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viernes, 22 de enero de 2016

¡El que tenga ojo que vea!


       



César Medina .Haití está al borde de una crisis política mayúscula agravada por un eventual vacío de poder que provocaría el aplazamiento del balotaje programado para este domingo y al que ha renunciado el candidato opositor alegando propósitos fraudulentos del oficialismo.

En la medida que avanzan las horas y se acerca la fecha de los comicios, los disturbios en Haití han ido en progreso y los más violentos se aventuran a llamar a una guerra callejera bajo la consigna: ¡La revolución comenzó, preparen las armas! Es definitivo el retiro del candidato opositor Jude Célestin que denuncia falta de garantías para celebrar elecciones transparentes. El candidato oficialista, Jovenel Moïse, ha dicho que la verdadera causa del retiro de su rival es porque se sabe derrotado de antemano.

La capital haitiana ha sido literalmente militarizada por la gendarmería haitiana y tropas de la Minustah sin lograr contener los brotes crecientes de violencia callejera que aumentan mientras la población civil se refugia en sus hogares y se trastorna la normalidad.

En la frontera se reporta un fortalecimiento de la vigilancia militar del lado dominicano…

¿Y de este lado… qué?
La buena noticia es que aquí se está creando conciencia sobre el destino nacional, que las nuevas generaciones superan vicios y atavismos políticos, que el borreguismo electoral va quedando atrás, que el acarreo del voto adocenado es cada vez menor… … Poco a poco, casi sin darnos cuenta, los dominicanos hemos superado vicios del pasado y nos parecen remotos aquellos tiempos en que la represión política y el espectro del fraude torcían el resultado electoral u obligaban la abstención opositora.

Justo lo que está pasando en Haití, donde el candidato opositor ha renunciado a participar en el balotaje de este domingo anticipando la comisión de un fraude colosal por parte del oficialismo que se ha servido con la cuchara grande para imponer a un súcubo del actual gobernante.

Nosotros lo vivimos aquí hace cuatro décadas cuando el Acuerdo de Santiago --con Antonio Guzmán como abanderado--, tuvo que retirar su participación en unos comicios que avizoraban su triunfo forzado por la represión del oficialismo de la época.

Para los dominicanos es impensable que una situación parecida pueda producirse en estos tiempos, y aunque persisten algunos problemas de institucionalidad, a nadie en sano juicio se le ocurre siquiera pensar en irregularidades que tuerzan la voluntad de las mayorías electorales.

… La gran diferencia
Del 1974 para acá han pasado 42 años… El país se vio al borde de una guerra civil cuando la represión política forzó la abstención electoral del PRD y sus aliados en el Acuerdo de Santiago.

Balaguer se las ingenió para ir a la reelección con una contraparte improvisada por el ex contralmirante Luis Homero Lajara Burgos y su pequeño Partido Demócrata Popular, y de esa forma pudo justificar su continuidad en el poder.

Aunque la analogía es válida, la situación haitiana varía porque su Constitución le impide improvisar una candidatura de contrapeso y la única posibilidad --que sería el candidato que quedó en tercer lugar en la primera vuelta del 15 de octubre, Moise Jean- Charles--, está fuera de los plazos hábiles para inscribir candidatura alterna.

La única alternativa de Haití es aplazar esas elecciones y prolongar la crisis con un vacío de poder…
03:03 a. m. 22/01/2016

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