DE CONTINUAR EL CLIMA DE INJUSTICIAS SOCIAL Y PRIVILEGIOS DE GRUPOS, MEJOR QUE ESTALLARE AHORA UNA REVOLUCIÓN SOCIAL VIOLENTA. - .

La Actualidad

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miércoles, 21 de septiembre de 2016

DE CONTINUAR EL CLIMA DE INJUSTICIAS SOCIAL Y PRIVILEGIOS DE GRUPOS, MEJOR QUE ESTALLARE AHORA UNA REVOLUCIÓN SOCIAL VIOLENTA.




Si dentro de 34 años, cuando en este país haya 25 millones de habitantes, vamos a continuar dentro del mismo clima de injusticias sociales y privilegios de grupos, mejor sería que ahora estallara una revolución social violenta que lo cambie todo y a Dios que reparta suertes

Las comparaciones nunca son buenas pero las interpretaciones de presupuestos y planteamientos de vida, si lo son. Por ello, si observamos que, en mayo de 1961, los dominicanos éramos dos millones de habitantes y con una economía con fuertes bases para un firme desarrollo y crecimiento económico, que las clases sociales estaban prácticamente igualadas y que el Estado era el poder preponderante y el benefactor noble que velaba por todos.
  Y aquellas cifras las comparamos con mayo de 2016, donde somos diez millones de habitantes, de los cuales tres millones viven en el exilio económico, hay unas diferencias sociales abismales y una clase económica voraz compuesta por un nicho de individuos prejuiciados y practicantes de un afán de lucro tan extremo, que las diferencias entre uno y otro segmento de la población son abismales.
   Tanto, que si observamos que de un país de clases sociales no contrastantes y de ingresos aceptables para vivir normalmente y con un Estado dueño de una infraestructura económica y financiera extraordinarias, donde las diferencias entre pobres y ricos no existían porque los ingresos y el costo de la vida se correspondían a un crecimiento económico de fuerte auto abastecimiento, agricultura firme y destacadas instalaciones de industria ligera, hemos pasado a una nación donde solo priman las injusticias y privilegios, definitivamente que habría que entender, que hemos retrocedido en el tiempo de una forma más que abrumadora y prácticamente suicida.
    Para el 1961, ricos, lo que se dice ricos, no existían y si una clase media pobre que no carecía de nada, en tanto no más de medio millón de personas podía decirse que vivían bajo la línea de pobreza, mientras  en la clase media, el automóvil de mayor lujo era uno de esos autos estadounidenses de uso popular; que no pasaban de cuatro las estructuras económicas familiares y extranjeras que disponían de un amplio segmento de personas que trabajaban en ellas y  los que eran calificados de “ricos”, ninguno tenía autos de alta gama y menos helicópteros, yates y casas de recreo, se podría entender, que esa economía, que podía decirse era conceptualmente rural, era una que en base a su bajo costo de vida, mantenía a la población dentro de unos niveles estandarizados de ingresos manejables y seguridad social inmejorables.
   Sin embargo, ahora la característica principal de esta economía, es que un grupo de no más medio millón de personas, se han apoderado de la riqueza nacional vía -primero- el robo abusivo de toda la infraestructura económica y financiera que Trujillo creara y luego -segundo- desmantelando al Estado como primer poder y en su lugar, erigiéndose toda una oligarquía plutocrática ((forma de gobierno en la que los que tienen las riquezas se encargan de los asuntos públicos)  que ha asumido a la República en una situación terrible de desigualdades sociales tan diferenciadas, que parecería que en el mismo territorio nacional existen dos países.

