Guerra de encuesta Zogby Analytics y los papeles de panamá - .

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miércoles, 6 de abril de 2016

Guerra de encuesta Zogby Analytics y los papeles de panamá


Siempre se ha dicho, que concurrir a una campaña electoral dominicana, sea como actor u espectador, es una experiencia imborrable ante el abanico tan sorprendente de iniciativas para tratar de ganar el voto de los electorales y lo otro, de querer persuadir a millones de dominicanos que aún no son ciudadanos, en cuanto a que el mensaje que se porta es el verdadero y al que hay que atender.

            En este sentido, ayer, el pistoletazo de inicio lo acaba de dar una encuestadora estadounidense no del todo conocida y denominada: Zogby Analytics y cuyo ejecutivo principal dio los resultados de una muestra, de la que dijo que efectuó entre el 18-20 del mes pasado, por medio de la cual, al candidato presidencial reeleccionista le baja de golpe 16 puntos, en tanto al candidato presidencial opositor le regala 14 puntos y sin hacer ver cuales fueron los parámetros que utilizó para hacerla, cuanto público y que nivel de confiabilidad debería merecer.

            Cuando una firma encuestadora advierte que hizo la muestra atendiendo a un grupo de empresarios y negándose en redondo a decir quienes son y que le pagaron, automáticamente se entiende a razonamiento a contrario, que se está ante un asunto al que hay que desconfiar y mucho más, cuando lo que se observa y por lo que ese ejecutivo expresara ayer en rueda de prensa, que su norte no son siquiera los electores y sí un tipo de público joven que ni vota.

            Es decir, en toda campaña electoral en la que se da la variable de las encuestas sucias, la práctica indica, que se quiere influir y manipulándolos, a todo ese amplio segmento social entre los 15-17 años de edad y quienes no votan, pero quienes sí tienen la confianza de sus familias y de quienes les conocen y por lo tanto, se convierten en los mejores transmisores del mensaje que se quiera hacer llegar a los que sí votan.

            Estamos hablando, de que ese tipo de encuestas tan sesgadas, van dirigidas a que no menos de un millón de futuros electores y todos jóvenes, se conviertan en los principales propagandistas de los supuestos resultados que se les quieren hacer creer y de esa manera, generando un meta mensaje distorsionado y el que en la medida que pudiera ser escuchado y reproducido, sí que podría afectar la libertad de escogencia de quienes van a votar.

            Pero al mismo tiempo, este tipo de encuesta de propósitos tan malévolos, genera a su vez una de continuas réplicas por parte de las banderías políticas que se sienten afectadas y a partir de ahí se inicia y con perfidia, dureza y maldad la parte final de la guerra sucia que la mayoría de las campañas políticas dominicanas terminan por dejarse enfangar.

            No estamos diciendo, que con nuestra critica colocamos en entredicho a la firma estadounidense cuyo ejecutivo principal ha querido venir personalmente y ofrecer los resultados de su investigación, sino que, por ese tipo de mensaje sorprendentemente distorsionado, lo que se procura, es confundir a la mayor cantidad de personas y para que luego estas caigan presas de un nerviosismo tan preocupante, que terminan siendo objetos fáciles de propagandistas de experiencia y maldad.

            Porque lo que se busca, no es simplemente mentir o manipular cifras e intenciones duras de votos, sino afectar el criterio ya formado de quien va a votar y en ese ámbito, el mejor instrumento son los hijos o amigos de sus hijos comprendidos entre los 15-17 años de edad.

            Conociendo la iniciativa, entonces los expertos en propaganda de los candidatos principales, suelen reaccionar de inmediato, al tiempo que el brazo periodístico que se identifica con su candidato, cae en el error de irse de boca para responder el golpe sorpresivo que le llega con el tipo de encuesta de que hablamos y dentro de un predicamento volátil y con un mensaje distorsionado e hijo de la emoción a flor de piel y el que emitido como si fuera un choque de ondas de agua, generalmente logra afectar la intención de voto y en casi un 25 % y lo que viene siendo un aspecto, que junto al 25-30 % de nivel tradicional de abstención, sin duda que puede convertirse en un arma mortal y hasta para el candidato mejor posicionado.

