Haití es un barril de pólvora !!! - .

La Actualidad

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viernes, 22 de enero de 2016

Haití es un barril de pólvora !!!

Por todo lo que hasta ahora se ha conocido de la vida política haitiana, parecería que en cualquier momento podría estallar un movimiento popular insurreccional y sangriento y de persistir el presidente del país por continuar su calendario electoral para el domingo que viene, al tiempo que los importantes grupos empresariales y facticos que norman la vida haitiana, no se pronuncian como deberían ante el grave deterioro de la paz pública.

En cambio, a nivel de la población, lo que sí se sabe es que hay un ambiente de insurrectos y desde las diversas atalayas políticas anti gobierno, un enrarecido ambiente de confrontación que no depararía nada bueno y en el caso, hasta este momento casi seguro de que todo estallará en una confrontación general.

Martelly ya es un presidente de paso que pasó cinco años en el poder y el que en febrero siete deberá de entregarlo, por lo tanto, no cuenta con la legitimidad necesaria para imponerse y menos buscarle una solución pragmática a una situación de gran controversia, desde que las fuerzas vivas se dieron cuenta que él impuso dentro del colectivo de 54 candidatos presidenciales a la primera vuelta, a uno que ni siquiera descollaba pero el que súbitamente y luego del conteo, resultó que era “el más votado” y simplemente, porque así Martelly lo creía posible.

Ahora tal pretensión le está jugando una mala pasada al presidente y quien, al parecer, incapaz de plantear un derrotero menos inestable y de confrontación, parecería que solo atina a blindarse y con tal de que, si los plazos legales le obligaran a entregar el poder, sea el candidato que él señaló quien le sustituya.

En la acera contraria, el expresidente Jean Bertrand Aristide, posiblemente el haitiano más enemigo de los dominicanos y de los que públicamente ha dicho a los suyos que nos aborrece, parecería que está decidido a presentar un auténtico clima levantisco y el que por las características sediciosas de cómo ha sido iniciado, indica que en cualquier momento las calles y carreteras haitianas se teñirán de sangre.

A estas alturas, increíblemente nadie dentro de quienes mandan en República Dominicana, no han hecho lo mismo que hiciera recién el Departamento de Estado, al especificar a sus ciudadanos que en estos momentos es un riesgo viajar a Haití y que quienes no se puedan marchar del país transfronterizo deberán tomar todas las precauciones posibles y manteniéndose en sus casas.

Solo en Puerto Principe son más de 50 mil los dominicanos que trabajan y viven allí y más de cien mil haitianos son de origen dominicano, lo que significa, que no se puede descartar que y como en ocasiones anteriores, el clima político se torne a peor y con solo que Aristide insinúe que los dominicanos estuviésemos a favor de la continuidad de Michael Martelly en la presidencia haitiana y de tan volátil de cómo está la situación.

En este contexto, para este fin de semana se han anunciado toda una serie de movilizaciones y protestas que pueden ir de pacificas a violentas y a peor, si Aristide decide ponerles nombre y apellido a sus reclamos.

A todo esto, el organismo regente de los asuntos haitianos, el matrimonio Clinton y mediante sus fundaciones y oneges en Haití y las que manejan o controlan más de cinco mil millones de dólares estadounidenses en ayuda internacional, aún no ha dado la menor señal de cómo la política haitiana podría desenvolverse, más lo otro tan revelador, de que el empresariado haitiano no ha dicho esta boca es mía y por lo contrario, con su silencio, aviva en cierto modo las discrepancias y por lo visto, sin importarle incentivar un clima de confrontación mas inelástico.

Dentro de este contexto, llama también la atención el silencio de los gestores del proyecto de inversión binacional Quisqueya y quienes por lo que se está viendo, parecería que poco les importaría que Haití se pudiera meter dentro de una guerra civil y si a cambio, el gran capital nacional y extranjero logra mayores ganancias y políticamente mucho mayor control de la situación.

Llama también la atención, que mientras el canciller dominicano se encuentra desde hace unos días en Puerto Principe encabezando la delegación oficial a una especie de cumbre regional de interés local, por su intermedio, el gobierno dominicano aún no da señales de mostrar preocupación por la inestabilidad que se está dando y menos advertir a los responsables haitianos, que este país no vería con buena conveniencia que el clima político y social haitiano desemboque en un levantamiento o guerra civil y menos por lo que las seguras repercusiones tan ominosas de cientos de haitianos huyendo de la guerra civil hacia tierra dominicana pudieran reparar.

En consecuencia, algunos se preguntarán el como es posible que los ricos de Haití y la mayoría de su clase media no muestra preocupación por los acontecimientos populares tan contestatarios que se están efectuando y algunos creemos entender el por qué de tal actitud: Toda esa gente tiene segunda casa en Santo Domingo, Miami o la lejana Montreal y desde hace meses que sus integrantes ya han inmigrado a esas ciudades.

Es decir, también ese importante segmento social y económico, sí que ha tomado sus precauciones y sus negocios e inversiones han quedado en manos de sus empleados y protegidos por adecuados seguros.

República Dominicana, entonces, es la que se encuentra en el punto de miras de todos los que en Haití están decididos a boicotear las elecciones y sacar a Martelly del poder y tanto porque a políticos como Aristide le interese utilizarla de parapeto para inflamar la lucha social o porque los haitianos por sí mismos, tienen sus propios planes de ocupación en el lado oriental de la isla.

En este aspecto, creemos que nuestras autoridades tienen que considerar la posibilidad y ominosa, de que por los menos, cuarenta mil del medio millón de haitianos en este país, sean individuos preparados militarmente y que como militantes del Lavalas, solo estén pendiente de la menor señal por parte de Aristide para “exportar” su insurrección al lado dominicano y fomentando que en los pueblos y ciudades donde hayan inmigrantes haitianos preponderantemente, estos pudieran tirarse a nuestros calles y carreteras a defender “emocionalmente” los acontecimientos sangrientos que se prevén podrán ocurrir desde hoy y con mayor énfasis, el domingo próximo.

Teniendo todo este último escenario en cuenta. Nos llama la atención, que el Gobierno del presidente Danilo Medina Sánchez, por lo menos públicamente, no hubiese esbozado una especie de plan B y para el caso de que la violencia fratricida haitiana también pudiera estallar en nuestro territorio.

Justo por ello es que decimos, que Haití es un barril de pólvora que nos estallará el día menos pensado y que nos meterá de lleno dentro de sus problemas y lo que nos hace presumir, que no solo el gobierno dominicano sino todos los sectores de la vida nacional deberían de estar pendientes a todo cuanto en Haití ocurra en este fin de semana y el que por lo visto será clave para decidir su frágil gobernabilidad.

Por la experiencia que nace de otras situaciones anteriores tan similares a la gestación del ambiente de ingobernabilidad que ahora existe en el país transfronterizo, que en este periódico digital de POR EL OJO DE LA CERRADURA, entendamos que en esta nación deberíamos estar en alerta amarilla ante los acontecimientos haitianos y desde luego, disponer de la respuesta correcta y firme para enfrentar cualquier contingencia. [DAG. Viernes, 22 de enero de 2016. Año XIV. Número 5479]

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