HAITI: A las puertas de una grande como grave insurrección y todavía aquí no se toman medidas de emergencia. - .

La Actualidad

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domingo, 24 de enero de 2016

HAITI: A las puertas de una grande como grave insurrección y todavía aquí no se toman medidas de emergencia.

Aquellos que todavía insisten en querer dar a entender que en Haití no pasa nada y que la inestabilidad que hay es “la misma de siempre”, se demuestran como los tontos de capirote que no saben distinguir los hechos políticos determinantes, esos que hablan, no de la gestación de una revuelta de pura desobediencia cívica y sí de otra caracterizada por una violencia congénita y asesina, que desde sus inicios muestra el grave deterioro político, social y de gobernabilidad que abate a aquel país.

Todo el día de ayer fue de una amplia agitación en Puerto Principe con mas de cincuenta mil personas tiradas a las calles y con un afán casi demoniaco por ajustar cuentas con quienes les gobiernan y que la multitud entiende -por ahora- que son los culpables de sus pesares y de la grave situación de inestabilidad política existente.

Incluso, el solo hecho de que la gente no se guarda la lengua para decir que quieren matar al presidente Michael Martelly y para no hablar de los otros altos cargos gubernamentales, es un indicador extremo de cómo la situación haitiana se ha ido deteriorando y al parecer, sin autoridad alguna de credibilidad moral que pudiera detenerla.

Muy al contrario. Lo que se nota, es que los grupos opositores y particularmente el Lavalas, ya han tomado las calles y en base a semejante dominio están demostrando que al momento que su lider lo quisiera, la situación haitiana podrá colocarse muy a peor.

Por lo pronto, ya no basta que las elecciones de este día se hubiesen suspendido y que los jueces del tribunal electoral continúen renunciando, sino que por lo que se está viendo, la insurrección popular que se pretende, es en toda regla y de ahí que tan rápidamente haitianos de clase media a alta y todos burgueses, hayan puesto pie en polvorosa y cobijándose en sus residencias que tienen en la capital dominicana para protegerse hasta que todo pase.

Por lo que ayer supimos, el expresidente Aristide y tan pronto haya logrado el derrocamiento de Martelly y la imposición de un gobierno provisional de 90 días, exigirá al gobierno dominicano que devuelva a “los esbirros haitianos que viven en Santo Domingo y en base a los dineros robados a los haitianos”.

Como parte de ese posible petitorio, ahora en el Lavalas están contemplando la alternativa y para obligar al gobierno dominicano a ceder, sería el apresamiento y secuestro de ciudadanos dominicanos que viven en la capital haitiana y la gran mayoría comerciantes con negocios propios. Amenaza o nó, bravuconada o nó. Lo cierto es que ese partido nunca ha mostrado ser amistoso con los dominicanos y como ha ocurrido en situaciones anteriores, que negocios y dominicanos fueron perseguidos y afectados en sus intereses, que ahora no se pudiera pensar que no volviera a ocurrir igual.

Para esta ocasión, lo que se quiere es una especie de “instrumentalización” de todo el poder negro en toda la isla, el llamado a los haitianos en la parte oriental de la Hispaniola, a que también se subleven y lo decisivo, de lanzar una serie de atentados terroristas contra los intereses dominicanos en toda la isla. Intereses, en los que no hay un solo miembro del Lavalas que no esté como trabajador sumiso y consentidor.

Por ahora, no solo el gobierno del presidente Danilo Medina Sánchez, sino también la mayoría de los dominicanos, no están prestándole la debida atención a lo que está ocurriendo en Haití y lo que hace presumir, que cuando los acontecimientos que estamos advirtiendo desde hace tres días se presenten, entonces será que muchos dominicanos actuarían histéricamente y casi con terror, pensarán en como enfrentar la nueva situación.

Desde luego, no estamos diciendo que la convulsionada situación haitiana vaya realmente a meterse de lleno en la vida dominicana, pero sí consideramos, que si nos descuidados, perfectamente que pudiera suceder y que es lo que en definitiva habrá que tener muy en cuenta.

Además, está lo otro. Que tan pronto los dominicanos reaccionemos duramente ante cualquier agresión violenta haitiana, la llamada “comunidad internacional”, que es solo amiga de Haití, hará lo que siempre ha hecho. Darse golpes de pecho y acusar a la nación dominicana de todo y mucho más, de exceso de agresión contra Haití.

Y preguntamos. ¿También estaremos preparados para semejante situación en la que todos deberíamos batirnos en varios frentes a la vez y desde el momento que todos veamos que los haitianos se unan contra “el enemigo común” y su lucha política interna la quieran convertir en una especie de peculiar guerra de liberación a favor de “los hermanos dominicanos negros”?

