¿LEYENDA NEGRA SOBRE TRUJILLO Y PARA ASÍ APODERARSE DE LA RIQUEZA NACIONAL? VICINI, CENTRAL ROMANA, CORRIPIO, ETC., SECTOR FINANCIERO, ¿FUNCIONAN O NO COMO CARTEL MAFIOSO PARA CONTROLAR LA ECONOMÍA NACIONAL? - .

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lunes, 8 de agosto de 2016

¿LEYENDA NEGRA SOBRE TRUJILLO Y PARA ASÍ APODERARSE DE LA RIQUEZA NACIONAL? VICINI, CENTRAL ROMANA, CORRIPIO, ETC., SECTOR FINANCIERO, ¿FUNCIONAN O NO COMO CARTEL MAFIOSO PARA CONTROLAR LA ECONOMÍA NACIONAL?





Desde el momento que se efectúa un análisis crítico del por qué una economía de infraestructura tan pujante, eficiente, productiva y dinámica como la que en la Era de Trujillo había en este país, de golpe se desplomó entre junio de 1961 a mayo de 1966 y en base a la complicidad absoluta de los gobiernos del Consejo de Estado y el Triunvirato, presididos por los presidentes Rafael Bonnelly, De los Santos y Donald Reid Cabral, siempre se podrá descubrir el trazo conductor de la vieja oligarquía plantacionista y mercantilista, que fue el sector que realmente saqueó las riquezas e infraestructuras dejadas por Rafael Leónidas Trujillo Molina.

            Con ese propósito, tan ruin para el destino nacional y los más de ocho millones de dominicanos que nacieron en estos últimos 55 años, las diez viejas familias “de estirpe social”, unidas a los negocios independientes o paralelos al trujillismo: Central Romana, los ingenios de los Vicini y las fábricas de rones y destilerías Bermúdez, Brugal y Barceló, lograron y con la complicidad del pandillerismo político que se instaló en el Palacio Nacional,  desvertebrar, desarticular y destruir todo el amplio holding empresarial público creado y administrado por Trujillo y del que entendían, que mientras existiera con la preponderancia que mostraba, esas diez familias nunca podrían lograr su propósito de conformar un oligopolio extremo como extraordinario para saquear las infraestructuras trujillistas y dominar a lo absoluto a la economía dominicana.

            Todo comenzó con un hecho aparentemente simple y aleatorio y dándosele connotación criminal: La supuesta quema de miles de tareas sembradas de caña de azúcar pertenecientes al emporio estatal Consejo Estatal del Azúcar (CEA) , más de doce grandes ingenios, 15 mil empleados y una producción de más de cien millones de dólares estadounidenses anualmente y en conjunto con los negocios derivados de transporte mecanizado y animal, que administrados por el CEAGANA, significaban el ramo industrial de la crianza de ganado vacuno, equino y caprino con más de medio millón de cabezas de animales en pie y otras 5,000 personas trabajando en el campo.

            De ese modo, esos dos gobiernos delincuentes, tres en realidad y porque el Triunvirato terminó siendo dos y con presidentes distintos, consintieron en facilitar, que la parte de las diez viejas familias que junto a sus empleados eran testaferros del holding trujillista, en principio asaltaran las administraciones de estas y luego en el 1964 se las robaran en base a una ley notarial que permitía la inscripción de propiedades públicas como privadas bajo el mecanismo de contratos bajo firma privada, e hicieron uso de los periódicos de la época: La Nación, El Caribe y el Listín Diario y para que estos propagaran la mentira de que desalmados estaban “quemando los campos de caña del CEA”.

            Quien conoce mínimamente la industria azucarera de caña, sabe perfectamente que las parcelas sembradas, hay un momento que deben ser quemadas y porque así la caña está lista para ser procesada y extraérsele el jugo de azúcar y que es una práctica continua que a la fecha continua y en cualquier parte del mundo donde hay industria de caña de azúcar como en EEUU (Florida y Texas).

            Sin embargo, esos periódicos y respondiendo a los intereses de las viejas familias componentes de la llamada “oligarquía”, le hicieron creer a la población que “la quema de la caña era un crimen que hacía disminuir la venta de azúcar que cubriera la cuota de azúcar estadounidense” y por esa mala propaganda, fueron miles los ciudadanos apresados y juzgados y toda la nación fue testigo de cómo los miembros del gobierno del Consejo de Estado (1961) y con el presidente Bonnelly a la cabeza y supuestamente “para dar ejemplo”, salieron a los campos de caña y con machetes en mano, “a ayudar a salvar el oro verde”.

