CON EL TUCANOGATE HAY MUCHOS COGIDOS POR EL “PICHIRRÍ” - .

La Actualidad

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domingo, 14 de agosto de 2016

CON EL TUCANOGATE HAY MUCHOS COGIDOS POR EL “PICHIRRÍ”






Los Últimos gobierno del PLD presidido por Leonel Fernández, no solo que fue el de mayores cuestionamientos sobre las políticas “de expropiación” abierta de fondos públicos y sin importar violentar leyes, reglamentos y ordenanzas, sino que, en sentido amplio, fue un gobierno y por más que aquel ex presidente no quiera escucharlo, que permitió y aceptó las peores malas prácticas de administración deficitaria y altamente cuestionables de los fondos públicos.
            Tales malas prácticas de ilícitos continuos, ese presidente logró que llegaran al Poder Legislativo, en donde leyes eran aprobadas en base a cañonazos de papeletas dadas desde el Palacio Nacional, al tiempo que pocos legisladores leían las que aprobaban, embelesados como estaban y al saber, que cuando el Poder Ejecutivo tenía interés en algunas, el dinero de los contribuyentes corría a raudales.


Ni hablar del nicho de suplidores del Estado, donde ese primer mandatario autorizó las compras y erogaciones a mayores niveles de sobrevaluación y coronando tanto despropósito, con la compra de ocho aviones militares brasileños Tucano, por los que él personalmente autorizó, vía el ministro de Hacienda, Vicente Bengoa (otro que será investigado) el pago de 94 millones de dólares, cuando en la práctica, de haberlos comprado al precio real, no habría gastado ni siquiera 34 millones de dólares, mientras que con un desprecio absoluto, una oferta estadounidense de una flotilla de doce aviones militares por menos de 25 millones de dólares la desestimó de un plumazo.

            Entendiendo todo este desastre administrativo continuo y por parte de un gobierno realmente de asaltantes del poder, Leonel Fernández no puede pretender ahora que el escándalo de esa compra sobrevalorada de aviones militares podría continuar quedando en silencio y menos, de que, durante tres años, para fines de la justicia criolla, todo ese entramado quedó sepultado, en saber que, archivo oficial.

            Ocurrió sin embargo, que cuando en el Congreso Nacional se inició el procedimiento formal para conocer del empréstito para la compra de esos aviones, a Fernández le fue absolutamente indiferente que su titular militar, Pedro Rafael Peña Antonio y junto con un coronel para negociaciones estratégicas, Carlos Ramón Piccini Núñez y el senador Luis René Canaán y aprovechando los lazos de amistad y negocios con un empresario suplidor, Daniel Aquino Méndez, quien a su vez está ligado a la esposa de un anterior ministro militar, "cuadraran" repartir tres millones doscientos mil dólares entre legisladores y miembros del comité político del PLD y con el solo objetivo de que refrendaran la transacción tan groseramente ilícita y confrontándose, que solo dos senadores, uno de ellos, el actual procurador general de la República y un diputado también peledeísta, se negaron a aprobar aquella barbaridad.

            Lógico entonces que aquel senador y siendo ahora jefe del ministerio público central, haya tenido interés en ese proceso y el que se avivó, desde que el ministerio público federal brasileño envió más de dos mil documentos en los que se revela con nombres y apellidos la trama ilícita y en la que también salieron perjudicados dineros del tesoro estadounidense.

            Como en este país, prácticamente todo se reduce a chismes y frivolidad, los mismos periodistas y periódicos que participaron en aquel desorden, rápidamente se constituyeron en la retranca que impediría toda información que saliera respecto al TUCANOGATE y por ello fue que Leonel Fernández se sentía resguardado y seguro de que en el territorio nacional nadie se atrevería a cuestionarle y menos a imputarle autoría alguna.

