro de visados al presidente de la JCE, como funcionario y como persona. ¿Habría que verlo como parte de una aparente nueva guerra fría, rediviva y en materia de cuentas viejas por saldar? [DAG. Viernes, 09 de septiembre de 2016. Año XIV. Número 5659].
Daniel Adriano. Por el ojo de la Cerradura

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