Obsérvese bien lo que estamos diciendo. La guerra política haitiana y al Lavalas meter el factor dominicano dentro de su acción sincronizada de rebeldía, buscará provocar un terrible conflicto social en el que confluyan el tema racial, el tema nacionalista y el tema anti dominicano y que sepamos, en este país no existe mecanismo conocido que pudiera enfrentar semejante contingencia y menos, cuando en la ONU y desde su Consejo de Seguridad, se sabe que existe un informe secreto de años y en el que se detalla el como dominar a este país en el caso de que Haití se volviera ingobernable y que es el sueño hecho pensamiento del matrimonio político Clinton y su aliado mayor, el Club Bilderberg.

Lamentablemente y si en esta nación existiera una verdadera clase gobernante y ni hablar de un aparato político cívicamente responsable, haría mucho tiempo que debieron haberse tenido planes de emergencia de reacción inmediata frente a cualquier tipo de agresión proveniente de Haití o de arrastre del factor dominicano como piedra de choque dentro de los vastos problemas políticos haitianos.

Para colmos y hasta donde se conoce, en el Departamento Nacional de Investigaciones (DNI) y tampoco en ninguno de los organismos de inteligencia de las instituciones militares y policiales, no existe la minima información al día sobre la realidad haitiana y analizada desde el punto de vista de todos los escenarios posibles, a través de los cuales, los políticos haitianos consideren que podrían volcarse contra los llamados “territorios del este” y lo que no ocurre así en Haití, donde su clase gobernante, sí dispone de planes concretos para el caso de que se presentara una acción agresiva contra República Dominicana.

Si lo anterior es preocupante, peor es la falta de interés, información e investigación de los principales periódicos escritos dominicanos y en materia de diseño para contrarrestar, de posibles escenarios haitianos levantiscos contra este país y desde luego, absolutamente nada para alertar a la población y menos, tener listos determinados planes de contingencia mediática que sirvieran de contrapeso a todo cuanto desde Haití y sin importar quien sea que aliente una confrontación entre las dos naciones, los mass media haitianos, sí que saben perfectamente como actuar, que decir y que sugerir para el caso de que al sus políticos no ponerse de acuerdo y tomaran de pretexto el problema dominicano para ocultar sus fracasos, haya que manipular al pueblo haitiano y empujarle por el derrotero suicida que se quiera.

La comunidad internacional tiene en Haití entre ocho a 14 mil efectivos militares disfrazados de fuerza de paz y los que representan, no menos una docena de países en los que sus dirigentes tienen también animadversión contra los dominicanos y en el caso que tuvieran que elegir entre salvar o resguarda a uno de los dos países, seguro que se irían a favor de Haití.

Tampoco en esta nación y con la excepción de muy pocos carecen de la menor idea del por qué de lo que decimos y en la mayoría tachan de fantasiosos y poco realistas a quienes nos preocupamos por dilucidar el tema y el que para fines de asuntos de seguridad nacional, debería de ser una alta prioridad y preocupación para todos.

No debe olvidarse, que la política exterior dominicana con relación a Haití y desde que el PLD está en el poder, ha sido de negociación y transacción y nunca de firmeza y resolución y para vergüenza de todos, ni siquiera cuando el entonces presidente Leonel Fernández fue a Puerto Principe y él y su comitiva experimentaron una celada y persecución popular haitiana que estuvo a punto y si no salían huyendo, por costarle sus vidas. Ni siquiera ahí se hizo nada para defender al país de semejante ultraje y el que fortaleció aún mucho mas el sentimiento haitiano más duramente anti dominicano y en el entendido, de que nunca y como nación y pueblo, los dominicanos no sabremos ser capaces de defendernos de un conflicto de supervivencia frente a Haití.

En este aspecto, la actual política diplomática dominicana es un desastre y frente a un Haití, que marca los tiempos y también la agenda y no nosotros, que se supone somos la nación predominante en toda la isla.

Habría entonces que abogar porque el presidente Danilo Medina Sánchez, cuando vaya el 26 a Ecuador a una cumbre internacional en la que su gobierno recibirá la designación de sede pre tempore y si Martelly va también y si es que para entonces el Lavalas no lo ha asesinado, que nuestro primer mandatario fije y determinantemente las prioridades dominicanas frente a ese desenlace inevitable que se tendrá frente a la clase gobernante haitiana, toda esa que está haciendo lo imposible por que Haití aparente que cae en una guerra civil, pero con el objetivo estratégico de afectar a República Dominicana, la que parecería, que silentemente y con infinita paciencia, ya asume que sus planes anti dominicanos están a punto de cuajar.

Es por eso que advertimos, que ya Haití estalló. Es asunto de tiempo que la crisis se ahonde y lo que todavía en abril se verá. Ojalá que nuestras advertencias llamen a interés de quienes mandan. [DAG. Domingo, 24 de enero de 2016. Año XIV. Número 5481]
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