¿Se drogaron los suicidas para cometer sus atrocidades? Hay indicios que dicen que sí!!! - .

La Actualidad

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martes, 17 de noviembre de 2015

¿Se drogaron los suicidas para cometer sus atrocidades? Hay indicios que dicen que sí!!!

 Son fanáticos, la religión es secundaria, y para cometer sus atrocidades, incluso acabar con su propia vida, necesitan drogas y sustancias alucinógenas capaces de llevarles a otra dimensión, no sentir nada -ni dolor-, no pensar...

El interior de la habitación del hotel Alfortville, en el que los terroristas responsables de los atentados de París se despidieron y dónde acordaron los últimos detalles de su plan, no deja lugar a dudas de que allí se consumieron drogas, aunque hay quien sugiere que las numerosas jeringuillas y agujas usadas pudieron utilizarse para inyectar el explosivo en los chalecos y cinturones.

Los expertos forenses están tratando de averiguar si la parafernalia se utilizó para tomar drogas para realizar la matanza o para elaborar el cinturón de explosivos. Pero un testigo que vio a los atacantes deja claro que los terroristas iban drogados durante los ataques a la sala de conciertos Bataclan, donde fueron asesinados 89 personas. "Iban como zombies", aseguró.

También se ha constatado que es una práctica común de los yihadistas implicados en ataques suicidas toman heroína y cocaína antes de realizar sus acciones. También utilizan otras drogas como el khat y el Captagon.

Buena parte de los suicidas yihadistas en Europa han estado vinculados a las drogas, antes de fanatizarse, y la droga forma parte del ceremonial para poder realizar sus atrocidades. Las ha utilizado Boko Haram, se han usado para perpetrar atentados en Siria y han sido suministradas a los niños soldados en Sierra Leona para matar a sus adversarios o morir, acabando con cualquier sentimiento que les frenase en el campo de batalla.
Las otras drogas

Captagon es la marca comercial del clorhidrato de fenetilina. Se empezó a producir en los años 60 para tratar la hiperactividad, la narcolepsia y la depresión, pero fue prohibida en muchos países en los años 80 por ser demasiado adictiva. En el año 2011 la OTAN inició su producción en un laboratorio en Bulgaria, y ahora se produce igualmente en todo Oriente Próximo.

El año pasado la policía antidrogas de Líbano incautó 12 millones de pastillas de Captagon. El comercio de esa droga con Siria y los países del Golfo es intenso. Parte de los beneficios generados por ese comercio sirve para apoyar económicamente la rebelión contra el régimen de Bashar al-Assad.

El Captagon es una anfetamina que provoca euforia e insensibilidad al dolor, quita el sueño, deprime el apetito, da energías. Mezclado con otras drogas como el hachis, constituye la ración alimentaria básica del yihadista.

Los combatientes no sienten ni su dolor ni el que infligen a los demás. Así pueden cometer todo tipo de atrocidades con la sonrisa en la boca.

Por ejemplo, el responsable de Estado Islámico de las ejecuciones de los periodistas internacionales, el conocido como John el Yihadista, parece estar bajo los efectos del khat, una planta con efectos psicotrópicos, según indicó explicó en su momento un analista de audio al diario británico The Times.

En el caso de Kobani, el Captagon parece ser la droga favorita del Estado Islámico. No solo perpetran las matanzas bajo sus efectos, sino que también operan drogados cuando reciben órdenes de enfrentarse con las milicias kurdas para expandir su territorio a lo largo de la frontera con Turquía.

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