Partidocracia sustituto del Estado y la Nación en una calamidad de democracia - .

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viernes, 29 de enero de 2016

Partidocracia sustituto del Estado y la Nación en una calamidad de democracia


  Democracia de baja intensidad, reciclada como partidos y gobiernos sustitutos de la nación y de su Estado. Y que es la más grave calamidad nacional.

 Reproducimos este excelente análisis político del Periodista Lic. Daniel Adriano Gómez, del portal digital porelojodelacerradura.com.do. Nos hemos tomado la libertad de sintetizar el título. Que aparece  destacado en letras destacada debajo de la foto.

Una amplia retrospectiva de la vida nacional nos arroja un hecho cierto y extremadamente traumático, la partidocracia que se vive ha sustituido al Estado y por igual a la Nación y los ciudadanos no partidarios y junto a los fanáticos y militantes políticos, hemos quedado como simples matasellos de lo que la llamada clase gobernante decide y esa resultante, no es nada democrática y sí todo lo contrario.

                        Por ejemplo, ¿cómo se explica que los izquierdistas, castorcistas, pacoderistas, emepedeístas, comunistas, terroristas y anarquistas de cuando la Guerra Fría, ahora que una fuerte mayoría está en el poder gracias a su membrecía o adherencia al Partido de la Liberación Dominicana, hubiesen podido “trasmutar”, de retorcidos militantes de “izquierda” y quienes al llegar al poder o a las herramientas e instrumentos del poder, cambiaran hasta demostrarse y presentarse como lo que realmente siempre han sido, esa clandestina derecha fascista  de ahora y la que sin pudor alguno y de hecho, ha establecido una verdadera partidocracia y con todo lo que ese término y de malo, representa para la vida política institucional y funcional de esta nación?

                     Solo hay que ver, que todos fueron “izquierdistas” o “revolucionarios” mientras estuvieron abajo como rabiosa pequeña burguesía desesperada por ascender social y económicamente y que tan pronto ascendieron políticamente, por nada del mundo quisieran recordar sus pasados de antiyanquistas y antibalagueristas y menos, cuando solo de la mano del presidente Joaquín Balaguer, todos pudieron llegar en pelotón a las alturas del Palacio Nacional y de ahí a constituirse en el mayor y decidido nicho económico que a la fecha rivaliza con los ricos tradicionales.

                        ¿Acaso, toda esa metamorfosis no empezó cuando el novel presidente Leonel Fernández decidió descentralizar las funciones administrativas del Estado y otorgándole a cada ministro de Estado, director general o jefe de división burocrática, nada menos que el control de los respectivos presupuestos y al extremo, de que todos y de golpe crearon más de dos mil cuentas publicas individuales e independientes a la tesorería nacional y arrojando al zafacón a la ley 1401, que era la normativa administrativa eje de la administración pública y la que cualquier erogación solo era autorizada previo consentimiento del presidente de la República?

                        Desde el momento que Fernández hizo de cada miembro del comité político del PLD y en calidad de ministros, la condición paralela de co-presidentes de la República, ¿no fue cierto que las cuentas nacionales fueron dislocadas, los ministros y directores generales no tenían que consultar nada al Poder Ejecutivo y cada quien actuar como su interés le dictara en el manejo de los dineros públicos?

                        Puede sorprender entonces, que entre los 623 miembros del Comité Central y los 35 miembros del Comité Político, 658 personas en total, se encuentra  el mayor nicho de riqueza personal y política que grupo alguno de este país hubiese podido desarrollar y en menos de veinte años de ejercicio gubernativo, una colosal fortuna superior a los diez mil millones de pesos, más lo otro, de que en el mismo lapso, el Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y el Partido Revolucionario Moderno (PRM) y ni hablar del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) es que se encuentra el otro gran nicho rival de millonarios hijos del poder y no del esfuerzo propio?

                        De efectuarse una auditoría forense a todos esos políticos, es seguro que muy pocos saldrían indemnes de que no hubiese que acusarles de peculado, apropiación indebida de los bienes y recursos públicos, enriquecimiento ilícito, cohecho, prevaricación y corrupción a gran escala, más lo nuevo de lavado de activos y asociación con el narcotráfico. ¿Y por qué ha ocurrido esta barbaridad?, porque el pueblo dominicano y por cobarde y en acción de sinvergüenzas, dejó que la clase política tomara por asalto las instituciones, afectara el patrimonio público y hoy, todo ese conjunto de intereses bastardos, hasta rivaliza con las fortunas tradicionales de la República.

                        Conocer esto, es entender, que no solo tenemos una democracia de baja intensidad y que los partidos y los gobiernos han sustituido a la misma Nación y al Estado y al extremo, de que siendo ya sus miembros y participantes tan inmensamente ricos, han podido crear un sistema político absolutamente divorciado de lo que debe ser un sistema  estructurado a favor de la nación y de ahí que se hubiese llegado al otro extremo, de que los miembros de la partidocracia han creado una Carta Magna a su hechura y medida de sus intereses, códigos legales y leyes en igual contexto, al tiempo que mediante políticas clientelistas que fomentan la degradación humana a niveles absolutos, ya los ciudadanos ni siquiera contamos para la partidocracia, como entes de resolución y diferencia al momento de las grandes decisiones.

