Entre "la revolucion digital" y aquello de "llego el cambio" - .

La Actualidad

.

Click y Dona. USD$ 1.00

lunes, 1 de febrero de 2016

Entre "la revolucion digital" y aquello de "llego el cambio"



Hasta que en este país no se entienda, que la razón principal del por qué de la
terrible sensación tan agobiante, de sentir que políticamente esta es una nación
que se encuentra agotada y que se debe básicamente, al hecho cierto de que desde
hace 54 años no ha habido un cambio real en el liderato político y menos dentro
de la clase gobernante y aún cuando haya la apariencia de que cada veinte años
hay un “reajuste” de actores en la dirección de la nación y asumiendo que se
debe a la falta de creatividad de los
aspirantes políticos y la ausencia de propuestas ciertas de sus candidatos, no
habrá manera de que se tenga certeza de destino cierto.

Y cuando en un país, la clase política hace lo que le viene en ganas, mantiene
una atrapada opinión pública y a los ciudadanos los entiende poco menos que
esclavos económicos, llega un momento, que mentalmente las nuevas generaciones
colapsan y entonces las existentes aprovechan ese vacío para continuar
profundizando en unas hegemonías que haría mucho rato debieron de haber
traspasado. De ahí que todos los partidos tengan siempre los mismos dirigentes de hace cuarenta años, con iguales discursos, sus terribles mentiras y la tremenda falta de respeto hacia 

la ciudadanía como un todo.En un ambiente de naturaleza tan distorsionada es poco lo que se puede hacer y que es la razón, de que en estos momentos, no menos de un millón de dominicanos han ido al exilio económico en otros países y generando la secuela, de también no
menos dos millones de descendientes, generándole entonces una fuerte sangría, a una nación tan necesitada de sus mejores recursos humanos y voluntades.

Por eso no puede ni debe sorprender, sentir como si nuestras juventudes no tuvieran
empuje y tampoco interés en superarse y es que cuando los jóvenes se dan cuenta
de que en este país no es necesario estudiar para hacerse rico, una gran
mayoría prefiere meterse en la política, el bandidaje o el narcotráfico y desde
esos nichos encumbrarse socialmente, convertirse en un potentado y terminando
por burlarse de todo el mundo, al tiempo de hacerse parte del anillo criminal
que ahoga a la República.

En consecuencia, cada cierto tiempo todos vemos que todose recicla, que nada es original, que las propuestas electorales son vacuas o vacías y muchas sin nada que presentar y como el mejor mecanismo para imponer la mediocridad, la falta de voluntad y la entrega sumisa al poderoso.

¿Puedeser extraño entonces, que como políticos, se tenga una mayoría de
inescrupulosos pequeños burgueses dispuestos a todo con tal de trascender
social y económicamente?Cuando esto se entiende, lo menos que el ciudadano que se considere cívicamente responsable debe, es hacer sentir su molestia y rechazo a semejante grado de enajenación absoluta de lo que es una nación mentalmente sana.

Decir entonces que se está bien, no es posible que se crea y menos, cuando se vive dentro
de una situación de absoluta inequidad, abuso de poder y complicidades
criminales conexas desde las fuentes de poder y tanto publicas como privadas.

Ahora mismo, mucho de esto los dominicanos lo estamos viviendo y lo más grave,
sabiendo que nadie tiene poder suficiente para evitar que los políticos y sus
partidos no les roben su libertad de escogencia electoral, de conciencia, de
opinión y también de información y la más importante, la de disentimiento.

Como contrasentido, es verdad que esta es una nación cuyo pueblo es enormemente
politizado. Pero, ¿de qué le vale, si la plutocracia oligárquica le ha robado
su libertad de decisión? Desde el momento que esto se comprueba, es evidente
que se pierde el interés en participar en la actividad pública decente de la
vida nacional y sí, por lo contrario, meterse en la clandestina, de la
corrupción generalizada y del fomento de todo lo ilícito.

En consecuencia, ni los políticos y sus candidatos electorales no tienen un mensaje absolutamente cierto y coherente del que todos pudieran confiar, discutirlo y elegir cual es el
mejor y cuando esto sucede y la nación siente que se queda sin opciones,
absolutamente todo lo impensable puede pasar.

Razones
hay pues y para entender, que ya iniciándose la presente campaña electoral en
su tramo final antes de las elecciones generales del 15 de mayo que viene, todavía
las formaciones políticas y sus lideres, no han sabido elaborar un mensaje y si
no es en base a una variable de política espectáculo que no permite ni deja que
la gente piense.

Y cuando el publico no piensa, significa que poco le importa quienes controlen la vida nacional y que viene resultando ser el preámbulo de un fuerte estallido social al doblar de la
esquina y si es que la sensatez no se impusiera dentro de la clase política.
Algo de todo esto es lo que hay y que se comprueba con solo atender a las líneas principales
de los discursos emitidos en la mañana de ayer por los dos más importantes
candidatos presidenciales. El presidente-candidato, Danilo Medina Sánchez y el
candidato presidencial del PRM-PRSC, Luis Abinader.Mientras el Presidente habló con
firmeza y elocuencia en defensa de su exitoso programa de gobierno, al tiempo
de delinear un punto de esperanza hacia el futuro inmediato, Abinader se fue a
lo marginal, al detalle insignificante y generalizado, a la propuesta vacía y
sin sustancia.

