Tres hechos que demuestran que no vivimos en un estado de derecho. - .

La Actualidad

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sábado, 21 de noviembre de 2015

Tres hechos que demuestran que no vivimos en un estado de derecho.



Un cargamento de droga interceptado en alta mar, una lancha incautada con 55kilos de droga, una residencia veraniega en casa de campo donde se hospedaban los narco sobrinos y de buenas a primera viene la DNCD de que esto no tiene que ver nada con los narco sobrinos de la esposa de Nicolás Maduro. En segundo lugar alguien   que en un periodo de unos 10 años se hace multimillonario y en base a vericuetos y chicana es llevado a la justicia en pleno juicio se burla del procurador fiscal y el juez presente en el juicio ni si quiera lo corrigió. Ahora el procurador general vejado, se  hace el ignorante no actuando de acuerdo a la ley para apelar el caso y sale diciendo que no “no confía en esos jueces”  y de un porrazo y permitió que el desarmado lograse lavar una gran fortuna .No hombre, en realidad, fue que recibió instrucciones para que se quedara cruzado de brazos y dejara que los plazos de la apelación discurrieran y así y de esta manera, desde ayer, ese señor puede tirarle en la cara a todo el mundo y sacarle la lengua también, de que es el único caso en los últimos 19 años, de haber acumulado una fortuna superior a los cinco mil millones de pesos y con activos sobre otra cantidad igual y de los que no ha podido demostrar que con los salarios que ha obtenido hubiese podido crear.
                         Luego está lo otro, cientos de miles de dominicanos de origen haitiano, a los que es verdad se les niega su nacionalidad dominicana y porque la mentalidad apartheid de las autoridades del registro civil y de la misma justicia, no permite que semejante muestra de falla moral ciudadana pudiera ser corregida y menos, el admitir que efectivamente en este país hay una dura concepción racial que no acepta al dominicano de origen haitiano, pero sí a cualquier otro que tenga origen en otro país. Y de esa manera, en este país hay una disociación absoluta entre lo que se dice y lo que se hace, más el grave marco de injusticia social en el que se participa y actúa. Solo falta que se diga que esa población apátrida nunca ha existido y aún cuando por donde quiera las muestras más terribles se evidencian y avergüenzan. Por eso da risa y hay que llorar de coraje, viendo como la politiquería y en su expresión mas rastrera se impone, domina y maniata.

Con las anteriores muestras y antecedentes, ¿racionalmente se puede hablar que los dominicanos vivimos en un estado de derecho? Realmente, da pena lo que está ocurriendo, que mafias políticas y empresariales les han robado a los ciudadanos su propio país, saqueado su patrimonio y envilecido a un grado tan infamante la vida nacional, que ya ni asco se puede tener de la tanta basura amoral que nos arropa y ahoga.

 ¿A dónde se vamos?, ¿qué nos espera?, ¿podemos suponer que racionalmente todas estas inconductas van a cambiar?, lo dudamos absolutamente y de esta manera, República Dominicana anda como un barco en plena tormenta en alta mar, sin rumbo, sin dirección, sin destino y sin que nadie sea capaz de dar el paso drástico para cambiarlo todo, sacudir las fibras morales de la nación, ahora dormidas y definitivamente, rescatar a la República del cieno de amoralidad en la que está a punto de ser enterrada. Pero por amor de Dios, ¿es que en el poder no hay nadie que se conduela de la República y que por lo menos piense, que por el derrotero que vamos, ni sus nietos van a querer vivir aquí?

                        

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