                        Es por ello, que todos los partidos con representación congresional y municipal, todos, han creado o patrocinado el voto arrastre y como la mejor salvaguarda para sus propios intereses, de suerte de que a la hora de votar, absolutamente ningún ciudadano individualmente pueda creerse que emitiéndolo hará algo a favor del país, cuando en realidad, todo es una mascarada electoral dirigida a mantener a pie firme y bien resguardado el sistema político imperante  y el que no deja que la nación se exprese libremente mediante una escogencia libre y sí en cambio, que haga el amaraco de depositar un voto que solo beneficia a todos los partidos con ese mecanismo tan innoble y abusivo, de que quien vote por un diputado o regidor, lo está haciendo también a favor del senador o el alcalde y
peor, que impúdicamente se continua violando el principio constitucional de que los distritos o jurisdicciones electorales se les asignan sus votantes en función del último resultado del censo nacional respectivo.

                        De esta manera, esta democracia de baja intensidad que se tiene, ha secuestrado a la Nación e igual al Estado y de un modo tal, que no hay ciudadano que realmente pueda decir que su voto es libre y que con el mismo crea un motor de cambios verdaderos en la composición política del país.

                        Es por ello que debe enfatizarse, en lo necesario de que todos pensemos en cuanto a que la mejor manera de salir de este entrampamiento, es fraccionando el voto dentro de formaciones políticas que hayan designado candidatos que no pertenezcan a los grupos políticos y sí a gente decente, honrada y moralmente apta para que entren a las cámaras legislativas e igual a las regidurías preferentemente y como el mejor modo de hacerle contrapeso a los partidos que dominen el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo e igual el Municipal y ha partir de ahí, disponer de la herramienta necesaria para cambiar al Poder Judicial y comenzando por hacer que fiscales y jueces sean designados en base al voto popular directo.

                        Desde luego, sabemos que, para las elecciones generales del 15 de mayo venidero, quizás sea muy poco lo que se pueda hacer para efectuar un real cambio político, pero al menos se le haría más difícil a los partidos dominantes continuar agotando esa fuerte situación de privilegios y canonjías que todos arrastran y muestran.

                        ¿A que viene todo esto?, a que ya estamos en el cierre del ciclo político que se inició en el 1996 y porque a partir de las elecciones de 2020, definitivamente deberá iniciarse la toma del poder o de las instituciones del poder, a través de las nuevas generaciones políticas a las que desde hace tiempo no se les da paso y por parte de grupos políticos que están en cargos públicos de dirección partidaria o en cargos públicos gubernamentales desde 50 años atrás y que es el terrible factor inmovilista que no ha dejado, que por lo menos dos generaciones hubiesen sustituido a las que comenzaron políticamente en el 1966.

                        Cuando los ciudadanos se den cuenta de esta situación tan anómala y comprueben, que paralelamente con los dinosaurios políticos, empresarios, industriales y financieros han creado a su vez sus propias mafias generacionales que controlan los puestos de dirección del gran comercio, la industria y la banca, entonces será cuando se empezará a entender que la situación presente no puede ni debe continuar.

                        Y es que entre políticos y empresarios hay una mancuerna que no permite las libertades de información, disidencia, prensa, libre acceso a empleos y menos a posiciones públicas por parte de la ciudadanía y que es la razón fundamental, de que mientras la economía solo beneficia a los gobiernos y a los ricos, la población se empobrece más y más, sus salarios han sido congelados desde hace treinta años y el por qué también del grave fenómeno, de que en estos cincuenta años, más de tres millones de dominicanos han abandonado el territorio nacional al descubrir que aquí no hay oportunidades para todos.

                        Pero ya ha pasado mucho tiempo en el que generaciones van y generaciones vienen y la vida nacional para los ciudadanos de a pie como de clase media, todo continua estacionario y todos viviendo realmente como esclavos económicos y súcubos del bandidaje político. Y por eso de que todo este panorama tan vil tiene y debe cambiar.

                        De esta manera vamos a unas elecciones generales en que todo está pre establecido dentro de los siguientes parámetros: Tómalo, dímelo, dámelo. Nada está fuera de semejante influencia y los jefes políticos haciendo lo indecible por continuar blindando sus posiciones y sin importarles lo que le pueda pasar al país.

                        Es verdad que el presidente Danilo Medina Sánchez y como líder y aparte de todos los bandidos de escritorios que conforman la política, es el mejor prospecto electoral del que se pueden esperar decisiones positivas. Pero tampoco se debe olvidar, que así como es humano, es también peledeísta y de los de antes y lo que quiere decir, que cuando se le cruzan los cables y ve enemigos en todas partes, le sale la rebeldía de cuando la Guerra Fría y cortante, empuja al ostracismo o hacia a la abundancia a quien no se amolde o sí se ajuste a su manera de ser o de actuar.

                        Pero si a Danilo debe criticársele conducta tan cerrada, ¿qué decir del resto del aparato político, donde la mayoría son peores que él? Entonces, el país parecería que está atrapado y sin salida y lo que tampoco es así. Solo se le ha detenido en el tiempo y al costo tan abusivo e infame de congelar a dos generaciones nuevas que no han podido descollar y porque a sus miembros no se les ha dado ninguna oportunidad. Y todo esto hay que terminarlo.

                        A nuestro modo de ver, hay que votar por Danilo para garantizar lo poco de orden constituido que se tiene, así como también de control presupuestal y administrativo y sobretodo, para que después que gane, se exprese y lo diga con claridad, de que él no tiene compromisos con nadie y solo con la nación.

                        Pues en estos cuatro años del 16 al 20, definitivamente, a la República hay que prepararla para el cambio social, político, humano y económico que deberá hacerse y de golpe y si es que todos quisiéramos de a verdad, que la República no continúe siendo la democracia de baja intensidad, reciclada como partidos y gobiernos sustitutos de la Nación y de su Estado.
Y que, a juicio de muchos, es la más grave calamidad nacional. [DAG. Viernes, 29 de enero de 2016. Año XIV. Número. 5486].

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