            De ahí que llamemos a tiempo la atención de todos quienes se encuentran involucrados en la lucha electoral y principalmente los que abogan por la reelección presidencial, para que, a lo inmediato, sus estrategas se planteen un tipo nuevo de iniciativa de contrapeso, que, sin hacerle el juego a la tendenciosa muestra de socavar votos de vía indirecta, sí que pueda desviar los efectos nocivos que los forjadores de semejante contrapropaganda quieren que se pudiera dar.

            En este sentido, es obvio que la encuesta Zogby va dirigida a afectar la credibilidad y buen nombre de la candidatura presidencial oficialista, no a tratar de derrotarla y solo sí querer disminuirla, pue si a la misma se le quitan  16 de los 60 puntos de simpatías que esta tiene y se le suman la parte de la abstención que le pudiera tocar y el enigma hecho acertijo de quienes dentro del aspecto adolescente de 15-17 años influyen y de a duro en los que votan de su entorno, que necesariamente no se deba desestimar o no darle importancia, a los resultados, no de votantes que se quieren y precisamente, para influir entre los votantes de pensamiento débil.

            Desde luego. No hay situación más delicada para un análisis que no lleva bandería política alguna y si solo simpatías a que la nación se beneficie de la mejor candidatura, en este caso, la del presidente Danilo Medina Sánchez, es que al ser un criterio extremadamente objetivo y no tendenciado, que en la generalidad de las situaciones nadie desea creerlas y aunque luego haya que maldecirlo por haber advertido el hecho y no habérsele hecho caso.

            Por eso nos vamos a quedar en este punto. Contentándonos con dar la voz de alerta y obligar a todo el mundo a pensar sobre el aspecto que vemos y que muy pocos tienen la mente para entenderlo y desde luego, con la secreta esperanza, de que quien consideramos que debe ganar las elecciones presidenciales, alguien le diga la novedad y entonces la analice y proceda. Solo eso.

            Al mismo tiempo, nos llama la atención y como a otros analistas y mass media del exterior, que en el escándalo sobre los “papeles de Panamá” y del que hasta el mismo gobierno panameño quiere sacudirse, se da una constante extremadamente perniciosa, de que dentro de los cientos de empresas, corporaciones e individuos denunciados, no hay uno solo que se corresponda a EEUU, mientras que al mismo tiempo, se genera la otra constante, de que dado que el presidente ruso, Vladimir Putin, hasta ahora no ha aparecido entre esos papeles, la prensa cercana a la estadounidense, no pierde oportunidad en querer insinuarlo.

            ¿Por qué nadie estadounidense está implicado?, porque hace poco, entre EEUU y Panamá hubo la firma de un tratado bilateral que está vigente y de fomento del comercio bilateral  y el que por prudencia y para que sus efectos no sean afectados, los dos gobiernos decidieron excluir toda relación informativa sobre empresas, consorcios, negocios y empresarios estadounidenses y cuando este dato se llega a conocer, automáticamente se entiende, que el llamado Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación -CIPI- actuó sesgadamente y no de manera profesional y sí como una entidad pantalla favorable al sistema financiero y económico estadounidense.

            Pues a resultas de este escándalo, en cierta forma, el meta mensaje que se deja, es que solo los bancos estadounidenses son los confiables y que todo lo demás es vulnerable a la corrupción y tratos debajo de la mesa con intereses ocultos de la economía mundial, a la vez que sobre la misma Panamá, esta queda herida duramente y en su credibilidad de excelente paraíso fiscal. Ni que decir, que los banqueros estadounidenses quedan resguardados y sus siempre aliados ingleses se cubren y en tanto los alemanes se protegen. ¿Los demás? Pues a dar explicaciones y hundirse en su falta de credibilidad.

            Es por ello que planteamos, que entre la guerra de encuestas y descubrir que en los “papeles de Panamá” no hay un solo estadounidense, ciudadano o corporación, es más que suficiente para quedarse lelo y tampoco saber que hacer.  [DAG. Miércoles, 06 de abril de 2016. Año XIV. Número 5554]

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