            Sin embargo, el tiro le salió por la culata y ya es evidente a esta mañana, que prácticamente la justicia represiva está al tris de tocar su puerta y como se sabe con la soga a rastras, quiere apelar al manido y falso concepto de su “prestigio personal” y supuesta “nombradía académica internacional”, para intentar evitar que se le termine imputando en un caso criminal que tiene que ver con tres países, tres gobiernos y tres presidentes y lo que no es poca cosa.

            Fue por eso, que ayer, el embajador estadounidense James Brewster se puso a la orden del ministerio público, ofreciendo colaboración de su gobierno para ayudar al ministerio público dominicano a llegar al fondo de la verdad en este proceso tan indignante de corrupción patrocinada y alentada por un presidente de la República y el que, dicho sea de paso, también embarró de arriba hasta abajo a importantes sectores oficiales y empresariales brasileños.

            Ahora ha llegado el momento de individualizar las inconductas y el grado de fechorías y delitos cometidos por sus autores y ya se verá como más de ocho legisladores, no menos de diez miembros del comité político y cerca de una veintena de altos jefes militares y empresarios suplidores del Estado, se verán confrontados, obligados a declarar y estar expuestos a conocer como medida precautoria, cárcel y en lo que los fiscales les preparan las acusaciones de lugar y a modo de que en los tribunales cada quien quede al desnudo en las responsabilidades compartidas.

            Ha sido por ello, que ayer, el secretario general del PLD y senador de la República, Reinaldo Pared Pérez, quien es el personaje que llevó el control y fiscalización de cuales legisladores no atendían la orden presidencial de aprobación de aquel mamotreto de ley de robo a gran escala, que expresó, que a él que lo registren, que supuestamente él nada tiene que ver con el ilícito y por lo que, perversamente quiere arrastrar ahora a la totalidad de los senadores, al pedir que “la Procuraduría cite a los 32 senadores de ese período empezando por mí y que las investigaciones no se detengan” y para coronar su osadía, diciendo lo otro, de que supuestamente él no tiene “elementos para acusar o absolver a nadie. Ahora bien, si hubo irregularidad, que los responsables se procesen”. O sea, no quiere estar solo en el entierro que se le avecina y clama, porque los que él conoce de sus colegas que también pudieran ser imputados, a todos estos no se les deje de investigar.

            Mientras tanto, Leonel Fernández y como el gatito de María Ramos que tira la piedra y esconde la mano, se vale de terceros para que estos le defiendan y le salgan al frente a todo aquel que pretendiera imputarle. Accionar que, desde luego, no le evitará que se le investigue y si es necesario se le procese.
consideramos, que ese ex presidente es el primero que debió de haber sido llamado por la procuraduría anti corrupción y sin que ello signifique que tanto a él como a los otros involucrados no dejemos de darle el beneficio de la duda hasta tanto un juez defina su situación procesal. Pero políticamente hablando, sí consideramos que ese ex presidente debe dar la cara y él mismo y no ningún válido o asistente, pues debería tener la entereza de enfrentar la situación y mucho más, sabiendo que su ministro militar está preso e investigado y a partir de ahí, seguro que correrán la misma suerte otros muchos.

            Ya en años atrás, Leonel fue lapidado públicamente y de lo que salió maltrecho. En esta ocasión la situación se le pinta peor y si se toman en cuenta sus actuaciones tan torpes del pasado, lo único que pudiéramos sugerirle es que dé la cara con tiempo y él mismo salga a defenderse, porque de esta nueva avalancha de descalificación moral que le está llegando, si no lo hace personalmente, le auguramos que será aplastado ignominiosamente.

            Además, al razonar sobre el inicio del TUCANOGATE, definitivamente tenemos que decir y al conocer las declaraciones tan nerviosas y de acorralado, del senador Pared Pérez y que es una declaración que abre demasiadas interrogantes en un caso en el que los cuestionamientos, algunos no quieren dilucidarlos, que obliga definitivamente, a que los que sean acusados no eludan decir lo que saben, su nivel de participación y desde luego, su verdad. Aguardemos pues. [DAG. Sábado, 13 de agosto de 2016. Año XIV. Número 5632]. 

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