            Grosera mentira, todo se debió a que la oligarquía y el Central Romana, así como la Casa Vicini, querían que el Estado Dominicano desapareciera como el principal proveedor de azúcar de caña al mercado estadounidense y por eso, en el lapso, mitad 1961 a mayo de 1966, los 12 ingenios del Estado fueron desmantelados con el pretexto de que supuestamente “la cuota estadounidense disminuía y la producción de azúcar de caña no era rentable” y de esa manera fue creado el oligopolio del azúcar de caña que controla, tanto el Central Romana como la Casa Vicini.

            Pero esta verdad no se le dice al país y todo se circunscribe a mantener esa leyenda negra sobre Trujillo y su supuesto afán “de apoderarse de la riqueza nacional”, como decían aquellos periódicos y los que todavía y junto a otros nuevos, continúan diciendo y repitiendo, cuando Trujillo lo único que hizo fue sacar un país-aldea y convertirlo en un estado-nación al crear la gigantesca infraestructura de industria ligera, agrícola, minera y comercial y administrar todo ese holding del que siempre dijo que todo era propiedad del pueblo dominicano y que era este el que tenía que velar porque nada de esa riqueza se perdiera.

            En vez de proclamar esa verdad, la oligarquía y sus asociados, crearon la gran mentira de que Trujillo, supuestamente “había saqueado la economía”, cuando fue el hombre fuerte el que la creó y de esa forma, se justificó mediáticamente, el desmantelamiento de la floreciente industria de armamentos, los servicios tecnológicos de las Fuerzas Armadas que construían neveras, aires acondicionados y todo lo necesario para el hogar, el comercio y el campo y ni hablar de la empresa comercializadora, Ultramar Dominicana, en tanto a Molinos Dominicanos, la oligarquía se lo quedó para sí.

            ¿Cómo es posible que propaganda tan mentirosa y aviesa hubiese podido mantenerse a lo largo de estos últimos 55 años e impregnando de semejante mentira a ocho millones de dominicanos que nacieron desde el 1961 a la fecha?, porque la vieja oligarquía y los holdings suyos que mencionamos, a través de sus periódicos escritos y estaciones de radio y televisión y lo más grave, haciendo uso de la voluntad de los jóvenes periodistas y comunicadores que no conocieron la Era de Trujillo y porque no habían nacido aún , han mantenido esa mentira y para apuntalar mucho más el hasta ahora férreo control que tienen, de una economía, en la que solo esos grupos son determinantes y los dominicanos solo son utilizados como mano de obra esclava en base a salarios miseria.

            Pero hay más, ya el presidente Joaquín Balaguer y en su primera etapa de gobiernos de 1966-1978, no solo que trató de reorientar la economía generando una clase media que sirviera de contrapeso a los ricos tradicionales de la oligarquía, sino que creó una nueva infraestructura y amplió la existente. Sin embargo, confrontó una fuerte oposición y nada menos que por parte de una representación del llamado Grupo de Santiago, en la persona del hoy banquero retirado, Alejandro Grullón, (uno de los artífices que apoyó económicamente el golpe de Estado contra el presidente Juan Bosch) y el que se oponía a que el Central Romana y ya como corporación hotelera y financiera, incursionara en el crecimiento de la economía y financiando nuevas empresas y emprendimientos comerciales.

            Su oposición fue tal y teniendo de punta de lanza a su Banco Popular y la serie de empresas que giran en torno a ese holding financiero e industrial, que casi provocó una crisis de Estado y en la que debieron mediar los gobiernos dominicano y estadounidense de la época, logrando Grullón, que el CR y vía su empresa Cofinasa desistiera de dar más financiamientos y porque Grullón decía “que eso solo lo debíamos hacer los dominicanos” (entiéndase, solo Grullón y sus aliados) pero al no contar con el apoyo de Balaguer, quien en un discurso de rendición de cuentas se pronunció respaldando la inversión extranjera “para un mayor fortalecimiento de la riqueza nacional”, se evitó que un nuevo holding colateral de los existentes se entronizara a aquel momento.

            No obstante, la nación crecía económicamente y Balaguer fue el gran responsable de la creación de nuevos grupos económicos ya florecientes y quienes pudieron servir de contrapeso a los de la oligarquía, ahora reconvertida como terrateniente con vocación turística y dominio bancario y financiero a gran escala, asestando de paso un fuerte golpe para evitar que el entonces almacenista e importador Pepín Corripio, pudiera incursionar en las finanzas con su Banco Santo Domingo.