Danilo y entre lo mucho que dijo, fue especifico en esbozar lo que entiende será el
motor de su nueva política de gobierno para el caso de ser favorecido por los
electores: La realización de una revolución ética y digital, para un país al
que el grueso de su población, las injusticias y privilegios de la clase
gobernante y la plutocracia oligárquica, no ofrecen espacio para el desarrollo
y crecimiento humano individual y solo sí para un grupito y nunca para la
generalidad nacional.

Al Candidato enfocarse en esas premisas. Sin duda que marcó un rayo de
esperanza en cuanto a que haría un gobierno estableciendo los parámetros cardinales
de una conducta decente por parte de sus miembros y un álito de esperanza para
las nuevas generaciones y lo que significa, que se apartaría de los
lineamientos heredados y a los que a duras penas ha podido sobrellevar, algunos
eliminar, pero no todos erradicar.

Al mismo tiempo, al referirse a la revolución digital, sin duda que el primer
mandatario pensó en esa subpoblación dominicana que tiene acceso a internet y que,
por un total de cuatro millones de personas, impone por sí misma el criterio respecto
a que la nación debe y puede abrigar esperanzas.

Dellado de Abinader, este candidato sin propuestas y sí solo chismes y naderías,
todavía ni siquiera se ha dado cuenta, de que él, el cambio que anuncia y de llegar
al poder, él no se encuentra nada seguro de que pudiera emprenderlo y menos,
cuando en su condición de rico millonario cabeza de un holding que posee
contratos gubernamentales por más de 500 millones de pesos desde el gobierno
anterior, por ese engaño, no ha podido calar en credibilidad ante el grueso de
la gente.

Ante estas realidades, ¿cómo los ciudadanos podemos resguardarnos?, cifrando nuestras esperanzas en no depositar el voto solo a un partido y sí fraccionarlo, de suerte y manera, que al final el Congreso Nacional y los ayuntamientos pudieran ser verdaderas plataformas deopinión disidente y crítica frente al Poder Ejecutivo y no para generar unclima inestable de ingobernabilidad y sí para que definitivamente se pueda ir alos principios inmutables de lo que debe ser un gobierno realmente democráticoy participativo.

De Danilo y por su quehacer de gobierno, no se tienen dudas de ninguna naturaleza,
respecto a su eficacia y firmeza al gobernar. Pero sí requiere ganarse mucho
mas la confianza de todos, haciendo que su gobierno sea menos peledeísta y sí
más dominicano. Sobre Abinader, es muy poco lo que se pudiera hablar de
esperanzas ciertas y veraces. Es un candidato inmaduro cuyo único papel es de tándem
de Danilo y plataforma interesante para que las nuevas generaciones se posicionen
en los demás poderes del Estado y como la mejor manera para jugar un papel
dinámico y trascendente para las elecciones de 2020.

En esto, la propuesta de Danilo, no solo es sugerente sino realista. Va en procura
de enfrentar la corrupción y afincarse en norma éticas y con el pensamiento
cierto, de rescatar a la juventud y en lo que se debe ver, que, en el fondo, el
presidente-candidato sabe y siente que no todo está bien y que aún su profundo
interés de rescate humano, las circunstancias no le han dejado hacer todo
cuanto desde un principio se propuso como programa de gobierno. Aún así y en
una escala cero a diez puntos, sin duda que obtiene unos cómodos nueve puntos.

Ahora bien, ¿cómo es posible que desde el 2004, se encuentren en las primeras posiciones públicas, los mismos 35 del comité político del PLD y con la excepción del ex presidente
Leonel Fernández, quien ya no ocupa cargo público alguno y menos, cuando toda
esa gente debió de haberle dado paso a nuevos valores de conducción?, ¿no será
esta la primera gran flaqueza del PLD?

Se tiene pues una situación novedosa. Un presidente-candidato hablando de nuevas propuestas y nuevas políticas, en tanto el principal candidato opositor no avanza ni atrás y
tampoco para adelante y viéndose como prisionero de los dinosaurios políticos
que le rodean y han hecho suyo.

Viendo pues todo en perspectiva, en cierto punto se entiende el por qué de los dos
discursos tan opuestos de la mañana de ayer y que han provocado el criterio, de
que entre la “revolución ética y digital”, frente a aquello de que “llegó el
momento del cambio” y en un país políticamente agotado en materia de nuevos
lideratos, no hay mucho espacio-por ahora- para que la esperanza sea una flor
que pudiera cultivarse. Por eso, las expectativas quedan. [DAG. Lunes, 01 de
febrero de 2016. Año XIV. Número 5489]

Post Top Ad

Responsive Ads Here