            Uno, República Dominicana como tal, ahora más pobre que en el 1961, con mayor desigualdad; horrorosos niveles de pobreza y pobreza extrema; sin oportunidades para nadie y sus habitantes convertidos en esclavos económicos de la oligarquía plutocrática y dos, Dominican Republic, casi un país de primer mundo, donde los ricos y explotadores mercaderes y sinvergüenzas que han saqueado la riqueza nacional, viven en gran mayoría y dentro de un abusivo nivel de castas sociales que no tiene parangón.
   Perfectamente se puede decir, que estos 55 años transcurridos desde el asesinato de Trujillo, la nación dominicana ha retrocedido extremadamente y tanto, que a la fecha, cada gobierno es el cancerbero que tienen los ricos para controlar y seguir explotando a la población, mientras los políticos y sus agentes, más los comerciantes contrabandistas, lavadores de activos y socios del narcotráfico, son los únicos que tienen derecho a mejorar sustancialmente sus niveles de calidad de vida, mientras la clase media -una parte muy apreciable de medio millón de emprendedores- ha sido destruida y el resto de la población ha sido manipulada y al grado, de que a la fecha, prácticamente la mayoría nacional está condicionada a vivir dentro de un terrible mundo de desigualdades sociales, corrupción extrema y condición abusiva de esclavitud económica, peor que todo cuanto de apartheid y para citar un caso, haya podido existir en Sudáfrica.
 Es de este modo, que siendo este país detentador de una riqueza material extraordinaria y que produce en abundancia, el crecimiento económico solo se refleja en menos del cinco por ciento de la población y lo que ha generado, que el dominicano común solo tenga tres posibilidades de progresar: 1-Aceptar ser un esclavo económico, indolente y servil. 2- Contentarse con perder su honor y su moral convirtiéndose en sirviente sexual de los ricos o 3- Saliendo huyendo del país e ir a probar suerte al exterior.
 Resultando, que el país tiene tres millones de sus hijos viviendo en el exterior y haciendo familias allí y solo para venir de paseo al comprobar que ahora las desigualdades sociales son peores y donde el ciudadano no es libre y los bancos comerciales no les prestan para que instalen sus negocios y la policía los reprime y mata, mientras los gobiernos son abusadores alabarderos de una oligarquía plutocrática, que nunca debió de permitirse que nos robara el país en nuestras propias narices.
  Entre el 1961 y el 1966, mediaron cinco años en los cuales las viejas diez familias realizaron un ciclón batatero saqueando el patrimonio nacional y tanto, que cuando el primero de julio de 1966 llegó un nuevo gobierno constitucional, las finanzas estaban exhaustas y el país en quiebra técnica.
            Balaguer no se equivocó en su creencia de que la nueva generación política y social de clase media baja que se cobijaba dentro del PLD, podría hacer un mejor trabajo patrio que el PRD y al final los hechos le han dado la razón. Pues solo en el periodo 1996-2000, el PLD como gobierno hizo un replanteamiento pragmático de la funcionabilidad del poder y del manejo económico atendiendo a la nueva realidad nacional, que todavía hoy, cuando se analiza aquel interregno, todo el mundo coincide que fue una etapa promisoria de una nueva generación política, que, si sabía controlar sus ímpetus y ambiciones naturales, podría hacer mucho a favor de la República.

