Gallup: De egos y partidocracia - .

La Actualidad

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martes, 15 de marzo de 2016

Gallup: De egos y partidocracia

Pablo Mckinney
UN CANDIDATO EN LA CALLE
Los resultados de la encuesta Gallup para el diario HOY, de ayer lunes, muestran los efectos del arranque formal de la campaña del presidente candidato, Danilo Medina. Su aumento de casi nueve puntos en dos meses (de 51.8 a 60.3% entre enero y marzo) viene a mostrarnos el efecto positivo de las campañas bullosas e insoportables, clientelares y “arrabalizantes”, que paralizan pueblos y anarquizan la vida de la gente, esas, las mismas que la amplia clase media ( 29% de los ciudadanos) tanto rechaza, y soy uno de ellos. Ese es nuestro mercado electoral, y así se ganan elecciones en nuestra selva con ínfulas de patria civilizada. Este aumento en las preferencias de Medina, viene a demostrar también que, aunque a un alto costo, ha funcionado el acuerdo entre Medina y Fernández que salvó al PLD de la división, o sea, que les ha mostrado la importancia de la unidad (aún con bembitas) y la obligación de hacer lo que tenga que hacer, incluido lo imposible, porque la estabilidad económica se mantenga, y sobre todo y especialmente porque se amplíen y aceleren las acciones que disminuyan la desigualdad social y aumenten las oportunidades. No es cosa de que “el malcomío no piensa”, mis señores, es que sin comer no piensa nadie, ni el rico ni el pobre.
EGOS CUBANO-ARGENTINOS
Por su parte, el descenso en la popularidad del candidato Abinader (35.7 a 30.6) tiene que ver más que con su desempeño, no brillante pero sí correcto, con la ausencia de una estructura partidaria, pues el PRM sigue siendo no sólo un PRD-M (mientras tanto), sino también a una suma de proyectos personales derrotados por Miguel Vargas, sin atisbos de organización ni disciplina. Súmele a esto, lo que significa la falta de recursos públicos y privados en un proceso electoral basado en el dinero, el asistencialismo y el clientelismo, y comprenderá estos resultados. Sobre Guillermo Moreno y Alianza País, digamos que aunque disminuyó su intención de voto de 4.3% en enero, a este 3.5%, esos números le consolidan como el representante de una partidocracia que, unificada, no sólo forzaría a una segunda vuelta, sino que tendría la llave para negociar alianzas, no a partir de cargos y otros dones sino de programas y propuestas. Un buen desempeño de los antipartidocracia en 2016, les llevaría a competir frontalmente con el PLD en 2020, a partir del galopante desprestigio de nuestro sistema de partidos (tanto Abinader -30.6% vs. 24.7%- como Medina -60.3% VS. 55.3%- reciben más apoyo que sus respectivos partidos), de 20 años de poder, y de un modelo económico que bien podría mostrar agotamiento y ralentización de aquí al 2020. ¡Pero quién puede con esos egos cubano-argentinos, tan inmensos, que si reúnes a cuatro en un salón, en una hora te crean cinco partidos!.
ASOCIADOS PERO NO EN SOCIEDAD
Un resultado sumamente llamativo y políticamente interesantes es el que demuestra que aunque el PRD va aliado al PLD, el 25.5% de los que dicen ser del PRD votarán por el PRM y solo el 61.7% por Danilo Medina. De igual modo, el PRSC va aliado al PRM pero el 64.0% de los suyos votaría por Danilo Medina y sólo el 28.0% por Abinader. Así ocurre cuando se realizan alianzas que contradicen los principios fundacionales de un partido, o cuando se llega a ser una cosa que va y viene entre propuestas y regalos. En fin, estos resultados de Gallup vienen a demostrarnos, que en un país sin Dios ni Marx, sin “prigilio”, orden ni utopía, ya nada conmueve a nuestras grandes masas de votantes más allá de su cena, de sus urgentes asuntos materiales, quiero decir, (la Patria es mucha gente). En el caso de la clase media esta, aunque es más mediáticamente sonora, se tranquiliza siempre que pueda viajar a Miami, tertuliar en Blue Mall, y sobre todo poder pagar la taquilla para -en Romana- sufrir con Marc Anthony “...y ahora quién, si no soy yo.”

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