Los bemoles del pacto PRM-PRSC - .

La Actualidad

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sábado, 19 de diciembre de 2015

Los bemoles del pacto PRM-PRSC

 
Cierto que el actual proceso político-electoral –como ningún otro- se está pareciendo mucho a un Mercado Persa. Sin embargo, hay algo que lo hace, también y lamentablemente, rápido y furioso (la fiesta de los monos sin distingo de partido –sí, incluido el PLD), es decir, lleno de imprevistos, sombras, sillazos y pruritos al piso. Y me pregunto: ¿qué calzones quedaran para la vejez?
Pero vayamos al grano: los bemoles del pacto PRM-PRSC
No hay dudas: Quique Antún, a simple vista, hizo un ventajoso acuerdo –salga pato o gallareta, como seguro ocurrirá-, pues logró, de entrada, lo que ni siquiera Hipólito y su grupo habían logrado: la vice; y lo mas inédito e increíble: que un candidato que tenía más de ocho meses corriendo como tal –Luis Abinader- haya puesto sobre la mesa, ver Diario Libre/14/12/15, ser sustituido por el partido –de la Convergencia- que, en febrero –y mediante encuesta nacional-, quede puntero de cara a mayo-2016. De modo que, si el diablo no duerme en su cama, Quique Antún podría ser el candidato presidencial del PRM y la Convergencia. O más catastrófico y en perspectiva real –para el PRM-: ahora mismo, ¡el PRM no tiene candidato!, pues habrá que esperar a febrero-2016 para saberlo.
Semejante acuerdo-realidad, de entrada, envía, desde nuestro punto de vista, un mensaje de excesiva debilidad política-electoral y de posicionamiento, pues confirma no solo los bajos porcentajes que ha venido proyectando el PRM-Convergencia en las encuestas, sino que el candidato Luis Abinader no se concibe ni se proyecta – siquiera él mismo- como un candidato triunfador y por ello rubrica un acuerdo cuya única ganancia, si se quiere simbólica, es la casilla número tres que mas que contenido político-electoral es una ficción que hace rato solo existe y respira en San Pedro de Macorís y Santiago (aunque, en honor a la verdad, tampoco el PRM tiene presencia nacional, y esta alianza –tal y cual se firmó- lo confirma), y a costa de un oxígeno que ya pronto no inhalará.
No obstante, además de la debilidad que dicho acuerdo refleja –por los términos en que Luis Abinader lo acordó-, hay que imaginarse el desaliento y la frustración que el mismo –a corto y a mediano plazo- deberá generar en las filas del PRM y de la Convergencia ya que el acuerdo entrega –aunque sea nominal-, al PRSC, lo que sólo su líder histórico –con chanchullos, fraudes y semi-dictadura- lograba: “…12 senadurías, 50 diputaciones, 50 alcaldías, tres diputaciones al Parlamento Centroamericano (Parlacen) y una diputación nacional, así como 85 distritos municipales y las vice alcaldías donde el PRM postule alcaldes”. Más de ahí, ni un gandio (digo, quise decir: acuerdo entre judíos).
Pero, y según un fino político amigo, hay también un riesgo-peligro para el PRM-Convergencia: que el préstamo de la casilla número 3 del PRSC, termine captando –por facilismo intencional (a la hora de sufragar)- las mayorías de los votos del PRM-Convergencia. Y entonces, encima de la derrota –porque queda cuesta arriba que un partido o convergencia sin candidato definido hasta febrero-2016, ¡a dos meses de las elecciones!- pueda derrotar a un candidato –como Danilo Medina- imbatible en las encuestas, al PLD y al PRD juntos, y a la coalición-propuesta de Gobierno de Unidad Nacional.
Tal hazaña –sin fanatismo ni triunfalismo- luce cuesta arriba o, por lo menos harto difícil, de un candidato -o posible candidato: Luis Abinader- que hace rato no arranca, o mejor dicho, que no prende.
Finalmente, el acuerdo PRM-PRSC, en los términos que se acordó, da para otra lectura: que el proyecto Presidencial Luis Abinader no logró financiadores sustentables, y muy probablemente o, equivocadamente, ese proyecto-Presidencial busca, con el susodicho pacto, matar tres pájaros de un tiro: a) recursos –que los tiene el PRSC vía JCE-, b) una casilla cercana; y c) sobre todo, dejar al PPH sin pito y sin flauta. Pero obvian algo: que Quique es gallero –es decir, que sabe de apuesta-, que Genao no es tan generoso y que Hipólito es impredecible –independientemente, de lo que haya dicho a la prensa al respecto-.
Pero ¡allá ellos!

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