            Pasaron los años, dejó Balaguer el poder (había retornado por diez años para el lapso 1986-1996) y dejando al país y a la economía al igual que “un avión en piloto automático y destino seguro” y la oligarquía y el mismo Banco Popular, entendió su nuevo gran desafío: El apoyo de los gobiernos del PRD (1978-1986) a la gestación de un capitalismo mariposa conformado por negociantes y tenderos básicamente provenientes desde Nueva York y quienes en gran mayoría como lavadores de dinero, enquistaron el cuerpo económico más de 70 financieras y bancos al instante, (hoy día todas desaparecidas) pero afianzando un nuevo esquema comercial-financiero conocido como Banco de Comercio y el que después de gran repunte, cayó estrepitosamente y fundamentalmente por los errores de su presidente, el comerciante importador, Nene Ureña y al extremo, que aquel gran zafarrancho de economía financiera, le quedó de herencia dolor de cabeza, al nuevo gobierno del PLD del periodo 1996-2000.

            ¿Qué hizo ese gobierno presidido por Leonel Fernández?, que acorralado ante las pretensiones de la oligarquía y el afán de Grullón por apoderarse del mismo, se lo entregó como especie de dación en pago suigeneris, a un pequeño banco comercial manejado por una familia también perteneciente a la oligarquía, pero en segundo nivel y con cierto tipo de sensibilidad política populista y para que fusionándolo con el suyo, naciera entonces el primer banco auténticamente de desarrollo del país, el ya desaparecido Banco Intercontinental.

            Desde el 1996 al 2003 fue el reino del Baninter y el que colapsó por dos motivos: El acoso de la oligarquía y el Banco Popular, que recelaban del tremendo poder económico de infraestructura que Ramón Buenaventura Báez Figueroa había creado y por la debilidad de carácter de tan formidable banquero, quien, perdiendo su objetivo empresarial, se metió en la política y para el año 2000 se creía algo así como el presidente económico de la nación.

            Sus enemigos de la oligarquía y el Banco Popular, nunca dejaron de acecharle y acosarle y hasta lograron insertar una de sus herramientas de uso, el intrigante y hoy millonario espía telefónico, Frank Cabral Calcagno y este y respondiendo siempre a Alejandro Grullón y a su “confesor privado”, Agripino Núñez Collado, le cambió la mentalidad a Báez Figueroa y al abrumarle con grabaciones telefónicas de todo tipo y haciéndole creer que estaba siempre rodeado de enemigos y hasta que vino el jaque mate de manos del presidente Hipólito Mejía, quien había llegado al poder en el 2000.

            ¿Cómo?, de buenas a primeras y ante tanto acoso, Baninter hacia aguas, pero también, porque Báez Figueroa sacaba recursos del banco para trasladarlos al exterior y al dejar el banco sin capital de trabajo, Mejía aprovechó la situación hasta liquidarlo abruptamente y sin importar que era un banco rescatable y viable y el primero de desarrollo de todo el país, que no solo era salvable, sino que la oligarquía ni el BP querían que continuara existiendo y precisamente para después desmantelarlo al completo y llevarse las mejores licencias operativas.

            Ahora se está y en la presidencia de Danilo Medina Sánchez, quien arribó al poder en el 2012, ante la grave situación, de que el Estado Dominicano ha perdido su soberanía económica y al quedar por debajo del poder y arrastre de la oligarquía plutocrática. Es decir, es un Estado cuyo gobierno prácticamente responde a los intereses y si este dejara, solo a los intereses de la vieja oligarquía.

            Por lo pronto, la plutocracia oligárquica ha logrado imponer las transacciones económicas en plástico y en base a este hecho, han logrado sacar de circulación más del 50 % del dinero público que circula, al tiempo que la misma oligarquía y con sus agentes en la gobernación del Banco Central y en la Junta Monetaria, le hacen una fuerte oposición a la política económica gubernamental y al extremo, que entiende que ya le falta poco para torcerle el brazo al gobernante en materia de las nuevas reformas fiscal, tributaria, eléctrica y financiera que debe emprender y para rescatar la soberanía económica del Estado y del Gobierno.

            En este empeño, todos los mass media de la prensa mercancía que pertenecen a los oligarcas y empresarios que han secuestrado la economía, se le han lanzado al cuello al gobierno de la Republica y por entender que el presidente Medina Sánchez, es el último bastión de independencia política al que hay que derrotar y en ese trajinar juegan a la doble moral a través de sus organizaciones satélites: CONEP, AIRD, ABA, etc., las que públicamente sus voceros dicen que quieren colaborar con las políticas gubernamentales, pero en los hechos y oblicuamente, se le oponen con fiereza y así llegamos a la instalación del nuevo gobierno constitucional el próximo martes 16.

            De esta manera y haciendo este repaso histórico de cómo en 55 años, la oligarquía se ha querido hacer dueña de todo, que advirtamos sobre la leyenda negra sobre Trujillo y para así apoderarse de la riqueza nacional que ha sido creada y abriendo la interrogante, de si acaso, Vicini, Central Romana, Corripio, etc. Y el sector financiero, funcionan o no como cartel mafioso para controlar la economía nacional. [DAG. Lunes, 08 de agosto de 2016. Año XIV. Número 5627].
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