           
 Balaguer no se equivocó en su creencia de que la nueva generación política y social de clase media baja que se cobijaba dentro del PLD, podría hacer un mejor trabajo patrio que el PRD y al final los hechos le han dado la razón. Pues solo en el periodo 1996-2000, el PLD como gobierno hizo un replanteamiento pragmático de la funcionabilidad del poder y del manejo económico atendiendo a la nueva realidad nacional, que todavía hoy, cuando se analiza aquel interregno, todo el mundo coincide que fue una etapa promisoria de una nueva generación política, que, si sabía controlar sus ímpetus y ambiciones naturales, podría hacer mucho a favor de la República.
No obstante, las veleidades humanas y la maldad de la oligarquía plutocrática y la debilidad perredeísta por lo fácil, hicieron el resto y al ser los ricos, los dueños del 95,7 % de los mass media nacionales, manipularon hasta el hartazgo a la población y lograron que el votante se inclinara a favor del PRD y llevando al poder, a quien se entiende  uno de los gobernantes más malos e incompetentes que han pasado por el poder y con una cuota de hacer daño que no ha tenido parangón: Hipólito Mejía.
  Fueron cuatro años (2000-2004) de una mezcla de hilaridad, asombro, sobrecogimiento y mucha sinvergüencería y en el que la oligarquía plutocrática logró su paso final, al aprovechar los errores de bulto cometidos por la parte de los ricos que el PLD había favorecido dándole un apuntalamiento financiero mayor por medio del primer banco nacional de desarrollo, el Intercontinental (Baninter)  y para que en el 2003, Mejía y actuando con la emotividad propia de un desequilibrado, cerrara aquel banco y sin importarle provocar un retroceso y perdida descomunal a la economía de 3 mil millones de dólares estadounidenses, lo que por poco arrastró al país  a un colapso generalizado.
 Lo que sí facilitó las cosas, para que la oligarquía plutocrática y definitivamente, se entronizara con mucho mayor poder que el mismo Estado, al caerle como plaga de langostas a toda la infraestructura económica creada por el Baninter. Nadie olvida aquella imagen mediática del banquero, Alejandro Grullón Espaillat, saliendo del despacho de Mejía, al momento de haber recibido los despojos de la institución financiera que más cercana estuvo a la creación de otra nueva clase media. Como tampoco se olvida, cuando el mismo Grullón Espaillat debió comparecer en EEUU a una investigación sobre lavado de activos y nexos con el narcotráfico, de la que luego recibió el descargo de lugar.
 A estas alturas, que la economía y por la voracidad de la oligarquía plutocrática, detenía su empuje de crecimiento y de progreso, el país político reaccionó y en las próximas elecciones, el PRD fue castigado, Mejía sacado del poder y el PLD volvió al gobierno y en una ola de apoyo popular que recordaba los mejores resultados de Balaguer.
 Entrar en detalles de cómo el PLD se comportó en sus dos periodos 2004-2008 y 2008-2012, sería de injustos no resaltar su extraordinaria parte positiva de rescate nacional, pero tampoco se puede dejar de mencionar, el terrible maridaje, que su presidente, Leonel Fernández, hiciera con la oligarquía plutocrática y para su mayor escarnio, hasta con capos del narcotráfico y terminando por meter las finanzas públicas en un entramado asfixiante de endeudamientos progresivos y sobrevaluación de costos de obras públicas, más la prostitución de los altos mandos militares y policiales y el que terminó, cuando para agosto de 2012 y pese a su necia oposición, los votantes le dieron un voto masivo de apoyos al nuevo presidente de la República para el periodo 2012-2016, Danilo Medina Sánchez.
  El desbarajuste que el nuevo presidente encontró, solo hay que describirlo en base a un solo hecho: Leonel le dejó “una herencia” de dos formidables déficits fiscales por el orden de los 9 mil millones de dólares estadounidenses y lo que obligó al nuevo mandatario a suspender por dos años su propio programa de gobierno y para hacerle frente a una situación de quiebra técnica que ameritaba medidas de emergencia y si no se quería que la nación experimentara otro retroceso.
   Por dos años, Danilo debió de arremangarse la camisa, sacar de abajo y lograr que la economía volviera a su punto de equilibrio. Durante esos dos años, no pudo ocuparse de la oligarquía plutocrática y los miembros de esta fueron inteligentes en no convertirse en objeto de persecución.
Para el 2014 el nuevo presidente pudo entonces imponer sus políticas, renovar la estructura burocrática, recomponer las finanzas, tirar para adelante la locomotora económica y con tan buena suerte y dedicación, que la ciudadanía le premió facilitándole su reelección para el periodo 2016-2020. Y alejando de ese modo, que Leonel quisiera volver a intentar llegar a la presidencia y lo que habría sido una acción de muy alto riesgo para los intereses permanentes de la República.
 Aun así, hubo un precio que pagar para que la barbarie de una nueva y pésima administración de Leonel no pudiera entronizarse. El Estado debió salir en auxilio de la reelección y la administración debió incurrir en un déficit mediano manejable y por lo que hasta ahora se ha visto, ajustándolo, para que en un tiempo muy corto se hayan podido eliminar las consecuencias negativas que generó.
Mientras tanto, la economía continua produciendo a nivel de más de un 7 % anual, (el mayor crecimiento de todas las demás naciones del Continente) y en base a tal vitalidad, entendiéndose, que con el manejo diestro de Danilo, el equilibrio financiero volverá a restablecerse y el Estado se encontrará en mejores condiciones para imponérsele a la oligarquía plutocrática, la que increíblemente, sus miembros no aceptan que el Estado les fiscalice ni impida que ellos se roben el 35 % de los dineros que por impuestos deben pagar, tampoco que se meta en sus contrabandos o en sus prácticas de lavado de activos y hasta de asociación encubierta con el narcotráfico y mucho menos, que la Administración le coloque en sus negocios, las maquinas fiscalizadoras de los impuestos que el Estado debe recibir.

            Esta realidad actual, es la antesala de un choque muy duro entre el poder económico privado y el poder hegemónico del Estado y lo que se está viendo con los inicios de los aprestos gubernamentales por imponer una nueva política fiscal y tributaria que elimine las distorsiones, que no dejan que el Gobierno reciba de cada peso, los 40 centavos que le corresponden por vía de impuestos.
   Y en esa estamos. El Gobierno aspira que el Estado sea el supra poder que lo controle y dirija todo y la oligarquía plutocrática se opone radicalmente a perder sus hegemonías y lo que obliga a que se diga que, si Danilo no pudiera rescatar los dineros públicos en manos de los ricos, entonces sería preferible que en el país estallara un movimiento social que terminara por enfrentar directamente a la oligarquía plutocrática.
 Pues como decíamos al principio, no es posible aceptar que ahora no se haga nada, para impedir, que los ricos nos roben definitivamente nuestro país, pues si dentro de 34 años, cuando en este país haya 25 millones de habitantes, vamos a continuar dentro del mismo clima de injusticias sociales y privilegios de grupos, mejor sería que ahora estallara una revolución social violenta que lo cambie todo y a Dios que reparta suertes. [DAG. Domingo, 18 de septiembre de 2016. Año XIV. Número 5668].  
 Publicado por: Daniel Adriano Gomezon: septiembre 17, 2016En: Por el ojo de la Cerradura

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