TUCANOGATE. LA SELECTIVA JUSTICIA CRIOLLA, HUNDE SU CREDIBILIDAD Y HUNDE A LA NACIÓN EN EL DESORDEN INSTITUCIONAL MÁS BOCHORNOSO Y RUIN - .

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domingo, 21 de agosto de 2016

TUCANOGATE. LA SELECTIVA JUSTICIA CRIOLLA, HUNDE SU CREDIBILIDAD Y HUNDE A LA NACIÓN EN EL DESORDEN INSTITUCIONAL MÁS BOCHORNOSO Y RUIN






TUCANOGATE. LA SELECTIVA JUSTICIA CRIOLLA, HUNDE SU CREDIBILIDAD Y HUNDE A LA NACIÓN EN EL DESORDEN INSTITUCIONAL MÁS BOCHORNOSO Y RUIN

Ya no es que existe el rumor o que muchos ciudadanos entienden que se le vulneran sus derechos, sino de que realmente hay una percepción, de que, en el ámbito de ministerio público y jueces, existe una especie de política no declarada y sí practicada, de que cuando el presumible delincuente y desalmado es un poderoso, civil o castrense, para nada el accionar judicial se moviliza a la misma velocidad de cómo se investigan los patrones de inconducta criminal de ciudadanos comunes.
La percepción es mucho mayor cuando las investigaciones tienen que ver con jefes, políticos, empresarios influyentes o dueños de mass media y ni hablar respecto a ciudadanos de uniforme militar o policial.
De esta manera, mientras al delincuente o desalmado de uniforme “se le busca la vuelta” para ver que su situación pudiera ser mejorada, al ciudadano no conocido y de clase media o de a pie, de primera intención es descalabrado moral y mediáticamente y lo más grave, sin oportunidad alguna de poder defenderse del juicio mediático paralelo que de improviso le llega y con una ferocidad inaudita.
la nación lleva más de veinte años siendo testigo de los peores excesos desde el poder político gubernamental y en los tres poderes interindependientes del Estado o los mayores fraudes y desfalcos en el sector económico y en el último estamento, al parecer intocable de la narco milicia y su secuela corrosivamente destructora de la moral social, con las muestras continuas de generales y coroneles y oficiales subalternos de todos los rangos cometiendo las peores tropelías y a quienes hasta se les busca la manera de que no pasen por cárcel alguna y si fuera necesario, en alguna aislada de régimen privilegiado especial o de un presidente de la República aprovechando prestamos privilegiados internacionales para utilizar esos recursos en la acción de creación de grandes obras de infra estructura física, pero en base a presupuesto sobrevalorados.

            Recién los dominicanos y los extranjeros que viven en el territorio nacional hemos sido testigos del bochornoso sainete escenificado por el poder político y el ministerio público “anti corrupción”, haciendo maravillas para que ciertos delincuentes de uniforme reciban una serie de decisiones judiciales administrativas favorables a sus intereses y sin importar un comino, que las mismas sean una bofetada a la misma República.
            Con razón entonces, de que el bochornoso caso bautizado por nosotros como el TUCANOGATE y que tiene que ver con el robo de 94 millones de dólares estadounidenses, sea uno del que todos hemos visto como fiscales y jueces han hecho musarañas para salvar a los implicados o sacrificar solo uno que cargue con todas las culpas, mientras a un general determinado se le otorga libertad condicional pura y simple y para bochorno y desafío de la tanta gente decente que hay en este país.

Así las cosas, los dominicanos vamos de mal en peor y con una institucionalidad que no es tal y si un conjunto bien articulado y de especie de asociación de malhechores desde los tres poderes inter independientes del Estado, que no facilita las cosas para que realmente se pudiera decir, que esta nación se encamina a la consecución de un verdadero estado de derecho.

            ¿Qué ha provocado esa deserción continua de la ley por parte de los que mandan o se sienten poderosos?, que, en los últimos 55 años, más de tres millones de dominicanos han salido al exilio económico y la generalidad, tres generaciones luego, reconvertidos como ciudadanos de otros países, aunque culturalmente todavía se sientan dominicanos o con cierto apego a la patria de sus ancestros.

            Pero la culpa de semejante fuga de valores morales y de cerebros, la tiene el estado delincuente que nos gastamos y el que por lo visto, a ninguna autoridad y sin importar banderías políticas, poco le interesa reconducir y de ese modo, la República se dirige a pasos rápidos y largos hacia una gran encerrona y peor, ante la ominosa perspectiva, de que en estos momentos y si se facilitaran las cosas por parte de terceros países, posiblemente más de cinco millones de dominicanos y de los cuales no menos de cuatro millones están compuesto por nuevas generaciones entre los 15 y 35 años de edad, inmigrarían a la desesperada de su propia nación.

Teniendo en cuenta esta realidad y la que de improviso nos da en las caras y al conocer como un juez determinado ha “resolvido” (no es posible de calificar de resuelto con las decisiones que tomó) que en lo relativo a TUCANOGATE y en vez de ajustarse a los mandatos de la ley 72-02 sobre Lavado de Activos y Tráfico Ilícito de Drogas y Sustancias Controladas, los artículos 265 y 266 del Código Penal y  por asociación de malhechores; violación a la Ley 448-06 artículo 2, sobre soborno en el comercio y la inversión; violación a los artículos 2 y 7 de la ley 82-79 sobre Declaración Jurada y Patrimonio, entre otros crímenes y delitos graves, el juez al que se le dio la competencia para que decidiera sobre el particular, prefirió dejar en libertad a los empresarios y jefe militar retirado que inicialmente se comprobó su complicidad con el entramado delictual.

            Por ello es que decimos, que lo selectivo de la justicia criolla, en sentido amplio, hunde su credibilidad y hunde a la nación en el desorden institucional más bochornoso y ruin y todo, porque ese ex presidente Leonel Fernández, al tener el control de todos los tribunales de decisión de este país vía el control del Poder Legislativo y  al no dejar que esta nación tenga instituciones libres y firmes y tampoco fiscales y jueces dignos y quienes en mayoría absoluta solo cumplan con los postulados de la Carta Magna y las leyes, ha terminado por afectar la institucionalidad y hasta no querer permitir que el nuevo gobierno del presidente Danilo Medina Sánchez, pueda y definitivamente, darle a la República, su derecho a disponer de un verdadero estamento judicial absolutamente independiente. Bochornoso, ¿verdad?


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